El Recreo
EL NAU FRAJ 10. Por el Sr. Dr. JJ1-irancla y JY,engo.a1 I Al hórrido tru(~no q ne el rayo despide, Del mar agitado responde el je.mido; Sus fnrias desata con ronco bramido, En mil torbellinos e1 fiero Aqnilon. Cual montes aén~os, preiütdas las nuhes, De sombras espesas son fúneLre velo; La luz azufrncln que parte del oielo Alumbra la esc~na sublime d~ horr-or. Y cual átomo que el viento. Envolviera en sus eutrn,ñas, Sobre liquidas montañas, El bajel surcando vá. Trepa· por verga y rwiióles Fatigoso el marinero; En su rostro · el pa~ajero Describe el futul'o mn,L Tristé mira el rn'gro cielo, El' hundoso mar terriblA, Desde un punto imperceptible En la vasta inmensidad. Ya entre lívidas espnmas L1-'ve la na ve se ad vierte, C0mr) cuna de la muerte En brazos dd humean; Un rnstante es smrn ...1jida De las ondas al ernlmte, Flota ya, luego se aun.te, Luego vuelve á zozobra!·· Il · F 1 dieHtro piloto, con fronte serena, Pre'. 1~ne las oudas, apréstase al viento; Las furias dtl uno y el otro, el emento Oontrast¡;¡, su ciencia, snpera el valor. 8<-"rénase en tanto ele B.ó.reas ht lira,, Y la ola ,iig-ante su rábia calmárn ~ Y yá la torment11, qno sorda bramára,. rrrofeo es q ne sigue Lajel vencedor. Pero el vit1jo marinont No confia en tal bonanza;· Se abandona á la esperanz.a El pl-lsajero infefo. Afanoso aquel se mira Entre cc1,bos y motnrn.,s, Con votos é imprecaciones. Trabajar y mald,~,r,ir . Mientras este, que e1 peligro, Ora tem0, ora no infiero, A un vaiven del lt'ñO muere,. A otro vuelve fi. revivir. Tal vez luz engañadora, Bajo el nt>gro finnrimrnto, Anunciando está el mome11to. En que el Iris vá [i lucir. ¿ Po:· qué, cielos, tan emeles,. l\Iostrais al instante mismo La salvn.cion y el abismo,. Si el abismo vais á abrir?i ¡ Por qué! por qué né-cio el hombre, Que sn destino no a1ranza, Interpréte t>n esperam:a Lr1 sentencia de morir;: En la señal de la muerte, Engañado por la suerte 1\1 uera mil veces asi ! III Ah! presto en las somlJras 1a luz _fojitiva Esc6ndl-'se triste y el trueno se escucha; Los vien t.os y nmres rennevan la lucha, Y cn1je la nave qu;e r{ipicla Y8,. El viento, las olas, el trueno y el rayo Por g~·ado~ anmentan s.u activa fi.ereia, Y un cnaclro Rqhlirne ele horrenda belleza Presenta ]a navé y el cielo y el rnar. Ya no se oye el grito impio. De la marinera tropa; Ya se dá al viento la popa Del aforrado bajel, Que siguienJo rum ho incinto,. ~n las espnrnns se enfrn.::;ca Y al foror de 1a born11:;ca Va del tiempo á la. ~ merced, Ya las encrc.•spadas o1as Rompen una y otr:1 mura¡~ La elevada arboladura Rinde al Noto s.u altivez~ U nos cmTPU espirnt:1dos A la cámara y bodega;· Otro al ci(-!lo humilde rueg~ Y otro bla sfema tamb~on. , Otros yacen ec,mo estitnas · Dt>ntro y füt>ra de esr,otill:is,. Otros :marcan las orillR.s Que allá en su delirio YOn.. IV A un sordo cruj'i\lo qne anuncia funesto Que el naúfrago ler10 sus :f:ilancos nlJriú, Se mezcla el 9struondo del mR.r en- sns qnicio~, Y nnis0nos parten los gritos de horror. Oh! cm1.1 se confon<len stu;piros, jemiclos, Que enj.encl:i;a el espanto, que labra el ~olor; El nanto jnocente del tímido 111110, La torpe blasfowia, la santa oracion. Una m!