El Recreo
~ 176 } "'celos, sé qur ninguna noticia se tiene de -Dlo~ 1~ ~u}~ráE~~ :,:a ~lg\\na, re-. Hice mi a,legre y rústica m.orada: 1 él, he presumido el intenso dolor qu,e J?Wi~O lftÜs., pu,esto ~ue 0:bro, iinpul$.ad,o. A, i:i;us piés se <lilata u,na llanura destrozaría es-e corazon tan pu,ro l;\l verse por el maf;l noble de ¡os s~nt{mient9s, <],U~ Que las mieses y f\ores engalanan. aib~ndonado y maldeqido po:i; 1~ úniQa es la gr·atitu,d. · ' L,os árpoles r<;~bu,stos y frondosos persona e:n el mu,ndo qu,e lo llena poi; com- -¿Y cuánto tiempo tard,aré ~e ten{3r l.)ej~n caer sus undulantes ramas plet?; he creido qu.e n~clie mejoi· qu,e yo I\Oticias él.e U? · S,o,bre ei techo paji~o de mi choza, podia convencer de su fatal e:n;or Q..I espo-. -Solo ocho hoxas. ); ~b:rigo ofrecen y su sombra. grata. so de U. y me he apresurado á v~nu· aquí -¡Ocho hor as! ¿No s~be 1). p~·egnntó . f·áj:;l,;ros mil que entre su copa anidan para enterarme del estado de esá saJud Enriqu.eta Q.on amargu,ra, qne ocho ho.,r~s, Me d.,és.piert~n cantando á la maña"?.1a; tan preciosa para los desgraciados, á pe- equivalen en mi situ.acion á ocho siglos? Y en ¡¡;,, folla.je, al declinar el día, dir á U. perdonen nombre de mi ~nfeliz -Lo sé; y por lo mismo he dado á la Suspir~:n melancólicas las auras. Aurora y en el mio, de la parte indi- ansiedad de U. un plazo tan corto. Son Un arroyuelo rápido y sonoro r1.:cta que hemos tenido en ese desagra- las once de la mañana; pues bien, á las Desde la cumbre de la sierra baja dable suceso, y á decirla con la sinceri- siete de • la tarde habré ya encontrado á A ofrecerme sus aguas cristalinas, dad propia de una alma reconocida: «Mi Federico. for un lecho de guijas y esmei·aldas. corazon padece horriblemente viendo llo- -Cuidado, Luis, esa seguridad puede Mi esposa ti.erna, mi sin par esposa, rar á la que ha enjugado mis lágrimas. ser engañada por algun aconteQim_ientQ ff sfrutando tambien bellezas tantas, Sería el mas ingrato, el mas envilecido imprevisto, y entónces...... ..... Vida les da y el seductor hechizo de los hombres, si no emplease toda m1 -¿Cree U. señ.?ra e:i;1, los p1;esentimien- Que, para mí, sin ella, á todo falta; actividad en descubrir el parndero del tos del coraz_on,? - La esposa tierna, la sin par esposa, que U. llora perdido, sí no ie bu.scase aun -Si c¡u.e creo., A quien adora arr3batada el alma; cuando fuera en las entrañas de la tierra, -Cree 1J. que h.ay p.ersonas en las que Por quíen conserva el corazon enteras para contarle el ~,~nto, µio_t~w de nu_es-tr-as , esofl pxesen_tim,ientos tienen todo el ca- Las ilusi.oneR de la edad pasada. relaciones, p~~·~. ~~cerle expia:t coI1¡ lá- rác~ei: d,e p~ofocias? Porla mañana, cuando el sol la cumbre grimas de re:µ:\ordimiento, el terrib~e pe-. : -=-T~m_b1_en lo creo, puesto que yo soy Empieza á iluminar de las montañas, sar que ha causa do 6, la ma1;1 :i;ioble de las u_na ele esas personas. Salto del lecho y en el campo aspiro criaturas, y p.an\ arr-astrale, en_fin, á la . -::--e- Pues bien: mi corazon cuyos prese-n- Frescas y vivas y fragantes auras. pr:~sen_Qi~_ (le U. '(t_nico j'uei; ~ quien cox.,: '. timientos no me han engañado jamás, La vista vuelta hácia el vecino prado, respqnde ~bso,l.ver (> ~onden~1: en ~se . me dice que ántes de la siete de estn. Miro venir las mugidoras vacas delito. ' tarde habréencontí-ado á ese caballero. En busca de los tiernos becerrillos, -Pobre Luis, replicó Enriqueta, mo- Enriqu.eta por toda contestacion elevó Que hambrientos las esperan y las Ha- viendo la cabeza con melancolía. Dios al cielo una mirada mas elocuente que man. sabe únicamente lo que agradezco esos todas las súplicas imaginables. Ellas me brind,1,n la sabrosa leche, buenos deseos .. Veo que no he sembrado -Adios, señora, murmuró Luis incli- Que en los sonoros tarros ordeñada, mis beneficios en una tierra estéril y q·ue nindose respetuosnimente. Forma ligeros copos de alba espuma, 1~ semilla de la caridad prnduce hoy los Emiquetj:L le saludó tan solo con la Qu~ crece y por los bordes se derrama. frutos hermoso.s. de la gratitud. Dudo, mano; pues los sollozos embargaban su Luego me llevan léjos las tareas sin, embargo, qne pueda u. lograr sus voz. El honrado jóven salió acompaüado A que su vida el labrador consagra, intentos. de la doncella q' con semblante cntriste- Y cuando acaban, al caer la tarde, P , t., d · ciclo por los sufrimientos de su señora ha- Me vuelvo á descansar en mi cabaña. -¿ or- que, señora? pregun o a mira- do el honrado jóven. ¿Descon:fia u. acaso bia escuchado toda aquella conversacion. Al volver, me divisan desde léjos de mi actividad, de mi interés en favor Enriqueta se quedó de nuevo sola. Ha- Mis fieles perros que la choza guardan, de u. á quien debo mas que mi vida? bia sin embargo, dentro de su corazon Y salen á mi encuentro cariüosos, un rayo de esperanza, y ese rayo estaba Y, en torno mio, alborozados saltan. -No; no desconflo; pero dudo mucho destinado á disipnr las condensadas nu- ¡Cuánto al que tiene corazon sensible de que Federico viva, de que haya podido bes que por todas partes la envolvían. Es grato, amigo, conocer que le aman, sobrevivir á mi muerte que él cree segu- Que, ausente, le recuerdan con cai-iño i·a, ó en caso contrario, que permanezca ( Continuará.) y que su vuelta con anhelo aguardan! en este pais donde le amenazará de con- Salen tambien gozosos á mi encuentro tinuo la justicia de los hombres y la som- Mis tiernos hijos, prendas de mi alma, bra de sus remordimientos. LA VI DA O EL CAMPO . El pecho á enaj enar C')n sus caricias -Tenga U. confianz_a, señorn, apénas Y sus amables é infantile3 gracias. han trascurrido diez. Y ocho horas descie Á MI AMIGO EL SEÑOR SANTIAGO PÉnEz. Al recibir al sol que va á esconderse, que tuvo lugar el acontecimiento que Tiende el oc.1so sns p3m~: 03as galas todos deploramos; durante este tiempo el Oh! !cuántos que en ciudades populo- De vivísimos tintes lnminosos, esposo de U. no puede haber escapado sas De rosa y oro y rnfü·o y gra.na. todavía; en cuanto al suicidio, si lo hu- Vida a,jitada y turbulenta pasan Y esa escena que pasm:1 cada dia · biese llevado á eabo, la triste noticia Envidian la quietud de mi retiro Cual si por _vez primera se admirara, hubiera llegado ya á nuestros oido con la Y mi cl10za pajiza y solitaria! Siempre sublim3, pero nueva siempre, rapidéz con que circulan las noticias de Ay amigo! quizas ignoran EJlos Al traves la contemplo de las ra,mas. este género. Mi opinion es, señora, que ¡Afortunado yo si lo ignoliara! En tan plácida hora mis obejas. Federico desea escaparse, pero que toda- Que las penas se albergan en las chozas Que pacían dispersas en la falda vía no ha llevado á cabo ese proyecto; Como en ciudades y opulentas cas,ts! De la sierra vecina, se reunen oculto en cualquier parte, espera que lle- Quien no lleva consigo la ventura, Y vienen al redil apresuradas. gue la noche parn que las sombrcts pro- Ora viva en palacio, ora en cabaña, Llega la noche al fin, ¡oh cuán her- tej au su fuga. Si esto es así yo ofrezco á En vano busca fuera de sí mismo mosas. U. traerle aqui dentro de algunas horas El bien supremo de la paz del . alma. Son las noches de luna en mi cabaña! com_pletamente arrepentido y dispuesto !Qué plácida tristeza comunica á espiar á fuerza de eariúo y sumision el Al pié ele las colinas mas hermosas Su lumbre á las campiúas solitarias! disgusto que á U. ha causado. De todas la,s que ciñen la Sabana, ¡Dichoso asilo, si perenne fuera -Dios guie 1 pues, los pasos de U. es- Qu\j con los prados en verdor compiten Tanta risueü.a amenidad y calma! clamó Enríqueta, levantando sus manos Y en la vistosa variedad y gala, !Dichoso yo si, esenta de inquietudes, cruzadas al cielo. Y en paraje repuesto y escondido, s,iempre pudiera el ánima gozarlas! ~===========================~
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