El Recreo
-· - - - - · - - . - • E-. b lelo v se sienta con gracia, le-rnnta,nclo lr folcla ele su vestido con los <ledos indice y pulgar de la,s dos manos. Aqni sufre t•l primer desengaño. La -risita no s@ ~ 1 , sorp,·enclc al er su ga1anura, sino de la li aücla,cia de sus pretensiones; pero como 11 sn sorpresa no puede ser clel gusto ele la ,¡ ::;eúora, manifiesta una impasibilidad que ·j hiela la ~¡:¡,ngre ele la vieja. La Yiejlt 110 se declara yencicla, y des- 1rnrs del consabido.-"¿Cómo le va us– ~ed?,,-qne le dirij e su visitante, ella in– clÍnJ, sua,vemente la cabeza hácia el lado en que se eucuentra e1 interlocutor, son– ríe de una nrnn era que da berrinche, y car– gnt1d mucho el acento en la u, y silaban– rl, á las que sigue á aquella, responde. ---.Jien y á usted? f. se _qued 1 muy satisfecha, de haber ' r. ,alizaclo el ideal de la gracia y ele b, se– .1ccion, 1)Üentras que la visita dice para s aclcntros: - " \"n,:;,t una vieja presuntuosa y ridí– la,." ')espues de habla,r del tiempo, de otra vers·teion tan trivial como esa, cree– i::; que va, á habl:tros de algo serio Verbi ' y,,itia, ele lu, mi~ion santa ele la muj er. Os 1 ;ngauais. Aquella estantigua, que por mas qne el espejo se lo dice no quiere ver su vejez, se pone á discurrir sobre cosas que solo esb1n bien en los labios ele las muje1 os jovenes. Habla de la última moda; <lol corte de tnJ corpiüo, del tama- l, :- o d e lfL faJda, de lo abultado que deb e :i e itar el pnff, del color d.e los adornos,de la forma de los alanos, de los tacones, del corte d,.,l abrigo, del color de los botines , pc:Lra ir á un baile, para ir en coche; de si la manga del vestido rlebe· formar puüo camp~na,, · de si ha de ir ad ornada con encajes; de si en el p eina.do queda bien tal hzo; de si el escote debe ser mas altJ ó m;i,s hajo; de si con tales mangas se luce el 1JL·azo mejor que con tales otrc1.s; dé si tales pomadas hacen mas 1ien al cabello que tales aceites; de si tales ecen- ' 0ias son ma,s agradables que tales aguas; ' ele ;•;i ...... en :fin, de todo lo que el tocador, guarclaropa, figurines... . .. de todo es0 habla aquel fl.guron, creyendo á piés jun– tillos que está dando un buen rato á su visita, cuando en verdad la está llenando de fastidio. Si la ha.llais en una concurrencia, la 1 vereis mas peri:puesta que á las jovenes. Pctrece qu!3 su instinto la revela que no puede 11 tm:w la atoncion á tonrs de force , de ciJmpostura y se carg::t de reliquias como e] asno de la fábula. Nada mas que este ccnseguia, q ne reverencian á las . 1·elíqnifts, mientras la vieja verde solo " consigne que S6 mofen de sus adornos. En esos graneles c1ia,s en que tiene que asisti.l· ú alg~ma tertulia, se pone, como lueg,> dicen,descle la custodia hasta lama– no del almirez. Se presenta en la reunir n con todo el garbó de los quince que cree todavic1, cuen– ta, se íignra que Y á ser allí la diosa á 1LÜen tau.os van Ri aflorar. Si solo fuera n2ro e.s ei caso que no solo se EL RECREO 241 ~.;~~ ..c:c;p~f 1 lo :figura; sino que quiere que los domas lindas! Y tau elegn,nte.s! Si n.qnello ern comprendan, y ht sa qnen á b,:Lilar, y que un cielo! La Rala estttua marrnifümmente j la persigan como á mm polht. iluminada y soberbiamente aidornada,! Qué , Y son de ver entoces, los guiüos, 1as Bspejos! Como mares! Qué Rillas! Qué 1 sonrisas, ·1os dengues, las mirad;ls, la,s ex- sillones! De brocatel encarnado, purita 1 posiciones de piés como al descuido; y seda! Qué alfombras! De Paris legítimas son de oirse las inflexiones casi infantiles Tan blanda.:;, tan mullidas, que se enea- 1 con que dirige un saludo ó una respuesta, jaban los pies a] anda,r! Qué música! La los suspiros llenos de afectacion; y son mejor ele aquí! y los floreros, de porcela na de verse las posturas académicas que de Paris legítima! Y con aquel pin.no de toma, para que la crtjan una hada al mis- Estoneuai ...... Vamos! Si la digo á u sted mo tiempo quÉ; una gran seü.ora; y es de que en ninguna parte se ha dado un baile verse la ancieclad con que, á la hora de ta,n bueno, tan aristocrático! la mesa, mira en su rededor, para ver La otra vieja llena de envidi~t, le inte- si hay alguien que la ofresca el abrazo rrumpo y le endernza este alfi1eritzo: para conducirla, y la obsequien en el co- -Pero, como habiendo, como usted meclor, y son de