El Recreo

.~ EL RECREO 27 ir5 / /.1 g-=a=n=c1·=a=,=n=o=-h=e=m= o=s=l=l=ev= 0 =d=o=l=m=a=f=~I=.m= a=d=e=-;=======-=====-.:....:===========¡===============~~= w _ do escotado y la manga cortísima. vi~oso, las ojeras y la palidez, la doc- bacinica sobre la cabeza, ele fieltro o felpa? tnna moderna enseña que: la m'uger 1 No hai en el mundo autócrata que IV de, la morla debe ser bulliciosa,, habla- cuente con vasallos mas contentos Y en- clo~·a y. lle;7ar la cara empolvada como tusiastas en su puntual obediencia. Quien ¡Cuanta subordinacion por la mas qmen Jugo carnaval, aunque sea en no puede seguirle rigorosament e, se cree gravosa princesa! ViernE:s Sa,nto. degradado, i-nfel-iz de_sl:'reciable. Hemos visto á los hombres con an- Qui011 no siga ele cerca tanta contra- No hai tampoco r ehg10n que tenga ere- chos cuellos volteados tí guisa de pelo- riedad, es retrógrada, antigualla, pnn– yentes ele mas ciega fé. Dice la: Moda: .. '~a rinas, con el pelo 1_.mrticlo de por me- to menos que béstia en el concepto de ·/, cintura está en los sobacos o mas abaJo dio, con rulos y encreRpados artificia- la 1nu,qf1' á la moda. de las caderas," y hai que creerle á los, asi corno ta,mbien hemos vü;to, mn- Las onfermcdaclos mismas tambien sn– puüo cerrado, so p~na de s~r mal 1·e- geres con saco ele sola,pas, clrn.lcco, cuello fren el yugo de la soberana que nos ocu– ligionario de la Deidad clonunante. parado, COl'batin y bota á media pierna.. pa; antes diremos que tambien hai en- III Pero donde ejerce con mas extencion y riaorü,mo su caprichoso poder, es en– tre 0 el bello sexo. ¡Campo e, pacioso de ¡' 1 ,' sus locuras. ¡ La b .lla mitad del género lmmano, que tambien suele llamarsele sexo de– voto, an1a, cr<'e, cs1~erc1 y. co itfiesa e1rn– je11acfo su exaltada 1dolatna por la co– queta dirin iclacl LA .L1!0DA . La inconsfamte autondad de LA JI O– DA decreta y dispone que ~a cabellera se le"a,nte lo mn,s alto posible en for– nrn de corbá c1 g1·anadero, y todas obe– decen con puntualidad admiralilc, con exactitucl militar, ha::-;ta el punto de Yer– se aun muchos corbás grises. La elegancia eRtá en la sencillez di– ce LA .i.lfOJ).A, y toclas las que pre– tenden ser elegantes se presentan co– mo el Lecerrillo recien nacido lanüdo por la yaca. La sencillez es un atraso, una falta 1 de cultura; pues no hai a~1_orno que 1w li siente bien á la mugcr; d1Jo? pues en– :,,, tonces todas se eng~la,nan con cuanto / tienen en la casa; nrn,s bic11 como quien 1 emiara ó cambia de domioilio, que corno 1 quie~ •ilwitada á un sarao lleva, el de- l seo de agradar. . . l De repente la muger, medrnnte la arh– ' ficiosa crinolina, se presenta mas anchu- rosa, que la campana de Toled~, la de Noroaord ó la Cza,r-Kolokol, asi como la v:inos contenta y satisfecha metida en un ca-:iuto encarrujado que solo le permite cla,r nn cuarto de paso. I toclas esclaman á sn vez con ma– nifiesto gozo: que jamas hubo moda mas racional y cómoda. . Como toda r eligion, LA llIODA tie– ne tambien sus múrtires . Que hablen por nosotros, los opresores _corsés, el a– j-u,stadísúno calz~ulo, las jl-li~cwn<'s, los ar– rel){(tos á, los. 1~7os, la perclula de la dl'n– tadura, l a calricic y de mas consi?cnen– cias de los cosmeticos , coloretes y otros afeites de LA MODA. . .. El Sa,nto Oficio (La Inqms1c10n) afre1;1- bba sin misericordia á los_ que n~ quena asar en st1s h ogu eras. La ~1ctatonal a~1to– rülad de LA J\10DA tambien_afr_e?ta a su ¡Yitor la Polka! ¡ViYa el clrnleco I el embeleso Del corbatín! Decia Miranda y Ycngoa en una de sus jocosidades. Y En efecto. Hnbo morla que trataba de confundir los dos Boxos: y tras ella c01TiELmos presurosos, enal si esperá.se– mos q110 Re verificase otra yez la meta– mórfosi s de la ninfo, Salma.sis y dd mancebo H ermafrodito. En fin arnlando (Jl tiempo, que no se• para en h Yitt del progreRo, , e~·emos Ll_uizá mugeres con barba y bigotc:s pos– tizoR . Al mcnoR esto seria perdonable. La mugor pretende SL1uir; pern y que di– remos del Yaron que s0 empe11a e11 bajar? V Penetraremos en el terreno de los afei– tes? Este es un inco1m1onomable t er– ritorio. Cuantas ag,zws de ro:;tro, estrados, po– madas, aceites, ac('itillos, jm:ones y ja– -i;ocillos, coloretes, polros 1·~frUn·a.11tcs tó– nicos de epidérmis no se encuentran en el tocador de la porso11a devota ele su va,– riable diosa, LA MODA! Toda r eligion tiene dogmas que creer sin der echo ele ex.ií ,men; pues bien LA lllOJJA tnimbi en impone precc1,tos y misterios que creer sin vacilar un mo– mento. El eRpecífico tal, es oxelente .infalible para que la mugor de 70 aúos vueln1, á los 20 y es forzoso, es oLligatOI"io creerlo. Con tal otra composicion que está de morla, la morena resulta blanca aunque cierto viso plomizo revele la oscuric1acl del fondo. La, pálida Re pone roRada á mfaito de una pomada que está de moda. La narigona r esulta úata_,. y fa úatn, adquiere mas largas proporciones de na– riz, segun el bueno ó mal URO que se haga de un menjurje que esttÍ ele moda entre la socLeducl ele b1.wn tono. fenncdades de moda. La que no fuese nerviosa en un tie::.n.– po _y se n_o exaltase conv1 l ,iva por cual- 51m~r nudo ó por el mas insignificante mw1ente era una insensiLle, estúpida; en fin muger, de rnocla, pa;:;a da. 3?1 pa~atus tuvo tambien su tiempo de impeno sobre la sociedad de buen to– no: tertulia donde no hubiera por lo me- 11os dos de estos accjdentes nerviosos era .j. 1 ' re1n1uac a por atrasada., casa montada miii á la aJ/ligua. YII Qne tambicn la medicina es anastra– cla p or el vórtice innovador de la moda. iba {L ckeir, y en verdad eRte es un hecho'. La J,_)scencia Coronada. fné un tiempo el non plus ultra entro las drogas, el que se– gun la dósiR prnducia difer entes mara vil101;os resultados y á veces diametral – mente opuestos. l'na gota mas ó me nos -~urnba la Hidropcs·ia, ó Ja Tísis, f cunchzaba ó esterílizFLba, facilitaba e1 parto ó contenia un aborto. Rob- R oy, ½a.rzaparrilla de Bristol, 1fü Pllcloras ele 13rcnu1rftli, las Pasti.llas el. K cmp, las de Racl 1 cay cC·. d:. que for– man un almlta,do escnadron tm·ierou P?r la moda mm aceptc:Lcion no cGntra– chcha como la Punucea Uni?:ersal pare ~odos los ~1iales; que_ aunque no produ-– Jesen el lnen apetecido, no hacían ma] tampoco. Por último ~1i_esnítz pro.clamó que el Agua- era el umco remed10 verdac:ero y eficaz_ para/ t~~as_las_ dolencias y to– (los cre1mos a pie Juntillas este nuevo descubrimiento en farnr de la vida. Qne se cure cada, cual C~n Doct?r, purga y sangria 1\f.1 remocho es agua fria Mi Lotica un manantial. Dijo el citado Dr, Vengo1, y agregaba. Le Roy os un error Que me dejó bien puro-ado T:1 1 J. o .ósqne e ~o enamorado Pa1·a fantasma, de amor. VIII ' manera, ó ¿que otra_ cosa, s1g111Ílca que se exhiban en público unas gar 9 antas con algunos limones ó cal/a,hazas, o unas clavículas en esqueleto .o unos brazos que parecen patas de msecto. I toc~o VI El alimento tambien reconoce la obli- gatoria exijencia de la moda. j esto por qué? la rnoda ordena el vest1- _)tl1 ~ - Las palabras, fas frases, los modales las contorciones, los gestos, todo está sujeto á su irresistíble ley. El Romanticism<1 1 exijiá el silencio ca- Quien convida sopas y puchero A la Ñloda española, No sabe una palabra sola De tener buen cocinero. ·======== ~

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