El Recreo
;~=-,--9--0=- -:c==-=- --=-= EL R EC R E O ri2J ~,:.;,J' 11 = = =-=========== Luis 80ÍHliló lu, lancha atracada en CONFERENCIAS bemos cuánta diferencia hay entre fa una la orilla y cuyos romeros continuaban y el otro; es semejante á Dios, sí, lo es, cantando e n eso a,ccnto melancólico que EN LA CIUDAD DE AN'J.'IOQUIA (COLOMBIA) en el a1ma espiritual que lo compone, .y en so)o so . ncuentra en las canciones de e~e. espíritu, que aunque ha tenido prin- mar. -¿No despide V. á esos hombres? le dijo. -Me iabia olvidado de ellos, ¡Ah de la barc¡_d gritó .Fodori.co acercándose al– gunos 1,;Lsos á hli hmcha. -¿.Qu0 dirán? contestó uno do los re– meros. ,-Po,ieis marclrnr á vuestro buque y decir a1 ea.pitan que renuncio á mi prnyec– tado vi,lije. 'ronrnc.i e::;to por vuestro trabajo . Y al mismotiempo Federico arro– jó al a il e un obj eto que produjo un so– nido metálico al caer en el fondo de la lancha . -M11Chas gracitts, escJamaron ácoro los marineros y empujaron la ba1·ca para apartarla de b orilla. Fed,.n-ico y Luis ilesaparecieron en d.i– reccion ele la ciudad. Al mi::m10 tiempo un hombre oculto hacia mucho rato detrás de un barracon destinn,do para CUilirtel de gnarda-coR– tas salió precipitadamente y se dirigió a la orilla del mn,r. -Esperad; gritó á los remeros. -¿Qué quiere V. de nosotros? res- pondieron estos. -Qno me trac:;portais n, vuestro buque. - o le conocemos á V, -El que paga bíen se le conoce en todas partes. -Ese es otro modo ele hal>lar. Los marineros atracaron de nuevo y el desconocido saltó á la lancha, pror– rumpiendo <m una diabólica carmlijada. -¿De qué so rio V., caballero? pre- guntaron de mal humor los de la barca.. -Me rio do un caso muy original que 1110 está suecdiendo. -¿Puede saberse, por ventura? -Yo os lo contaré cuan<lo lleguemos al buque; entrota.nto sabed que mi ri– sa la causa ese en,ballero que acaba de marcharse acom.paüado del otro in– dividuo. Ese hombre pasará si os pre– preciso la noche en buscarme, mientras yo me hago á la vela en el mismo bu– que, y duermo quizá en el mismo cn,– marote en que él debía dormir. -Segun eso, ¿tiene V. algo con ese señor? -Poca cosa; he tenido la clebilida,d de dejarme seducir por su mujer. Los marineros acoj i ron este chiste con una ruiLlosa carca,jacb, a la, cual so unió la l'isa burlona del rocíen 11 gaclo que no era otro que el miserable do– minó negro. Al cabo de pocoB instantes la lancha caminaba en direccion al l>uque, empu– jada por los remos, miéntras la luna aparecía majestuosamente por detrás de las olas. 11 ~ (Cvnfoiuará .) Tercera Con/erencia sobre Histo?'ia, cip10,. no tendrá fin; pero fuera de esa por el Docto1· R-icardo Villa. semeJanza hay la diferencia que existe OBEAOION Y CAIDA DEL HOMBltE. ( Continuacion.) Volvamos la hoja, abandonemes tan lúgubres doctrinas y vamos á descan- entre un sér eterno y un sér apénas in- TI?-orta1 , en~re_ un sér perfecto y necesa– no y un ser imperfecto y contingente. Si la semejanza eleva nuestro natura– leza, la diferencia debe hacernos conocf?ff nues~ra nada, abatir nuestro orgullo y humill_ar nuestra frente ante la grandio– sa maJestad del Criador. sitr, á empaparnos, á inspirc:1,rnos en es- Sigamos el hilo de la narracion~ tas sublimes palabras que son la clave Re~uelto en los consejos divinos 1a de los destinos del hombrn: ''Y elido Dios: creac1011 del hombre, la historia mosai– IfogCt,?nos al hombre ii imágen y semejan- ca continúa: ":B'onnó, pues, el Seuor za nu,estm" •. • "J-l'ornió, pues, el Señor .Dios al hombre del lodo de la tierra é D ios al honibre del lodo de la, tier~·a, é inspirule en el rotStro 'U,n soplo ele 1;ida: y inspir6le en el rnstro 'lln soplo ele 1;ida, quedó hecho e1 hombre viviente con al– y q'nedó hecho el hom,bre 1:iv-iente con al- 1na racional." Nada es tan conforme con nw racional." nu -stra natural eza como esta relacion. En larelacion que os hice de las crea- El grande artífice del Universo, r eu- 1 ciones anteriores