verse, en fin, su despecho, dice, tanta muchacha, y más mujeres que al conyencorsJ de qne no ha.y uno tan hombrns, fné que ustecl Laíló ünto! audaz que Re atreva á Sctearla á bailar, y Ay, Chulita! Sino todas las m11chachas su ravia a1 mirrtr que la deja,11 sentada en saben uailar. Andan, ai:rastra,nclo los vez de llevarla á la mesa, hasta que el pie8 poro no bailan. Yo si sé, que para clneüo ó la dueña ele la mtsa, por piedad, eso que me enseñaron p0r priucipios. Mr. por cornpasion, por lá~tima, ó m ejor por Clrnssé fué mi maestro, y me enseñó á educFLcion, la acompaúan al comedor. bailar e] zorcico, la bamba, el bolero ... ll1111i vez sn,ti~focho sn apetito se sfonto ... y la caclrneha, y e] minuet ...... y luego, como r ejnYvneeida; y como ell:ai se siente como ya yo sabM desde los rudimentos, así, cree <1ne los dem~s miran que su aprendí con foliciclacl á baifar la polca de cara, lrn r ee;olmtclo el brillo de la juyentud; punta y talon. No, no todas bs muclm– y r enacen sus clesordeuados deseos de dn,r chas saben bailar, y á los hombres les golpe, y su-, esperanzas de bailar. agrada llevar por compa,ñera, no á una Y se presenta en la 1:-·ala muy risueüa; pa,pa natas, sino á una que se mueva. Y ,¡ regando campos de luz, regando amore~, si nó, r ecuerde usted que las ha visto. luz y amores que se quedan en el suelo, Qné cla,nfüt haba,nera! Si se van durmien- 1 1 1 porque 110 h'.1,y nadie que se atre'\"a á re- do! 11'o tienen esa gracia corno cliriamos cojerlos. Pero ella p ersiste en sus capri- ó e~e chicle como se dice ahora. Usted 11 chmms ilusiones. Y llega á conformarse dirá. Si se pusieran á bailar lcmzeros, II hasta con la humillante espel'_anza ele que, qu~ mal _lo lrnrian! Y yo siempre los he 1 • 1 cuando las niúas se hayan retirado los bailado lnen. Porque, Chulita, para todo hombres se resignanín á bailar con las se necesita expedicion. Ln,s danzas lrn- t viejas. Qué ganga! Y ella qne. se muere baneras yo las sé bailar, con mucho dejo, por la danza habanera! P ero Re van nna.s no con esa pereza con qne las nnclan las niñas, y se marchan otras, y se retiran muchachas. . otras, y ...... tambien se van los hombres, ~Con qué bailó usted rnnchu? ,.líce y se queda ella; y los dueüos de lit casa, ] la mterlocutora con una som·ú;it,2 p·cante. apagando las bujías, le indican que ya . -Hasta_ cansarme! Jesus! Si tengo los es hora de tomar el portante. pies mas hrnchados! Entonces, furiosa desesperada lleván- -Y ~ahia bonitas mnclrncha en la con- .closela de colera todos los diablos se retira currcncrn? á su casa, se desnuda, y se mett, en la --Come, unas imágenes ¡J esus! como cama, en donde el de·monio de la ira no unas iinn.genc-s! Nada mas ·que aquí pa1·a la deja dormir. enfre no,:, rnchn,s ele ellas no estaban 4,1 otro _dia se le':an~3'., se/ acicaln, se\ bien vcsti,las. 1 ~~:lian defectos ...... lrnbia afeita, se viste, y va a, v1s1tar a alguna de a1gllntt.s 1 ny ncncuhs. sus amigas, con el único objeto <le co1 - ·-S~? tarle que estuYo en el baile, componiendo La vieja verde qne se acuerda de todos 1~ mayor parte de_ su relacion, de men- los desengaüos que recibió en el baile, tll'as ~e munnurnc1ones, y hasta de ca- suelta la lengua para vengárse, y hace lumnrns. trizas, no solamente á las personas, no -!Ay, mi alma, que carnmda estov! solamente los trajes, sino tambien la re- -¿Por qué Chulita? · putacion ele las jóvenes, que no han co- La conversacion es entre dos viejas metido mas delito que e) de tener menos verdes. aüos que su detractma. · -Porque sí, mi alma, porque sí. Fi- Despues de haber raido destrozado -gúrese l~sted que he bailado toda 1a noche. los trajes y la,s fisonomias, 'y despue~~ ,;i~ En donde? haber calumniado los créditos, la vi -En c~sa de. mi amiga H. Oh! Y si verde sale de aquella casa, y va á ot. usted hubiera v1st-o que concurrencia! y charla lo mismo. Todo para hacer CÍ'& Cuanta gente•, valgame Dios! Cuántfl, gen- que aun llama la atencion en unit con– te! Figúrese U. Tres salas pant lrnfü1i:. currencia, y para venerarse de] desden de N acla mas que habia nrn-3 s uoras, qu.-:i que fué objeto, por ~ns necios deseoo ~· hombres, oleg,Lutesi qne muchas de ella& por sus absurdas proteuciones. se quedaban sentadas. Y qué muchas tan Y cuando acabamos df'
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