El Recreo

1 /1 y pnrte co11 el nwnd ígo, hijo, tu pan con bon<ln<l. Sé jndnlgente y compa8iro con las humanas :flaquezas, y no CGmetas bajezas por alcanzar un favor. No hagas mal ni lo desee, , porque eso el alma lacera; perdona á quien mal te quiera, y á nadie guardr,.s rencor. De la soberbia y la envidia procura vi vrr exE-n to, y nunca el remordimiento vaya tu pecho á rasgar, ¡ Quiera Dios que mi consejo siempre escude tu inocencia. y mi amor y mi esperit'ncia te puedan, hijo, salvar! l\fas ya se inunda mi rostro de abundante suclor frío: clame la mano, hijo mio .... ven, ver1 .... ,acércate á mí. Hacedlo bueno, Dios Santo; ese es todo mi deseo! Hijo ... ,que ya no te veo. -¡Madre mia, estoy a<]_uí! .-Acerca á mis yertos Jál>ic s tu fr~11te de nieve pura; angt>líca] criatura, recibe mi bentlicion. 1\1:i consejo y este beso guárdalos en tu memoria: a dios, hijo ... ,hasta la gloria. -¡ Madre de 1pi corazon ! ANA MAnÍA FnAKCO. UNA BROMA DE CARNAVAL. PoR FELIX PrzCUETA. ( Con ti nuacion .) VIII. Cu~ndo la voz de Federico resonó á la entrada <le ]a alcoha ele EmiquetQ.., ésta díó un grito de sorprc>sn,, é incorporándose en la cama abrió s11r-; 1-tmorosos brazos en los cuales corrió Federico á refugiarse llorando de ale.grfa. -¡ Perdon, Enriqueta! murmuró e1 in– feliz esposo con voz apenas inteligible. Enriq neta por toJa. contestnciou acer– có sns lábws í la frente de Federico 1 imprimien i:) en elia nn tierno brso. , 1 -De nada nw acnerdo, an1igo mio, 1 1 esclamó con un acento en que se revrlaba 1 : 01 júbilo de su corazon; t.n presencia Lorrn de mi memoria los dol0rosos recu:erdos <le ayer; no pienso, no quiero pensar en nada de cuanto ha, sucedido; no quiero ¡ pr' 1 sar mas que en eJ porvenir, de cuya 1 seguridad me respondes con tu cariño. ¡ -Sí; yo respondo de él, Enriqueta ~ ¿ L ;--fi~ -R f-:-- - ----- -- --=-=-==-------=--'='=-==---e--=---:. ==;:x--;~ rni,:,~, ,:"_:;~-irlo demasiatlo eneSta• ~ eir~- 1 na i rntitu,; p:: Jos b, •rn•ficios, esta es 1 i. P. _r cnat.:o h ll rn s, h i::. lnst1m,(.do d~mn- 1nhn .e <l,1 nna re1Hnou quí' yo me <'ll\'fl - fj siado tu alnrn,. para no ofn·C:t'1,e , r,r t'J nezco rna~ cüda oía en profeiiar, porq11f f con1pensacion toda una vida de amcm_¡sos engrandece el. alma de los qne la. profe- 11 1 i:mcrificios. san . ~ E l 1 "f¡,1• 1 d ¡: - , sa promesn me l cvne ve por com- L' <..,'i" er1co so o pu o contestar á su es- t plt.,to la tranquifü1acl; ella prueba que posa estn-!chándola entre sn brazos. 1/ nnda ele cuanto ha pasndo ha podido La voz de Lnis resonó en este instante H influir en tus sentimient_os hácia mí. junto á 1a, puerta. de la alcoba. ¡ -Te equivocas, EnriqUE~ta; los hechos -Adelante, gritó Federico saliendo a.l ¡J d'e qna lrnblA.s h· n tenido sobre mi cariño enc_uentro de sn <lesinter:csado prot.rctor. 1 una iflulencia mayor ele la q ie tn pién- L ui:3 se pres<>n tú nn te l<)S <lvs es1rnsos ¡' l . 1 11 sas. con a achtml re:-peiuosa y digna qru.> no -¡Federico! nbandonal>a jamás. li -El1os me h::m hecho conocer toda -Somos 11nos ingrnto.s, Luis, esc1amó 1 1 1, la fuerza, toda la int<:-nsidacl del que te Enriqneta dirijiendo una cariñosa mirada profeso, puesto qne he podido resistirá al honrnclo nl'trsano, en el eg<>ismo de lo que yo creia. un terrible~ desengaño; mwsr.ra . felicidad nos hemos olvidado por JMrqne es necer:;arío qne toclo lo diga, comple to db tí. Enriqueta, en medio de la d( 0 sesperncion Luis 8e sonrió cnn aire dr dnda y ade– qne la locnn, de esos celos me c:ausa}Ja, lantúrnlóse l1ácia Fe<lorico le entregó una mi pensamiento no ha tPni<lo para ti ni cart.a qne llevaba en sns manos. una sola iclea \i.e ódio 6 de desprecio. -¿ De qnién es esto? pregnntó eljo,·ei1 Antes delo que sucedió ano~he l?ra feliz esposo de Enriqnetfl.. porque te arnaua, dt~sp1ws era d.esgraciadti - 'Lo i~:·noro complet.a.nwnte. Ln ha porgue te anrnbn. tnmbien á pesar mio, entregado hace clos mirmtos en la po1terfo 1 yo nu pocli~, Yi vir lejo~ de tu presencin,, yo nn d eHconocíclo. ¡: conocia qne tu amor era mi srgnndn, na- -Sin decir la pers9na qne lo enviaba? ~/ tnraleza, gne formaba toda nii fn erz;:i, -Sin pron11nc·iar una soln palabra. 11 t.c,da mi vitalidaü y qne renuncía.r á (~l -¡Es ei,tr:üio! mmmu,6 F<:deric:o rom- 1 1 1 seria lo mismo q11e rennncin.r á, Ja exis- piendo e 1 sobre precipitadamenh" . tcucia. Di.os sin duda,, se lm compa<leci<1o Los ojos Se\ fijaron al momento Pn ]a <l(i mis chi1ores, Dios no ha querido c¡ue rnisteriosn. carta, mientras los de Enri- 11 yo me arranque unn. Yidn. embeJlecida aun q ndfl. y Lnis espiaban en la fisonomía del 1 por e1 encn.nto de tu arnor. jó"c~n hts impresiones que la carta causa- -Basta, Federico interrum1-'1Ó Enri- bnn en sn cornzon. L c¡neüt apretaudo la mnno dQ su esposo, -¡Dios mio! gritó de pronto pálido ¡'¡ lo qne deseo saber únicamente es el como un cat1{L\'E'r. 1 nombre de la persona que te ha in ·pirnclo -¿Qué sucede? esclnmaron á 1a vez y el horrible peñsarniento de asesinarme. con la misma. ansiedad los dos espectado- '! -Ese pesamitnto, con te tó el marido, res de nqne1la escena. lo concebí en un momento de dtsPs1wra- Esta carta me reyp]a una desgracia ' ciona1 wrteobjrtodelascariñosas miradas terri1J1e. y el e las forv1entes muestras ele e~ti;uae!on j ¡:Un~ desgr~cia ! interrumpió ~nriqneta q ne te tribufabf\ PSP honrado Lms a e· 111t-n p_ahdec1enclo a ... su ,:ez, pero ¿que desgra– yo crei nn miserable seductor._ ~n C'l,an_tu c1;.-i E'S Ps~? ¿a gmen n.menfl.za_? ¿como á 1a. persona qne me denuncio tw, m1s- pné-lle co11JnrarRe? htt hla, Fedenco, habla teriorns vi sitas á la cnsa d e N. d á ndolfts pronto en nombre del cil'lo. el cn.ractt:1· de nna Yerg onzosa jntriga, -Sí, lrnble U. añadió tímidamente. 1 no ha clt> valerle para e.. capnr dt> mi Y en- Luis, sPpamos de una --vez q né n Üevo gol– ganza, el cniclaclo con q H~ oculrn.lm sn pe nos amen:-iza. rostro ele trns de nna careta; tanto <:'Re Este nos en boc:t de un artesano era de hombre como su compaíi <:;ro sufrirán el una snl>limidad. enc:rntadora; el jóven riO'or do mi veno-anza, aun ctrn.ndo hayan lrneia propi11s las clcsgrncias de sns bien– p{;esto entre t"ll~s y n osotros la, inmcnsi- he chor<'s y las· spntia como ellos mismos. dad. oel Océano. Federico le dió laH gracias con una mi- -Federico, murmnrú Emigurta con rada. dnlcísimo ace11to. liay ~iarn las almas -No es á nosotros ,í. quienes amenaza, i.renerosas nna sati sfaccion nrnyor que cli,io, 1 1 ero nosotros somos la causa irnle- 1 la chj 1a wno·anza, y <' Ra_fmtlsfacl!ion es la rrcta <le qne sncrda,. , que resnlta ~le perclo1rnr Ü\ ofonrn. Somos -No comprenclo,interrnmpióEnriqne- f 1 1, dE'masintlo felices para acanear la eles- ta. , ºTa.cía dt-l na.die· dej;:i, al cielo el cuidado -Pues oid: replicó Federico á f'stas 1 de castio·::i.r á es;s 1iombres cuyo crímrn hofos 1m0 de los dos enrnascar~dos qne II en P] último rPsnlrnclo nos proporciona 1a E'n el lmiJe t11\'Íeron 1a andacia de acn¡.;arte dicha cte ~aher cnán hondas raicf'~ tiene d~ infidelidad,_ habrá comparee;ido ante el e) a·mor en nuestro corazon; yo 1PJOS de tn hnnal de Dios. odiarles les compadez<:o. Si su ohjt\to ha Enriqnpfa y Lnis hicieron un vivo mo:– si<lo stpararnos p1-1.ra siempre ¡co~ _cu~tnto vimient~ de soq_>rP$a. dolor han de mirar rnwstra reconc1Jiac1on. ! Fedenco contmnó diciendo: -Eres un áng_Al, Enriqueta. Esr.ncha~l su. carta cuyo contenido fü)s 1 -Perdon y ol v1clo para las ofensas, eter- revela el rn1steno de su esh~aña condncta. ~

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx