El Recreo

~ El RECREO {! · to~e=t8=.,1=·n=o=;>=>=e=s=t=o=e=s=,=q=u=e=su=p=o=n;,,i=e=n=d=o=q=u=e =¡======-:c==T=R=l=S=T=E=Z=A=.==-=- ---=---:=-~=-=- E=·· =n-=t-r=·-e=-=-=-e=st=o=s= s"'e==cu=ei=1t=a=á=J=o=s{3=,=A=n=t=o=nio /, Dioc hubiera como nosotros tenido ne- 1faitin, que disputaba con :razop la palma cesiclad de tiempo para formar en su es- A UNA NIÑA. ele la poesía á, su compatriotr-t el inspirado píritu la idea de una criatura ~an per- Abigail Lozano, ta,hez ~l primer poeta ,, fecta como María,, habría, necesitado ele Encantadora, bella María en la república <1e Venei1-iela. toda la eternidad para concebirla. San El conternpln,rte me <lc1, tristeza M aitin, como la mayor part'e ele los Juan Damasceno 11ama á J\Iarín, <(la gra- Porque adivino en tn sonris~ poet as modernos, ha cantado en todos cia de la naturaleza liumana. >> Las ilusiones q ne tu a1ma ªJitan. los tonos, y sus versos admü-ables por la Solo por su nacimiento fué la criatu- belleza, ele la forma y por la rcflexion ra mas ilustre e.le la tierra, hija de una Niña tu { noras qnc en esta vida füosó:fica de) fondo, han recorrido con / laro-a generacion de Patriarcas, de San- Doncle se l1nscan goc0s y dicha. feliz éxito toda la escµ,la del sentimiento ¡· '. tos 0 y <l3 Reyes. Por el brillo ele su rostro, Solo encontramos hondos dolores humano. Sa,n Dionisto el Areopajita la hubiera y decepciones que hacen Uorar. Los cantos patrióticos del poeta vene- tomado por la Divinidad, si San Pablo zolano inflaman de entusiasmo a1 corazon no le hubiera, enseñado ya el nombre del El cielo mira triste y sombrío mas glacial y sus estrofas rnligiosas , verdadero Dios. Está velado por negras uubcs ungidas por un misticismo enteramente Conforme á la opinion de Sa,n Epifanio ¡ Qniza mafiana tn claro clia nuevo, dejan en el alma, un dulce senti- su belleza, solo es inferior á la del mismo Así se nuhlr, 11ifüt infeli7'! miento de inefable y consoladora fó. Dios; pero esa belleza tra una. me~cla Las siguientes hermosísimas octavas de dulzura y do magestad que inspira- Mira las nnhes del turbio cie1o bastarian par11 dar cekbriclacl á un niu- ba amor y r espeto y tenia el don peen- Que dcsnt.an en m•gra, llnvict tor, si este no fuera J. A. I\Iaitin. En · culiar de elevar el alma á Dios, ·'inspirar Y en catarntas se precipita una bolla cornposicion á Jehovah, dice 11 · santos pens~mientos y encender en el El agnn. a1 rio, rl rio al mar. el poeta: 1 alma el fuego sagrado del amor divino. 11 Así canta el Dante-, haciendo el retra– , to de Ben,triz, con los ojos fijos en la glo- riosa imágon de María,: <(La noble Seúo– ra es la envidia de los ojos y ln, admi– r::tcion ele los mortales. Cuando pasa por ~ los caminos, e] amor que la, precede hie– la lo. corazones vulgares, y aniquila los , malos pensamientos. El que se detuvie– ra para verla, Re harin, una noble cna– tura, ó moriria á sus píos. <(Y si halla un hombre digno de con– templarla, le hace experimentar su c1ul- l, ce poder, porque su mirada da la paz, humilla el orgullo y hac~ olvidar las o– fensas. En :fin para colmo de gracias, Dios le ha concedido el último privile– jio: el. que hable con ella no puede te- ' ner mal fin.» ~, No olvideis artistas, que ella se man– ' . tnvo tres horas al pié de la Cruz ensan- 1 ' grentacla ele su hijo; que presidia la me– ¡ s~ del Cenáculo y que ~s 1~ madre d.e la 1 ciencia sagrada; de la ciencia de las cien– , dias; no olvic1eis ta.mpoco que ella aplas- tó la cabeza de la Serpiente y que en ella reside la, fuerza vencedora ele todas las herejías, María es la Vírgen fü1elísima, la gnar- 11 diana celosa de la gloria y el honor de :1 su J esus, la, irreconciliable enemiga del ,1 demonio. l\Iira con horro" toda mancha de impureza, sobre b cual no han cor- 1·ic1o las lágrimas del arrepentido. Es– trecha la mano que Je tienden sus hi– jos, es cierto; pero es preciso que esa mano :se levante hácia ella imploran– do mis.ericordia. Es conveniente pues, a,banclonar ese 1 estilo afeminado que degrnda el arte y profana la severa belleza de María. Pa– ra conseo-nirlo ba.sta remontarse á la fuen– te de la O inspiración, y estudiar las be– llas imn.genes de la antigúedacl, cuyo dul– ce, atractivo é imponente tipo estli tan bien representado en la Maclona de San– fa María la 1fayor. LUIS VEUILLOT. ~ =- = ==- Qnizn, mañana. tu alma se nuble Y llores trü;te cual llora el cielo Y Sl~ di!:nwlvan las negras nubes En que se tornen tus sneños de hoy. Ojala e] cielo nnnca permita Que ni tus o,i os, q ne ni tu fren tP, Niña se nul>l<' n con ]ns n.ci: :igas Y negras nnLes de fa. afliccion. 1'ierna l\Iaría no están laR dichas En los mentidos vanoR p1ac0res Qne brinda el mundo con sns engaños Y que en venrnan el corazon. Y las riquezas, y la hermosura No dan contP-nto sino á las almas Mezquinas bajas que no comprenden Que solo hay dichas en la virtud. Cuzco, Diciembre de 1876. INÉS V IZCARRA. JOSE ANTONIO MAITIN. FRAGl\IENTO LITERARIO I. Debido á circunstancias inexplicables, se ha desatendido casi por completo el estudio de la literatura y particularmente de la poesía Sud-Americana. La juventud ilustrada de hoy dia se preocupa bien poco de los escritores y poetas nacidos en las repúblicas de e8te semi-hemisferio y concretada al estudio de cuestiones mas abstractas olvida, no ya la literntura americana tan original como amena, sino que una parte numerosa de ella, ignora lmsta los datos mas vul– gares de nuestra gran revolucion. Felizmente gracias á los esfuerzos del talento, algunos americanos, por cierto bien pocos, se han hecho populares ·en ! la'. América Latina. No es en los libros del profeta Donde tu nombre entero se coutiene. ¡Pobre idioma del hombre que no tiene Parn nomLrarte acento ni espresion! E scritos ellos en la longua escasn, Oue imaginó para entenderse el hombre, Busca en vano su vo:,; un signo, un nombre Digno de] ser que llena la, estension. No es bajo de la cúpula sonora P obromente' orgulloRa de algun templo, Que yo tu gloria y tu poder contomplo, · Y te descubro en tu (;Rplendor brillar; !,I Ni en el estrecho altar que te leYanta El mísero mortal, es que te admiro; Sino en los soles fúlgidos que miro l,I En la celeste bóvGda girar. Forzoso es confesar que en las anteriores octavas no solamente hay pesía sino tambien refle:x:ion. Maitin con toda razon desprecia el adorno pompow de los tém– ploR, se afana en hacer ver la belleza y atraccion de la religion pura. Amar á Di.os en es1,írif'l1, y en 1:erclad. Maitin eP. tambien de lo que se deno– mina un poeta pintor: su bella <lcscripcion ele la Aurora on una de sus composiciones es Yerdaderamente irreprochable y en los ve.rsos que transcribimos en seguida, no se sabe qué admirar mas, si la frescura y novedad de las imágenes ó la suave cadencia de la selecta frase. Y Cu ando al aclarar en Occiden~ La luz sepulta al fin su última , ¡Cuán grato es ver en el opuesto 0 ... He, La aurora despuntar, cándida y bella! Yver las perlas, diáfanas, redondas Que la noche al pasar dejó prendidas, Sobre la abierta flor, colgando en ondas Al borde de las hojas suspendidas. Y entonces escuchar en la Gspesura De la paloma, la sentida queja, 1 Que mas que la espresion de su ternura Un quejido tristísimo semeja. --=e~===~ /1

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