El Recreo
~:::::::=-=----"'-=·-=========:;======L=L=·=r=í=t.=·=G=----=l\=L=J=- ===--------=----- -----------~=~ - ~¡ ~g- fy~ las humanidades que los habitan, tanto en las condiciones vio1ogicas, como en ln. grnnd(-'zfl. i desenvolvimiento de la intdi– jencia i de 1a. voluntad. En ~odos los cou~ fül('S del universo, Dios Ollll.llpotent.e, hru intelijencin.s que te conocen i n.clmiran~ leno-uas desconocidas que te saluclan 1 bc-n°dicen, corazones qne palpitan Gbn ine– fo,ulc amor, ecos que ~e desprenden desde el fondo <.le c::tcb astro, su hiendo todo rste concierto nHtravilloso, corno colum– nas de incienso para envolver los pedt'S· taks de tn trono ! El universo no e8 un clecicrto <le seres inte1ijent.eB; c::-;tá lleno de ciencia., de sencibilidad, ele religiou ! (Continua rú.. ) QUEJAS. Ai ! mi suerte es triste, mui triste! 1'an triste que no alcanzé á presentir aun en las horas de mi mayor :=tmargnra. Quien al contemplaren mi abatido _sem~ bla,nte fo, palidez ele l ai m~lancolrn, 1 al ver entre los surcos de m1 fr ente va– gar ln,s sombras cld pes~r, no clirá,– que soi la imaj en pensatm1 del dolor? s:ento ahora en el cora,zon una mor– tal fatiga. Siento en el alma u~1 infinito clesconsuelo. Siento qnA e1 cl,olor,msepara– iJle tk nigo del amor, desgarra las tibr~s ele mi p echo. I a,l verme sola, como ti– bia estrella, en noche borrascosa, como cendal de nube a.rrojadn, al firmamento, .n e creo ch .. :,di clrnd u,! ro 11plctn,rnente des– Ji G~rnda, !. ..... Al sentir desfallecido mi espíritu busco la soledad de ln, tardo i apoyn,ndo mi febril ca,beza sobre mis tremulas i hela– das manos leyanto mi triste plegarüt á, Dios. :Mas, hay tales sentimientos en el corazon de una muge.r, tan cruel se muestra ri, voces el hado, que no bai:;ta,n la,s palabras, es preciso llorar zollozan– clo!. .. Si, es preciso llorar! .... porque la muc,er debe llorar cuando el t iempo, este mo~struo devorador de cuanto en el mundo existe, sin r espeta.r ni bellez:1, ni juventud, nos ·arrebfLta :11-ue~tras ~RI'i'– ranzas, disipa nnestnts iltis10ncs 1 ', os arranca. clia,' por dia ií, peclnzr).3 n ü·•· trn, mísera existencia. So debe Hurar! ... UiJc~}1- do las niehbs dol sufrimiento cnlutH,n el arco-iris ele nuestro porvenir! ...... Hoy es rni vida, como una dt: esa,8 sombrías tarcles ele otoüo, donde la,s mustias ojac; de los arh?lvs _son clespren– dicbs al soplo de b br~sa i en!,re~adas {L las corrientes del hn~·acan; r1,s1. mis es– pen111zas, ojas mar~lnfa,s de mi cora– zon son ,1,rrevafadn,s i lleva,dits no so don– de ..'.... por el huraca.n del infor tunio! DE MI DIARIO. sudario de la noche, solo una esii'elh se vé lucir en el firmamento como l~i, primera lágrima ele umt virjen sobre la tumba de su amor, solo cstt estre– lla brilla en el fondo oseuro ele las nu– ves con toda la tristeza de un r ecuer– do, de un suspiro, de un uclios! La tierra es un inmenso cementerio enlutado con .el negro velo de la no– che· todos están muertos, un solo ci– rio'arde sobre lo alto do las tumbas: es esa estrella. I yo estoy despierta y Yagando co– mo una sombra, como un alma, des– terra,d,1, y conde.nada á espiar no sé que faltas en este infierno que llaman mun– do, y · voy llorando mi horfa11d,1d bus– ca.nclo entre llts sombras un ser arna,do que perdí, mi único y santo amor: mi pa,dre. Solo mis j emidos turban él si– k 1cio su1Jlime, la augusta solemnidad de la, noche. ¡Que oscuridad la que m e rodea y que semejanza, encuentro con ln,s lúgubres tinieblas ele mi corazon, con ese infinito abismo c1oncle no pe– netra ni un ri1yo d e lnz, con ese ce– menterio en cuyo cielo no se vé siquiu– rn una estrella fun'oral y que ostú eter– na,rnente cubierto con los negros nubl,1- dos del dolor. ¡Qno triste es •;orso sol;1,, r1drrnlida., lrnerfarn1 en el munclo , cuando se ne– cesita un apoyo , cmmdo aun no se conocen los r emolinos y ln,s y01·:tjinos ele la Yicb, cuando se n cccf-ÚL'-1 un brazo para cniminn,r por la escubrosa senda de este mundo! ¡ C Lle d, ·Sg.i.·aei,i.<ln, so¡! a wn as ibri, (1 e - ja,mlo ltt niúez, cua,nl1o sentaLfa sob1·e el dintel ele la juYontud ya me aguar– chtlm el infortunio. En lug11r de las ilusiones, de· los st1eúos, solo amargas pernas y hondas aflicciones lrnn hecho palpitar mi cor::tzon. Si en ol mundo no ha.y felicicJa<l--no habrá alme11 1 1s un dia de calma? Oh! no! yo YOO en mi derredor sonrisas de satisfo,cc.ion . ¿Se– nín mentira y ficcion? ba,jo hipócrita máscarn de b, alegria se ocultará un comzon desgarrado? Ko! yo veo ojos que dostüllan rayos ele felicic.ütcl; si In, l-F>c·a miente, los ojos n ó: dicen quo e– llos son lD,s ventanas del alma; si la nmteri11 enga,ila, el espíritu no miente. Ali! es yerdad, para otros hay aJegria, J1ay felicidad! ~Ii niúez aun no está lejos, hume– do está todabÜL mi pecho con las H– grürrns que m is primeros dolores me i:trrancaron, siento tocbbia el tibio ca-– lor de los labios ele mis padres sobre mi frente, en mis oídos mm suena el dulce eco de su voz, mis ojos aun en– crnmtran sus tiernas miradas; pero to– do eso Yeo como un cuadro óptico. Oh! ya no son mas quo ilusiones qne Yie– n en acompaüadas ele la dosesperacion y el llanto. ¿Qui~n He compadece de la que llora su horfandftd? ol llanto de la mujer no es solo fi ccion y pondera– cion? Es preciso buscar las sombras de 1 Qne sombria está la naturaleza! El la noche para ocultar las lágrimas; por– horizonte · está cubierto con el fúnebre · que el mundo responde á los que llo- 1 ran con sonrisas sardónicas, se burla 1 del dolor de la mujer y sus risa,g en- 1 venennn el corn,zon. : El dolor comprimido quema el cora- ¡i zon y cmmdo no tenernos mm amiga ,! con q_11ien t1i·vidir r1l1cstros (lolóres, de- t? bemos depositarlos n,l papel que muy pronto el fuego convierte en cenizas, asi como el dolor concluye por conver– tir en pavesfts nuestro corazon. DOLORES. Cuzco, Ferero 10 de 1876. LA VIUDA. I H e 1eic1o, i ií, ello me atengo, que chando la Prirniti-n1, J glcsia Cristiana no permitía el matrimonio sino por una sola vez en h Yida; el pe sa1· de la que había p er– dido á su nmrido era mas i11ten.so, mas du– raclao i sobre todo 11ws sincero i cor– dial. Des , .:- que las nuevas institucionrs de 1n, moclenia lglcsü1, consienten que se 1 1 casen cun,ntns Yoces les ]_.,resto ocasion il su Yicb en el trím;ito por este Globo, ¡; el pesar es nws i: nne, el consuelo mas ,1 .fcí.cil i el oli;úlo por consiguiente m.as ;/ imneclfr1to . Cacfa viuda c¡ne contrae nuo o L .. ,1,– ce, esplicD, (J, s 11 manera li--- r3 cm s ---~ ru'f'- - , . ¡ l i . • ~,J:,1iS prt.Lt OJ\'H.ill' n. u11 .::e n ur Üvü,Y ttj8. I' Lcli mrn c1ie;e: cpw por su horfamla,cl i ¡' poln-oza: fa otrn ci L1e habiendo queda- do con a,lfa, pmüc-iun i fortuna neces'Ítn ele 'ltno quo b rtyudc en el manejo de sus cnantio:os intereses; esta, que po.r razones secretas, poro forzosas de fami- lia i ag_uella,, qne por mandato del mé– cEco quo en obsequio de su vida le lrn, recetado un mwvo consorte. I todas llornn nor el 1nccli.o lecho vacío. Los que pretenden comprender la hu– maniclac1, (á cuyo número no tengo fa hon:rn ele pertenecer) esplican esbs di– ferentes mn.nerns ele presentar los mó– viles de r epetidos himeneos con solas dos palabras EL AMOR II Esto scgur11mente os cierto entre las gentes ele esperiencin,; pero yo hago un distingo •escolástico. El amor yo lo comprendo on su jcnuino significado en su vcrdn,dcra n,cepcion; mas tambien lo han eles.figurado demasia,clo en el lengua– j e vulgar. A la Abaricia la llaman a-mo1· al dinero, á la Ambician cunor á la gloria, á la Especulacion amor á S'llS cornoclida.des et. á;. Entre est as distintas clas..es no en– cuentro s.ino dos clasificaciones que son: el amor c·iegv, &.w.nwraclo, desinte– resado que los vulgares llamamos Ca- 1nnte, h ermano lejítimo de Cupido é hi- 1 jo de la, voluptuosa Venus; i el otro. , -- --- ---- ~
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