El Recreo

- - 166 EL RECRÉO Federico estabal pálido pero tranquilo cuanto le había pas_ado aquella noche se ces el. paso pegado siempre á las y resjgmado_ . presentaba á sa imaginacion clara y re.des. Al oir las últimas palabras del más- distintamente. . Se oyó abrir una puel'ta, viós€ r-efle- cara., una sonrisa Júgu bre y ate.rra.d.ora. »Su m.ujer le engañaba ____ " aquel Jar en el barro de la calle la claridad ' se dibujó por um. n:wmento e:m. suts -con- pensamierüo ofuscaba á todos los de- de ~?ª luz, rasgó_ los aires un grito de '. traiclos lahios. más, era la única idea que se ofrecía al~~na Y el embnagador sonido de un -Si eres como dices, nn amigo que á su memoria_ ardien~~ beso, clespues desapareció la luz, l me ama, si tu delacion no es u:raa -sal Esto y el dolor inmenso, terrible, <les- se cerrn la pufü'ta con estrépito y la 1 vaje calumnia, sí el interes de mi ho- ganador qne sen.tia em su corazon fü,eron oscura Y mu~era.ble callejuela volvió á ¡ norte ha oL>lig-ftdo efectivamente á dar · !·ns cfos únieas señales que di6 su alma qu~ar como dormida en medio del si- ! ese paso, dcscábrete el rostro qne tan de qne tochl.via < staba pegada á su cuerpo len.e10 lll:8'S sepulcral, ! cnida cfosa.mente ocult.iis, rr conózeate yo por los lazos de la vida. La m uJer del abrigo de terciopelo habia 1 pa.rn Gl..-~rte las grncias -si es verdadero Ab1ió la. p111.erta y hny6, pern huyó entra.do en aquella casa tu a vis0, 6 fHl.ra arra,~ ca.rte el cnr azon como aqnE"l111s horribles fantasmas de las As1 lo ?onpr~ndió el hombre de la, si has querido rnirte á costa. <.le mis t.or - tragt>dias antiguas, le\rawtando fos pu• c~pa_ .Y as1 debieron conprenc1erlo tam– mentos. ños cerrn.dus al cielo y gáta1;do con voz bien otros dos hombres que ocultos en -No pne<lo desc11hrirnH', replieú vi- aterra<l()ra. por la. dcseRpentc,ion: ¡Ven- el Ii1:eco de m~a puerta á pocos pasos vamente el er.111d::iscarndo, retrocediendo ganza! ¡venganza!¡ vcnganza1 ~le alh,., no penhan nada, de lo que ocurría algunos pa8os. Junto .a la casa número. 27. ~ -1Cui-lado:! eselamó Federico a van- IV. -,Ya está el pájaro en el nielo, mur- 1, zando leru.tarn.01ite háeia él, aqni (.,"Sta- muro uno ite el10s al oido de su com- 1 mos sok1s, el cst.rnen<lo del s.-1.lon alw- , El miercoles ele Ceniza fue un dia triste paüero [ garia tu voz annque grifases; aqllli puedo y tormentoso. 1 -Sí por ci~rto; pero mira el gabi– por fuerzn armnearte es:-i 11ll.á8caré'l. de El cielo estaba encapotado, el frío era an como se cierne en torno de e-se nido. que . 1:an háb_ilmente te has servid@ para í intenso y el aire silbaba con ímpetu vio- -La escena será terrible. desgarrar nu almn.. Eres cohanl~, por- 1 lento por las estrechas calles de la ciudad ¿Y no tienes remor<limientos de ha- qus veo que nllis palabras te lrncn tPm- ' en dcm.cle tuvieron lugar los aconteci- her dado lugar á ella? blar; pnrnfo ahora mas qne tú, porqne mientos que vamos relatando. -¡Remordimientos _yo! vamos, tú es– fa deses F>era.cion me dará f1rnrza.~ . Ea, A 1a ea.ida ~e la tarde, cuando la tás loco, bien se conoce que esa enferme– abajo esa careta ó por la. mc>moria de · escasa luz del crepírnculo íba confundién- dad q_ue mina sórdamente tu existencia mi sanr.a madre q tte t d fo. 1tr rn.nc0 con ; <lose p oc<l á poco con las sombras ele la ha empezado por arrebatarte el senti– mis roa.nos para ahogarte eles pu.es con , noche, et.rn, ndeb las campanas de diferen- do comun. ella . ¡ t es iglesias llamaban con melancólicos La persona á quien iban dirigidas es- Federic0 il,a avanzando á rmedidr1, que ' s0nidos á la ora...eion, cuando ln.s tien- tas palabras no pudo menos ne estre- pronunciaha las aRteriores pa 1 lahras. '. das y trulleres iban. cerrándose unos de- mecerse al oirlas. El hombre <ll.el dominó iba retroce- : trás de otros y á [a animacion del dia -Mira, Joaquin, diJ'o con voz a1)aaada 1 1 . o ' diendo poco á p 0co rnin1tra.s qne su mano suc~dia el triste reF@SO de la noche, una por o mismo oue mi vida será corta trém1ila y convulsa bnseaba con a.nsit1- mw,¡ er _envuelta en un elegante abrigo á causa de est~ maldita enfe1·medad dad un objeto bajo los pliegues de su de terc10pelo y coü la blonda de la man- n~ quiero qu~ mi alma se presente aÍ disfráz. tilla echada sobre el ro-stro, penetraba tribunal de D10s cargada con el peso Cnando llegó junto al are@ qne"@cultaba. con _pricipi.tacl0 paso en una calleja es- de un crímen. · al 0tr<:, dominé., cm1.nc' l0 se hubo eol('}cado trecha y miserable ele un barrio mas -¿Quién habla de crím€nes aquí? al lado de éste le di jo rApidarnente una mis_erable todavia. -yo hablo de ellos; y sino dime qué pa1al>r?L H.t! oidé> y ambos dt>sa.pareciernn un ~ombre embozado en mrn larga otro nombre puede darse al acontecí– por ba:io de1 arco como dos espectros e_~~a la seguia á cierta dºistalfi.-ein .., eles- miento que va á tener lugar.ahora mismo 1 que se cvaJwrn.n. hza1:dGse et1.utelosamente pegaél~ sñ.em - Y delante de nuestros ojos. Federico loco de ini :- ;a.có de su hol- pre a las t1egras _paredes ele aque11 @s en- -¿Qué otro nombre? sino una })is.tola, ap1rntó lu í.cía él sitio vej ecidos ede:ficí0s. -Si. por. ~on_de _habian eseapn~(lo, hiz? tueio, La oscuridad era cada vez mas p-ro- _-Se ll~ruu·á: el desenlace de una bro aplico el 01do y sofo pndo iwrc1b1r dos funda.. Una sola y amortiguada luz alnm- ma de Carnabal. carcajadas E:stride;ntes, r.ierviosas é !n- braba_ toda la calle; era la lámpara que . -Hablemos en sério, Joa.quin. fe1·nales qne par~cian salir de las entr~lli"ts prencha delante de un retab1G y quefor- -Hablemos como te plazca, Manuel. de la tierra... ma.ndo en torno su yo un estrecho c írculo -Tu odias á Federico porque amas Vencillo ·por las violentas emociones de ' cln,ridad hacia m.as densas las fün.ie - ií. su mujer, á quien has perseguido con que liabia sufrido aquella noclw· se. de- blag qnB envolvian al r esto ele In, c alle}a . insistencia por todas partes, á quien has jó caer sin seuti<!o en un ban?o de ma- -~~ mnj er Ileg? tembiando de frio y tenffid.o mil lazos diabólicos y de la que dera q11e encon~~-o eerca ele -s1. qmza de temor Junto á la casa ::;eñ.Jtlacl:a sola ha-s i·ecibido desprecios y burlas. Cuando ·vol vw de s11 desmayo los con el número 27. -Continúa. ·· 1i.. d 1 - • -Y a'h"(i)rn qne estás convencido ya primeros a wores e · n. manana pe.mP- Miró '.en torno suyo ·, d traban en aquel recinto á través <le k>s que nadie ,la. espiaha ' _.eonven_c1~se . e de la Í1o.utilidad de tns esfuerzo~, quie- t sucios crista4es de mia reja. cande' deba;o del ·abr~ segma .Y -s_a- res una venganza ruidosa~ terriLle, que 1 O. ~ ·, d . b . l - ' . .., '. 1 o O una pequena satisfaga fas :irs.s .Je tu amor despreciado , ieyo . que es perta_ ·ª < e n_n St1 9 no Y dela.cada rnan0 cubierta por un gn~te ·y los torme1rt@s de la envidia que sien- l penoso, de nna 1~esachl1a horn blt. ne aro lev·:tntó la me~acl" n} 'l"b l ,.,. f M:· ., t . . .· ., · 1 d O ' ' i: "' ' LU "" (: '" a e e a.111 00 - tes por -tu a o.rtunado rival. 1 uo en '? 1 no. snyo Y ' 10 ª Sll ª 0 lla puerta y la dejó ea.er con fuerza re- -Continúa. ~I en,, el sm,,10 la pistola . Hesca.rg~cl~ de- pcti<las veees. -Pues hfoJ11, Fº he consentido en ser tras ~le 81 la puerta de~. ga,lon, E'n fre~ne El ,,rui<lo que proilujo aquella alelaba tu cómplice, en secum.clar tus )>royectos, el a1co por d ontle habrnn desa1>aree1do res_ono pavorosamente e 1 ,. tod, .... ¡,,, ,,_,,¡,1e l <l ,.. ,., "' vai 1 elíl a.e.on11Jaúarte .á -.e-ate sitio l)~tra impe• os enma-sca.rn os. e hii0 estremecer "t 1 - 1 l 1 D d' t rl · 1· . " · . i a, nusma que o dir q ue snce( :t o que <lesens . . u o o avrn., ,Y ,t orquesta para con- habrn, producido. El llarn.a.do Joaqu"i11 temLló al oir PS· dencerJ~il empe.zo á tocar el galop de -¡Allá van! ¡allá van! gritó desda den- tas p alabras. espt>~ 1 a, . . tro una voz enfermiza y débil. -Pero tú, dijo cogienc1,<E el brn.zo de 1 , No lo cnpo ya dutla de riingnn gérrnro: El hombre de la capa redobló enton-su compaüero, iú uliaR á FH~i'l 'ico üm io J ~'========--========-=---=:-=-= -=-~-=-=-.=e ··- - . ~l, ~ \ )

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