-idre delirn.nte, Desnnda y imel ta el cabPl lo, A vida t strocha al i11fante •Q11e del pecho palpit.fote Qnfrre enla.znrse. á su ruclJo. O-tra, en aqnel t.nrnco focrtc, En bu~cR del hijo amado Vá Rl lecho .. oh! nunca de.·,pierte ! ! Dnl'rtr..e! qne un paso abrevinc1o Hai desde el StH·ño á la mn crte. All i la tierna doncella A ha sus mimos al cielo;· Y en 811 mnorosa quarella P·n.rece Jí vida, y bella,. La virjen del desconsuelo. Un ancüino jirn.c~ aqni, Q-ue ayer dice fne su cuna; Y un :wáro. mas alli,. L'iornodo por su fortuna,. Y a n.o se apwrda de 81:. Otros, con bárbaro intento,. Frascos apurnn y botas;. Y e;:- .p0r.an t-n tal 1nomento,. , Y la salvacil1n mirando, 1~(. c:.}°ff.= ==-=::..====-c== ====== - --- ·-- ·~_(_j Como estóicos idiótas La muerte sin sentimiento. Un sacerdote exortaute, Entre aquella confusi.on, MuPstra a J e sus expira nte; Fatídica y consolante Se ove la dt>precacion; Mim{tras con vista, indecisa, Vé el ünpío el fino mar, RI toruo cielo divi~11, Y en convulsiva sonrisa Se le escucha murmurar. v. Ya !tristes morta1es! el fin ha llegado: De mm~rte en los cielos 1a hora sonG; Ya nada re tarcla el dnro momentto, Que vnest.ro destino su obra acabó .... El mar cual si abriera 8US hondas- entrañas, L:i rnwe deRecha Repn lta en su seno; Ln. esf<->n1 encen<hda despicle su trueno, Y vuelve la calma y el Iris y e1 sol. LA MODA. I La l\IJda elije? Preciso es quitarse el sombrero, y ha,cer una reverente incli– naeion ante aquella cn,prichosa Reina que aYasalla todas ln,s clases y condi- il . ciones sociales. '.,1 Despótica, Deic1ac1 cuyo imperio es tan yasto, que mui pocos puntos de nuestro ;¡ , pfaneta se sustraen aun de su Tir:ini- 1 co Gol>ierno. Aj ente activo que jamas duerme; pues tiene que discurrir para la, aurora del dia siguiente, el hacer odioso, lo que a– yer encomiaba con tanto empeño . Elemento de electricicfac1 social con– tra cuyo toque no hai sistema nervio– so posible. Contajiorm fiebre epidémica, contra la cut1l no lmi tampoco cordon sa,uitario imajinable. En fin, parn que me canso? Quien no reconoce el imperio de la :Modu? II ,· ,1 ·¡ I¡ 1 íl Suj etos á los caprichos ele esta 1:elei- i:· llosa soberana somos sus juguetes, los j muiiccos con que ella se divierte. Ora nos mande tener ln,s piernas forradas con ca simir ó razo- bna, como rifles en– fundados; ora nos obligue á meterlas 1 en dos anchos sacos, que constituyan una semi pollera. Ya nos djga que su , vohmtad suprema quiere que el frac (vulgarmente 11amado come-pavo) ter- j¡_ mine en punta de tijeras ó aicabe co- mo casulla ó dalmátic-a, Ya nos obli- 1 gue á llevar sobre el cráne@, lUl cono truncarlo con impereeptible faldilla á manera de corniza ó un a,parato circular que mas que sombrero es ya paraguas. Ah! ¿I cuantas veces con toda la dig– nidad de ciudadanos libres, con fado el : ltplomo de hombres de g,isto, y de ele-~
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx