El Recreo
a consigan la, realizaeion <le 1a bajega y la adulacion. 0spc~ra sin inquietud; y trn.– iscanso; ;']a es pernnza fodo lo :1 trabajo to<lo lo alcanza." e con humildatl y resignacion 1a ·-'Y de trabnJ!lr 1 inces-anteme11te IJLH,CH,r e] r,in de! din. bandona a1 hipó crita que por fsprcu– de tu i noccncin, y trnbajo te fi11jc~ ato con tn virt.ud y rnegR- á ]a ,1 eta qne abrevie el tiempo d e la ~pn tu ]mmbre con fortaleza; y so– -. :,.,,l11mniits con resignacion. te snfrimietJto te sor– integro y ln conci en– 'Wlc) de IR. lflllt\l'W, 0 con E-atii:;faceion. ~FA E.u p AilEDEZ. JE CARNAVAi. Pon F: mr.rx ::::>rzcuETA. Concl,usion. co10cia que ]a firtna, d 0 eRfa carui · ...iJ hecha por nna mano casi ye:·ta. rns c~ran con fosas .v d es igunl es. , pf.rmilneció mirándola largo 0 , ..... ,~' :~jus arrasn.clos t>n lág rim-n.s. 1uis haci;-1 tambien inanclitos esfnsrzo8 alt r..o ~tornr. fx>1 <• E nriqnctn -' "º f1lPl'ZH,~ i1,lra ha- , u ia nnocion oscurt->c;:~ sn v, >z. •L .0;1t,i, di,io, pronto, Lnis con:'. D. -Zo (le ese clPsgraciado y lieve U. á a1 fa:.na el consnelo de nuestro p er<lon. su-Sí, sí, añadió Federico, nr>sotros ni sabemos ni podemos aoorrecer á nadir , dígale U. de nues tra parte qne si el cie1o r:I le otorg,L un perdon tan árnplio como 1 nosotros-, su alma volará pura é inmortal . á la patria cfo los bienaventurados. EL RECREO ~ ----= !/ siquiera ha de representar algo bueno la otra untura, (que mal huele esta palabra!) !,/· po-licía) cojió á J uaq nin una mañana y para hacer desaparecer ele su rostro las que se ocupaba en faisificar billetes d0 huellas de la edad. Como á muchas per– banco y lo lleYÓ a] tribunal de los AssisPs sanas lee sucede, cuando contó ocho lus- 1 <losde doncle ]o condnjo perfectanrnnte tros, le comenzaron á. crecer ln.s cejas de cpstoc1iado al pre1:;idio de 'I 1 olon. una manera a sombros~, tanto, quo 11c g~: Federico fué 21 primero en saber esta · ron r P8'.recer senclo~ b_1gotfs . Efüt ~-cu<ho noticia por los periódicos, precisa.nwnte á remed~ar ese aclefes10 con unas tJJer~s, d d dia clt.l nnfreri-ario dr ln. m twrtc de Ma- y sus ceJa,s se han quechclo <le un tama,no n11el. Enriqut'-hL se pasealm aquel dia á la ~·~gubr; porque cad_a, cierto 1~úmuo de c;:iidHi de 1<1, tarde pvr e1 jardin de su casa drns se las corta, bien cntemhdo. <le campo acompañada de Luis y de Perdió la dentadura y se la puso posti- Aurorn. za, no par::t. podei~ comer bien, ni para -¿Sab~is 1o que hay? csc:1amó Federico gne no la daú.ara la falta de masticacion, interrn rn ¡iieuclu el p,',!::ieo de sus ~un igos. sino p a ra uo presentar su boca. desierta -¿Qué h:ty? es Jamaron est,i:, llenos de á las miradas de ln, multitud. Sin m edir cnrioRidad. la distancia que 1;-iy entre l::t fr escura y -Nuc>stro i n()lvidnbhi dominó negro ha la podru.lurnbre es la primera en entrar siLlo senttinoiado á presidio por los tri- en cada moda. Da risa ver la montaña ' bunah~R de París. de cabellos n egro.:i postizos, que se en- -¿De vt ras? eschimó Enrie¡ 1:etn. con casqueta sobre sus cabellos teñidos, y sembl1-1,11t.t'- en t.ristet;id(J. !Pol>re ,ióven ! el enorme pnff que host enta, y que sa- -! Probre jóv0n ! n-pirieron á la vez Au- cuele, y compone al pararse ele un a siento ro 1, y Lnis. con toclo el garbo y con todo el donaire -¿ Le compn,d eceis por ventura? que lo está. bien á una chiquilla, pero que -Yo si le cornpnd<.'zco, provoca á lo mas una burlesca carcrLjada , 11 -Y yo tambi i- n. cnanclo se ve una ..-ieja. 1 -Y yo. Sí es flaca, que · gasto de algo<lon! Si -Pues bien, añadió Federico, i:<1 h e cfo es gorda, qué ~uclar e] de las criadas para hahla1 mi fraucamE>nte yo h (~ h t>cho ma!- q 1ll' co11Ycrtir en esbelta aquella mol e! Fi– compadt->cerle; le he ll1cl,lldatl 1 > una. l0tra de gur áosla m irándose a] espejo; ripiando dos mil re,d ('S sin dcci r1e, p '.>l' snpnesto, sus a.nn gas con allmynJclo y con el colo– quien (!8 la persona. q ne SH la manda. r et e; csforzam1ose en clE.jar tersas las as- l~nriq neta. se R-rroj6 llorando ele alegria pintcion es de aquella cara , maltratada en 1os brnzc>S <.Li su es pc,so. }JOr l os inviernos que ]a han azotarlo ; Anrora. y L11is :::e R-poderaron de sns ma- empomadfa1<1 ose el cabello para. qn e cobre nc,s y las cul.,rieron ele lágrimas y bescis. lnztre , la boca para que parez ca suave; 1 Y ª<J. 1w1 <)'rnno ele cn:Ltro prrsonas en las estirándose las puntfLs d el cuello; hacién– cnaiPs no h~tbi,~ mm, s<' ntirnienr,<) cint-~ el dt-> dos~ ,nimiament_e el la zo. de la. corbata; la cari~l-d, foé al 1un lmuio por los últimos porn~nclo sus cmco ~entido~, s1 es que ravos ,lel sol alclesi1.parecer en el o¡_;aso. los tiene , en quedar bien entalla<la; uclor- . nándose con listones y con flores el peina- LA VIEJA VERDE. do; andando por el cuarto con el rostro -vuelto háeia atrá.s, para verse el pnff y 1 , 1,, L itis drsaparecíó. AHi llamaba á su pantera el domador f ----¡Enriqueta! esc1amó Federico miran- de fi rn.s ele] "Juclio Errante." la cola, p erfumando su paii.uelo; y a] cabo, 1 1 ensayando en fr ente ele su espejo sus mira- , das, sus movimientos, sus dengues todo 1 1 con el :fin y ohjcto ele hacerse n,graclable, 1 ele pareer seductora como una ¡jovencita! Vamos! Concluyó sn toilette. Ya est{i. en su estrfLdo. Va n. recibir la visita. Espera, l\ .do trist,emente á sn E:sposa. Asi llarnctmos nosotros á, la vieja verde, . .illnriqueta solo cont.estó con nna mira- á esa vejetacion que ha sali<lo en la nariz - mi 1 ·arla suprema que r ewla.ba ele la p obre lrnma,nidacl, vejetacion per– c~mn •o de emociorn-·s que n.gita sistentc, imposible ele podar; y sobre todo, irazoi1. imposible ele extirpar~ nrn habías dicho, continnó Obserbttdla bi en. Se llama Doña Cin- atln., de las persecuciones de cuentona. Y á fó que bien m er ece ese jRt,o por parte de ese hombre. nombre, pues yá p eina el medio siglo. •rclad, te lo he ca, lado todo Figuráosla flaca, ó gorda, corno se os an- ·ri::.lchtd de comprometerte po- t oje. D o todas maneras -t endría un le con mis propir.s fuerzas. tipo digno ele estudio, y digno tamhien ~ j nicio has formaclo de él? . •ele ser colocn,clo en la fiesta del ridículo. 1ne puede forma.rse de nn Con toclo y Rns cincuenta, no se clá. Ca– veinte años y su cnrazon beza hue;a desde su juventud, n. pesar ele solo late á iú1pnli:;os de que ya se l e ven los años en las arrugas, 3 pasiones . Ha. huido, pe- tien e emp alio en creer, y en hacer creer ílS ,.. 1 •rá alcanzarle don- que tnchvi~, oc;tá en los quince. re . . . . • • . . . . . . M R, qne lo son algunn.s ·epresentacht lrny feas pretenciosas, ;:erejila, como RÍ fuPnt _;rza do cosmétie;os ó rl0 y espera con iwpiietncl. Dios mio! Cu an- , ta áncia ponitrn lLgnen para que la a.cl– miren! Suenn. ln, cn,mpanilla. Por :fin! Su corazon hte. Hasta se siente mal. \1 I' P ero n medio ele su tnrhacion, cambia 1 de táctica. Ya no espera sentada porque i alli no se n ota la gn.llardía ele su cuerpo. ' A.si es, que á.ntes qne llegu e la visita ni fa, puerta de la Rala ella huye y se mbte á la, s gnnda pieza, á cfar tiempo de que ese señor se siente. La criada. le avisa que la esperan, y ella hace decir á la visita que se sirva clüümnlnrla un in¡.,fante por– qn e est,í algo ocupada. Todo con el ob– .i e~o de cansar alguna impacieucia. á la visitni, de cla.rse á deseR,r: y naturnlmente, el.e sorprenderla, agradablemente con su inespemda presencia. Por fin, se presenta; y segun ella, con e] arnbr ele una reina jóven. Llega al 1 -========~-- ~= ---e.. - -- - - ~
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