El Recreo
~ 222 EL RE CR EO 1 Mirafl0res -contra las fuer.zas del general Desde que lejos de mi te :encnentras, Eohenique , iué a scendido don Luis La- ;Sangre destila mi corazon Puerta á ~ ener.al de brigada, y con este Todo está triste, todo es amargo, grado· se hizo -cargo de la eartera de guer- , Y es todo llanto, todo es dolor! ~ l j ra y marina,, sien do miem bro ~el _gabí- 1 ,, • _ 1 nete forma,do por .e] gener.al Castilla, des- Vuelve .a mis brazos, oh amada esposa! ' pues de aquella. victoria que lo elevó al Vueílve :á mis .brazos, mi amor, mi luz! 14. Dijo entónces el Señor Dios á la , serpiente: Por cuanto hiciste esto, mal– ' dita tú eres entre todos los animales v bestias' de la tierra: andarás arrastr andÓ sobre tu pecho, y tierra comerás todos ]os dias de tu vida. poder. ,, ,, . Vente y e1ujuga mis iris.ies lágrimas, Adem3i8, en su larga carrera publica, Vuelve :á tu ieeu-tro., oh .amada ;tú'! nuestro genera] ha desempeilado las pre– f ecturasde losdepartamentos del Cuzco y de Aya.cucho, a concurrido á cuatro legis– laturas ordinahiais y varias extraordina- Sin tí mi pecho húerfano llora Sin ,tí, oh :amada, soy infeliz; Y qué seria sinó :Bupie1·a Que tú me amas como yo .á tí? 1fas.; de qué sirve tiolo e1 .reeuer,do, De qué me sirve solo la fé Quiero en tus labios beber la vida Quier.o ,en tus ojos mi dicha ver! 15. Yo pondr,é enemistades entre tí y la mujer, y entre tá raza y la descenden– cia suya: ella que1mm.tará tu cabez a, y tú andarás .asechando -á sn · calcañ.ar. 16. Dijo asimi~mo .á la mujer: Multi– plicaré tus trn,b:ajos en tus preñeces: con dolor parirás los hijos, y estarás bajo 1a potestad de tu marido, y él te dominará. Y á Adnrm Je dijo-: Por cuanto ha~ -eB– cuchado la voz de tu mujer, y eomido -ael árbol de que te ma11d-é n0 comieses, ma1- dita sea la tierra por tu -ea.usa·: con gran– des fatigas sacanís de -e1fa el alimento : en todo el discurso de tn --vid.a. ' rías; y áltimarmente ha sido miembro de las tres comisiones encargadas <le la redaccion de L:'ts ordenanzas militares. Su hoja de servieio:s, en la cual están inscri– tas seis campañas y cinco batallai;-; contra el extranjero, puede presentarse con or– gullo, habiendo ganado uno tras otro todos los grados de la gerarquía militar. Vuel;ve á mis brazos, oh amada esposa;! 18. Espinas y abrojos te producirá, y Durante el protectorado del _general Santa Cruz. euando este estableció el go– bierno de la Confederneion Perú-Bolivia– na, La-Puerta 110 le sirvió ni un solo dia. Apesar de estar ligado al protector por vínculos de familia, y mas que todo por la gran ei-timaeion que personalmen– te le profesaba por sus vírtu<les, :talento Vuelve á mis brazos, mí luz, mí amor1 comerás de las hierbas de fa tierra. Por tí ·solloza el alma mía 19. Mediante el sudor de iu rostro co- Por ti suspira mi corazon. merás el pan, hast:i qne vuehas á la . . tierra de que fuiste formado: pu.esto q,z1.,e Cuzco Dietembre 2 de 1876. polco eres y ti sel/· polrn tornartís. RAouL. 20. Y Adan puso ·á su mujer .el nom- 1 bre de E-va, (esto es, Vida,) at.ento á oue había, de ser madre de todos los vi– ;ientes." y honradez, no creyó digno de un solda- do peruano, militar bajo ta.A Landeras de CON FER EN JIAS un gobierno invasor; así ~ que le hizo la guerra, habiendo sacrificado sin vaci– lar los intereses de su ,eorazon y los de su conveniencia por la dignidad naeio- EN LA CIUDAD DE ANTIOQUIA (CoLOl\IBIA) Tercera. Oonf erenc1·a. solrre H ,isto,·ia, por el Doctor Ricardo Villa. · nal y por la suya propia,. De ie1:;ultas deesta luchafuétomado prisionero €n So– cobaya y desterrado á Chile, donde per– maneció hasta de pues <le la batalla <1e Yungay. Este hecho manifiesta por Ai so- CREACION Y CAIDA DEL HOMBRE. ]o el carácter esencialmente independien– te del general La-Puerta. Actualmente reside en Lima, separado del servicio activo .desde que dejó el mando supremo de fa re 1 pública de la manern. que hemos referido al princÍ})ÍO de este il.)Qsquejo ht.ográfieo. (1) Gar:21w Pacheco Zegarra. (Conclusio11.) Conoccis, seuores, la primera falt a co– metida en el mundo; vais á conocer t.am– bien el primer juicio y la primera s n – tencia que se pronunció. ¿Pe:o _quién d~– bia ser el jr:ez de los dos un~co~ habi– tantes de In, tierra, ámbos cnmmales? Su Criador mismo. Juicio Rolemne que (J.9 lJltimainente ha sido elejido el ge- solo tendrá igual en el día terrible del Se- nefal La-Puerta, primer Vice-Presibente úor, cuando recogiéndose el Universo co– constitucional de la república, y hoy se mo un abanico, sea, llamacla, la <lescen– encueTatra d~empeúando -este h011ro80 dencia entera de Adam, para oír pronnn– pues·to -al cual lo ha elevado la voluntad ciar la última é inefable sentencia. nacional Ei general La,-Puerta 1.10 ha l ü~ga.mos el juicio que tuvo ugar en vasilado en aceptar la muestra de -el.efe- el Paraíso terrenal . i-encia y confuinza lle sus -compatriotas; ;, 9 _ Entónces el Seü.or Dios llamó á porque -él -sabe ·que :ei hombre debe ·saeri- Adam y díjole: ¿Dónde estas? ficar la tranquilid-aa. del hogar domes- 1 . EL cua) respon<lió: He oido tn voz tico, cuando se tmfa de servir la queri- en el Paraíso; y he temido porque estoy da 1mtria. . :.i , 1 a·a 1>7o'fa de los DD. 1(:tesnudo, y a.si me 1e escon 1 o. 11 . Replicóle: ¿Pues quién t~ ha h echo AUSENmA. advertir que est:is de~nudo, smo el h~– ber comido del fruto de que yo te hab1a veda.do que comieses? . 12. R espondió Aclaro: La muJer que tú me .diste por compaü.era, me ha d!l'do del fruto de aquel ;tírbol, y le he comido. Donde~ ha.R ido, oh1 amada esposa, 13. Y dijo el Seúor Dios á la mu)er: 1J 0 nde te has ido, mi amor, mí luz? ,z Por qué has hecho 'tú esto? La cual xes- p 0 r que me dejas, deshecho en lágrimas -pondió: La. serpiente me ha en,gali~do, Detengámonos y r eflexiones sobre es– !•e. i_mportante, tenible y trascendental JUlClO. Lo primeró que observa.mos es que Dios, conocedor de lo que sucede y has– ta. <le los más secretos pensamientos, no quiso condenar á nuestros primeros pa.– dres, sin lrnherl01, iíntes oído, para cono– cer sus descargos. Esta es una ense- 11.anza y una leccíon dada á la humani– dad, para que no juzguemoR jn.ma.s á los hombres ni públjca, ni pfrrndamente, sin que primero los háya.mos oído. ¿Por qué A(lam y su mujP-r se escon– den á la ,ista de Dios? Es que tras el delito viene siempre ese roedor de la con– ciencia que se llama, el remordimiento. tl los arrastraba á lugares secretos, pe– ro incapaces <le ocultarlos á las mira– das de su Juez; él los denunciaba á. sus propios ojos, reconociéndose dermu<los desde que Jrn,bian perdido su inocencia. Los descargos dados por los reos, son discn1pas: Aclrim se disculpa con su mu– jer, Eva con la serpiente. Tres crimi- ' nales se presentahnn, pues en este ter– rible drama del Paraíso, y sobre cada uno de ellos 1·ecayó una sentencia espe– cial. ¡ Cmíntn, justicia, seúoreR, lrny en esta desiguaJcla<l de penaR! Este punto , dnria nmteria para una la,rga <liserta- 1 cíon, que nos liaria detener derna~-iado. ¡ ~ Fijémonos un poco en cada una de las sentencias. La primera recae sobre la serpiente, como Ja instigadora <lel peca– do. Detengámonos en su eegnnda pa.rte: "Yo pondré enemista<les entre tí y la mnjer, y entre tu rnzn y 1a descenden– cia suya: ELLA. QUEBRANTARÁ TU C. \BEZA, y. tú an?nnfa aseehnmlo n su calcañar." ¡¡ Si la primera parte se re:fiere al a.nimal, ~ , P 0 r que me dejas; oh amada tú? y he comido. ~ ======~==-~'=:.U:. ~==---========-========-==-~
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