El Recreo
~ - -==-=-==============--=--,~-=--=-======---=--===~======--=--·=============~ 'tl¡jlrff◄,= ~ 1 ,,; 6 ~4 ================¡==.=~E~L~=R=E=C====R=E=O==..c.====-=q= 1 = 11 ·=al=, =,,=a=t=-. e1--= ·1·=01=·1·z==a=d=o..,=' =lo=s= 1·n=d=1·o=s=cl=e= Ya- ~, corresp,ond,encia y el vlatonicismo es man Ésos dolores silenciosos son terribles· J .., 1 :1 jar •de poetas melenudos y de mucha- Parecía qne su sensibilidad habia naquihua abnndonaban sus chozas. 1 chas desmelenadas, el doctor Angulo no muerto y q ne Ana se habia llevado su Y las dolientes notas de la qq1.lena Y , ·I se anduvo con muchos dibujos y fuése ~dma. las palabras tremendas del lw7·avic1.1, se- á Anita y la cantó dé firme y al oído Pero cerrada la noche, y cuado todo O'UJa,n impresionando á los vecmos, corno la letanía de. Cupido. Y te.ngo pnra mí el pueblo estaba entregado al reposo, 11,s lamentaciones del Profeta de Babi– que la tal letanía clebió llegarla al pe- abrió nna puertecilla q ne comunical>a lonin. ric~rdio del corazon y á las entretelas á la sa1.;ristíct del templó, penetró en él Y así pasaron tres días sin qne el del alma; porque la muchacha aba,ndo- con una. lintern a, en la mano, tomó un cura abriese la puerta, da su ca~a. nó una noche el hogar materno y fuese azadon, d.irijió~e á la fosa y removió la Al cab0 ele ellos enmudeció la qq11nw, 1 á hacer 1as delicias de la casa parro- tierra. y ent.ónces un vecino eRpnñ0l atrevióse 1 ¡ quial, con no poca murmuracion de las Profonacion! El cadáver de Ana qne- á escafar las paredes y penetrar en el rnvidiosas comadres del pnéblo. dó en breve solJre la snpérfice, ,Don enarto del cura. :M.edio año 11evaban ya los amantes Gaspar lo cojió entre sus brazos, lo lle- Horrible eRpectúculo! de arrullos amorosos, cuando el doctor vó á su cuarto, lo cubrió ele besos, rns- La descomposici0n del ca.dáver era Angt:Üo recibió una mañana cart.f~ en que gó la m0rtaja,' lo vistió con un tra- completa y Don Gaspar, al>razado del es– se P.~iji~ su presencia en Areqmpa para je de raso carmesí, tclióle al cuello el queleto, se arrastraba en las convul- realizar la venta dA nn fundo que en collar ele pt>rlas y t'ng;irzó en su, orejas siones de la agonía. ;·! esa ciudad poseia. Fiarse dl3 apoderados las arracadas ele piedras precios~s. era amen de pérdida. de tiempo Y de Asi adornado, sentó el cadáYer en un tener que soportar emhust1?.s, socaliñas sillon cerca el e la mesa, preparó dos tazas ' y traba-cuentas, exponi-n-se á ~? recibir ele ycrva del Parag-uay y se. pnso á to- un ctiarto. Nuestro cura se d1Jo: mar mate, como en las noches felices al agua patos, en que Aun. lo acomp¡.¡fü1,ba. no He coman el grano los gurupatos, Drs¡mes tomó sn qquenc,,, ese jnstrn- y decidiósH á emprender el via.iecito. mento misterioso al que ü1i amigo el La despr.dida foé dH lo mas románti- poeta Manur.l Castillo llam:-tba. co qne rahe. No se habric1, djcho siuo flauta 8uhlime de una voz t"straña que el Reñor cura ioa <le vrnje al fabu- que llena el corazon dr amarga. pena., J loso pais de la Canela. la colocó clPntro de nn cá.nfaro v ln. hi- 1 Dos :-:emanas era el tiempo mayor qne zo producir sonidos lúgubres, ve{·claderos 1 dehil:\. durHr la ansPncia. Hnho llanto 6eos ele una angustia sin nombre é jn– y soponcio Y• • • • q né se yo. Alla 1o sa- fiui ra. Luego, a~ompañado de esas ar– !J br~n lw, que algumt vez se han despe- manías indefinibli:-s, solemnemente -tris- 1, j didn de una querida. tes, improVÍHÓ el yaraví qut', el pueblo El dortor AnQ'ulo entró á Arequipa, <lcl Cnzco conoce con d nombre del .1. con veutnra.' porqne todo ftllÓ drarat él ]Jf a.nchay-Puito (Infi.