al hombro, vimos que nirnclo un poco de tierra y agua, formó, todo era proclucic1o á la Yoz imperiosa lorlo, y con ose lodo fabricó la más h er- de Dios. Sea, la, lnz , haya, mt firmmnen- mo, a de las obras de la creacion;- bdlí- , to, produzca l((. tierra hi erblls y plantas, sima estatua, en la cual estaban c:ompen– p.rocluzcan las ag1ws reptiles ,,C·; tales son <liadas todas las perfecciones do 1:t natu– las e.'presiones con que Moises nos refiere nlil ,za. La tierra y el agua le dieron sus la obra mar:willosa de los seis clias; pe- el .mentas, las plantas su organizacion, ro cuando lleg,1, á la creftcion d 1 hom- los animales ,·u vida, el sol su luz, la bre, c,1,mbia de lcngmtje, po1· que tam- luz su. mas brillantes colores. Esto era ' bien cambia ele obrn, pues va á forma:i:- ya mucho en órden á la materia; con Re ,-,ü sér privilegiado de la cr Jacion. e:-;o solo el hombre hubiera quccfado el "lfogumos al hombre ú, mwstra, imá- más hermoso ele los animales y la obra 1 gen y semP_j<wza". La profundidn,d de os- maestra do la creacion material; pero fa1,s palabr~ts h:wen ~a gra11d "Za del era nac1a para Dios, y un sér mas n h?mbre. _D10s, en mecho de tocla su_ om- 1 el mundo, por perf~do que fuese, nada mpotencia, paree: que t~ma conseJO y significaba si c;trecia de inteligencia. que se detiene a r eflecc1onar sobre la ] ormado el cuerpo del homqre, Dios , obra maestra, que va á salir de sus 1mli- le inspiró en el rostro un soplo de 1 i:icla, nos. y quedó h echo el hombre viviente con ' lJc¿_qCl,)nos". Esta expresion en plural ul111a racional. Hé aqní toda ln, exelen– reveL.t, segun los Doctores de ht Igle- cia del hombre sobre el re,·to de la crea– sia, la primera ma1üfest~1,cion heclrn á cion. Esa st¡-1,tua, se animal formado los_ ~ombreH_ del ~ugusto mis~erio de la de lodo, r e('ibió un soplo de Dios, y ese Tnmch~d, nrnitcno que no Yll1? ií ltela- soplo foé 1a más grande de las cr<:'acio– n1,r;-;e smo de:-.;pu"S con J esucnsto. E:-;a n~:-;, porqn e él produjo un nueYo sér es– expresiou no ' dice quo si las creacionJ: piritlml , semejante en natnraleza á su a,ntoriores fueron obra, dd Verbo, como Criador. nos lo manifi st,t_ el Evnngdista. San V cu, s0iíores, cuán grande es el hom– ,T ~n:n, en h1, creac10n del hombre mt(:'r- bre por su orígen, segun nos lo r efi re vm1 ·ron las Tres p rs i1;1,s que campo- el inspirado liistoriador de la creaciun· nen la sa,nta unidad de Dios- p ro su grandeza le viene de su part~ 1 Si ~c.t sob pahbrn ~1os clc1 idea <l.e la espiritual, quedando igualado por su par- ' grnndcza de ht cre.acion del hombro, te material al resto de las criaturas. Si las que le siguen: ü mwstra -i?nágen y se- por úu stra alma somos semejantes á la ' 1 m~ja nza, no elt·j,lin dncla ninguna sobre la üiYinida<l, I or nuestro cuerpo somos lo– cxeleucia d nuestro orígen, El hombro <lo, lo más clespr cüLble ele la naturale– ha sido croatlo con la ÜltLrvoncion de las za. Si lit primera idea nos enorgullece tre~ personas _divinas, y_ á imágen y· se- h1, srgundtt nos humilla: en el equilibrib mepnzni l e D10s; es decir, 1 hombre es c1 stos dos sentimientos es en lo que se mm, i,múgen de Dios, es semeiaide ú Dios. fundan las virtudes cristianas. - Ri esfa1,s ex.pres.iones nos llenan de una En ::tpoyo de mis anteriores n,sercio– justa satisfoccion, RÍ efü1,s lovautan muy n es , cifaHé nn bello pasaje ele un aran alto nuestra dignidad, es preciso que les filósofo cristim10, de Augw~to Nic~las. ,1 1 ,1emos su verdadero significado para no Dice así: "Se ha dicho -que la nol>leza es desarrollar el sentimiento ele la vanidad, un prolegómeno de la soberanía; podría orígen de todos nu.estros ~a;cl!l_ .. , <lecirne _q~10 el alma es un prolegomeno 1 El hombre es una imagen ele Dios, de la Divmidad_ Tenemos, efectivamen– como lo es la sombra del cuerpo, y sa- te, algo de Dios y remontá,ndonos hasta --:=-:====-=-- - -- -----·- --_:_~
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx