El Recreo
,J.os los cnerpos estaban ocupados, t 1, 1 , localidad de teatro el dia de una funci.on nueva, y á la errante a1ma no le q --edaba ni el triste recurso de· acudir á los rcvencledor-s. Esto sucedia en un invierno muy crudo, e] esta,1q ue dt~l Retiro se hallaba helado y l'1 al nrn de Judas ahogaba sus pen ·a– miPnto~ patinandCJ. r>,,ro llegó nn clia en q ne, despues de C(t... 1,-.·p los patineH observo 'qut> e1 n.gna e. Li 1 ';-1º lí,pmla, el calor habia deshelado e 1 Pst:tn rpw. Llena de fnror vo1vió á la poblacion, H.t,n-lVPSÓ cn,tles y plazas, perdió el rnrn bo y rrn<lida. de cn.nsaneio y sin saber donde se encontraba, tomó asiento en el umbral á reposar. Aplicó el oido y oyó claramente á una vieja: - E~te horu bre no tiene alma. El alma dt\ J ucla.s clió un brinco. En et-1to lmja.ha las esca.leras nn elegante de gaban ra.i<l.o, pnro de cnatro marave– dis y caclt 1 rrn ele reloj de diez reales. A1 pasará RU lado esclarnó. -Este hnrnbn-' es un drsalmado! El n,lma üe J n<1as clió un lJrinco Un tt~rc:er pPr~onaje a.parH:ió en la eR– calera: era una. modista alegre q ne bajalm cantando: Híl.s perdido tn alnrn Pí1:aro viejo: Ya mas a lma no tien r s Q11e tn dinero. Al escuchar estos versos la heroína d" n u ·stra. narrn,cion no pndo continuar y subiú cna.tro á cnatro los esca.lonrR. Entró en la habita,cio11: delante de mia me8a llt->na de papHles, nn horn bre de ·na– riz afi.l:-ula, ojos hundidos, color verde y arrugado el entre.sejo, se entretenia fn examinar algunas moneda.R ele oro. Rápida como el prnsamiento e] alma d~ Judas. se intrud11jo en el cuerpo de aquel hombre, y con admirncion advirtió que aqnel cuerpo no tenia alma. Rejistró por todas partes, escudriñó 10R mag ocnl– tos esconclri,ios, y nada .... se encontraba sola, entPramen te sola. • Aci.nel hombre era 1rnuroro. DeRcl<-> entonces se dice gne todo usurero tiene alma de J uda.s. P. I. C. TU INGRATITUD. ¡Mnjer! yo te juré Amarte mas qHe á mi vida, No creyendo desmentida., Pe tu amor la buena fé. Y loco por la pasion Quo ardie.ntR el alma abrazaba, Aunqne df'spierto sofíaba Poseer tu a,doracion. Ciego ele a.mor te pedí A mis pesares consuelo Cuzco. EL RECREO Creyendo alcanzar nn cielo Cuando me dieses un 1:iÍ. Mas hwgo inconstau te infiel. Y á tns promeHas perjura Me diste á provar dnlz11ra Que pronto trocast~ ~u hiel. ¿Porqué eterna adoracion -./el, , ·a me jnra::;r.e, Si cuu la ausencia borraste rrn desmentida pasion? ¿ Por qué me hiciste soñar Una gl1iria ele delicias, Si fueron ¡ay! tus caricias Anunciu <le mi pesar? Nnnca á. comprend er alcanza El hom l>re su propio daño; Por que matft nn cll't-Pngaño ToLlo 11n i,;iglo de 0spt1ranza. 1\18 hns (1aclo nn sn¡ilicio eterno Lanz(mdome <lt> iml1rnv iso D el pln.ct- >r de nn pa.raiso AJ tormento de un infierno. Pnes tanto te ülola.tré ¡ Mnjer! dt>sde que te ví Que t-ieqi !ire p r ns1m(lo en tí D e rni mismo me olvidé. OlvidHste mi pa~ion Y tl hn1agador orgullo rre ad ,,rmec ió con sn arrullo Qnernaudo tu corn.zon. Goza dP la.juventud Sé ft->liz, si di(:ha existe Y olvida ing-nLta á ei;te triste Que olvida tn iugrntitud. .Mas cuando al trrrible dolor De mi dl-'sdicha Hlwnmha, Virrt<->, por Dios, l'n ini tumba U na lágrima ele amor. GE:RARDO ROZAS. LA DESNUDEZ Y LA DEBILIDAD DEL HOMBRE SON EL ORIGEN DE SU PROGRESO. ---- =:::::z:.: 237 nadas con frecuencia p or siniest:i:os res– pln.ndores eléctricos que cruzaba.u el ho– rizonte, 'á ma,nera ele serpientes de fu e– go, á los qúe contestaban la,s llamas vol– cánicas, uniéndose á todo esto el mugi– do de los volcu,11es, del trueno y de 1cm un– üas agitadas del mar. ¡La tierra entLl·a gemía estremecida de~de sus entreñ as de fuego! Los mares no tenian barreras y sus mc1rejadas se perseguian fatigadas, unas á otras, sin encontrar un conti– nente en donde descansar en su ilimitada carrera,. Solamente babia esparcidas is– las m as ó ménos consideraoles, bosque– jos informes ele futuros continentes, que a,limentaban faunaH y floras desconoci– das para nosotros. En los inmensos ma– r es de aquella época flotaban los Plecio– sauros y los Yetiosauros, monstruosos le– viahtncs que azotababan sus ondas con sus p esadas aletas. Tctmbien en esas is– las húmedas y pant,anosas se revolc:1- Lan el Yguanoc.lon y el Megalosauro, gi- , gantezcos re ptiles , cuyos moldes lia.n desaparecido pa.ra dar lug,tr á otros. Cun,n<lo en la énoca cuaternaria sufrió una tranl'lformacion el gl0vo, y va1·ütron sus condiciones biológicas, aparecier0L otros colosos que oprimia,n la tierra con ..,us graves pis11das: erau los Paleoterios y los ?\fastoJontes, de una, talla muy su– perior á nuestros mas grandes elefantes. ¿Porqué y como aparecen y desa,pare– cen e tos tipos de la faz ele la tierra? ¿Porqué rnmpe, el Criador, estos mol- " des, como cansado él.e su propia obra, y 1 :¡· da lugar á otras creaciones? No es mi pro– p:,s ito p enetrar en estos mistPrios: los toco solo por insidencia nor estar rela- - cionado con mi objeto y lJn,- ,L ~ 1 egar mas pronto á él. En la creacion todo es formacion y tr, formacion; nad1:1, está en reposo, ni el e píritu, ni la materia; na.da tcl.mpoco p r ece, porque el sér, e s y ser á; la mm te misma no os sino una metaimórfo ' dolorosa; es decir una trasformacion. : tierra tambien se trasformó en la carr, ra de su progreso y llegó, al fin, á la ér ca canternaria. En este perioc1o gel,- co se despejan las nubes y íiotan lif ras en lo~ espacios, como témpano<:! nieve sobre un mar azul; penetran fecundos 1·ayos del sol á, las entrai' la tierv, se realiza ese ma-trimo Jisolul le~, orígcn de toda vida, eL sol y ,mestro pla11eta: porque sin no existiría ninguna viL1a, y sin ~ ra, el so) , lanzaría sus ra · 1 sin iluminar ni fecundar nü~- SEÑORES: La tierra estaba a.un en el el océano sin límites se empozu crepúsculo de su infancia dura nte la épo- tos lechos y lame ca1·iñoso las cost2 ca secundaria, mientras tanto, la Natu- los continentes ; levantan las cor raleza, poniendo en fl,ccion sus formida- ras sus dentellados picos, sin qu< bles fuerzas, bosquejaba en su sup01 1 fi.cie, exista la pa,lab ra, par a bautizar palpitante y a.jitada por la aocion del · un nombre cua lquü.ra : las llan1 fuego central, vegetales y animales gi.- lles se tapizan ele verd ur:t y _' gantezcos de foi1mas va.riadas y capri- das flores; las fuentes murn chosas. Sobre una atmósfera densa pe- samente bajo la soí11bra de lu::- saban de un modo uniform8 n egras y ó los rios se precipitan en iri sombrías nubes, formando la et erna no- cascada.s de los flR.ncos de ln.s m l che <lel caos, cuya,s tinic~blas eran ilnmi- ¡Que trasformacion! La tierra
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