¡--J'Il(I atPrrador.j llPg:-tr y bPsH.r. En nn par < e rns er- Hé aq11í dos rle s11s estrofas que tra– minó Rin gran fatiga el airnnto, Y des- dncimos del quichua, siu alc;inzar, por pues de emplear a.lg11n tlinerillo en arran- supuesto, á darles el sentimiento que cad:-ts de hrill~ntes, gargantilla de per- lai, presta la índole de aquella lengna, la~, ves~idos Y otras friolera 8 para em- l:'11 la qnr. (Yl poeta ó haravici1, descono– pHrPjilar á su sultana, e,,frenó la mnla, ce la música del consonante ó asonante, 1¡ calzó-.P Pspuela::; Y volvió grupa cami- hallando la armonía en solo el enfonis- 1¡1 no de Yanaqnihna mo de las palabras. ; Iba nnestro enamorado tragándose le- III 1 La Iglesia fulminó excomunion rnnyor ! conti-a los que cantasen el .,. lfa.nchay- " Pm·to 6 tocasen qquena dentro ele un 11 cántaro. !¡ Esta prohíbicion eH ho~r mii:;rno res– petada por los in<lios del Cnzco, q ur por ni ngnn te~oro de 1a tierra consentirian en dar el alma al demonío. RICARDO p ADU.. . Lima, Setiembre 9 de 1876. DOS FLORES. (Alegoría) Voy á cambiar la flor que ántes amaba, La flor de los jardines encendida, La flor que con su aliento me .embriagaba, La flor que fué el tormento de mi vida., ti 11 I! 1! t ,l gu .1H, y hallábasH ~·a tres jornadas dis- Livltc llal curato, cnando le salió a.l en– . o rnn tro nn indio y pnso en sus manos Abreme, infierno, tus puertas Para sepultar mi e~píritn Yo la miré brillar llena de gl01·ia En medio de otras orgullosas flores, Y pr_cgoné su triunfo y su victoria, Y la llamé LA FLOR DE MIS AMORES, q ec;t.e la :ónico billete. Ven! El cielo ó el ·infierno qme1·en se– pa.:rarnos. JJfi alm,a está t·riste y m,i cuer– . po desfallece. .Zv[e rrmero! Ven. arnado mio! Tengo sed de wi iíltinw beso. II. En tus cavernas. Aborrezco la existencia, Sin la que era la delicia Ay! de mi vida. Sin mi dnlce compañera, Mil serpiente:-, nw devoran Las entrañas. No es Dios bueno, il Dios que manda . Dos días despues, á la puesta del Al corazon estas penas ; sol, se apeaba el doctor Angulo en el A_y ! del infierno. ¡ patio de la casa parroquial, gritando f como un frenótico. El r~sto del Mancliay-Pi1,ito liampuy , -Ana! Ana mia! ñilway contiene vPrsos nacidos de una [ Pero Dios habia dispufsto qne el in- alma desesperada hasta la impiedad; t feliz -no escuchase la voz de la mujer versos que estremecen por los arrebatos amada. de la pasion y q ne escandalizan por la , Hacia pocas horas que el cau.~ver ~e desnmlrz de las imájenes. Hay en ese , Ana habia siclo sepultado en la 1gles 1 a. yaraví todas las g 1 ·adaciones del amor Mas ay! en vano coronar mi frente, En vano quise, y aspirar su aroma. Voló el amor, cnal vuela en el ambiente Ante el rudo huracan débil carcoma, Cuando quise del vásta .go cogerla, Brotó la sangre de mi mano herida, Mi lágrima rodó, no como perla, Sino cual gota en lodazal caida. Yo la voy á cambiar p0r la azucena, Por la cándida, flor encantadora, Que ni se ena,rca de arrogancia llena, Ni entre pesares desgarrada llora. Yo la voy á cambiar por la azucena, La flor que la inocencia si:nboliza, La flor que esmalta la pradera amena Y los aires en torno aromatiza, ' silla y se entregó ~ un ~olor 1:_rn~o. No del sensualismo mas grosero. Ven mi frente á adornar! en tu urna de oro, !1 j¡ '! 11 1 ~ Don Gaspar se dejó caer_sobre una mas delicado Y todas las e st ravagancias Flor hermosa, purísima, divina, · exaló una imprecac10n, m una la.grima se Los perros ahullaron lastimosa y si- En tu aroma mi espíritu adivina, desprendió de sus ojos· niestramente al rededor de la casa pArro- De castísimos goces un tesoro. ~ 4 - ~1..::=:::===:::;:.:=== ==c===========================-=======:::::..c.::,~ 1
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