El Recreo

136 neros J, que es de mas de un_a legua ~e lo rwi tucl sobre mas de media de lat1- tncl~ donde se encuentran infinida e} de 1 caba:5.i-:1.s de indios y ,una pequeña en.pi– lla q ne se alza. con su campanario Llan– eo y vistoso de en medio ele una por- · rion de oasuc11as. Cchita-pamp.a es lugar célebre en la historia de los Incas por haber sido e.1 sítio del confinamiento del Princi pe Vi– racocha, por órden ele sn padre Yahuar hnaccac, en castigo de ciertas livianda– des y desvíos propios de 1a juventnd. Aqui fué donde el referido Prínci– pe recibió la noticía de que el Empe– rador- su 1mdr0 hn.b.ia ab.andonado la ciu– dad sagrada, por no creerse capáz de hacer frente al rebelde Hancco-Rllo, que venia del otro lallo del Apurimfl.c con un formidable ejército para atacar 'fo, Capital del Imperio. De Cchita.-pampn. partió el valeroso Viracocha por Pi¿ca CcctSa á dar alcance á sn fugitivo pa– d1 e y su amedre:o,t~1,tla corte, hasta H -ua– carpay, donde se hizo cargo del man– do de. las tropas 1ea1é\S. Con · ellas, con– tramarchó hácia la capit.a1, real entfi á los consternados lrnbi tantl-'8,. y con el poderoso n1ixilio d o los Ay1,-¡,m·as :!c-iTo • I tó y tomó prisionero al n•l-~Ue Hancco-- , Ailo, su corte y l'Liieru;)o ejérci to. Hoy mi· ;10 subsi. tc-n unos escombros ~-r•;:;,/ 'l1cns ;:;obre ol oostaüo izqnien1o clel c:1mi110, en la falda de una colina que di– cen sin co.ntradiccion ser d<:'1 palacio q ne ocupó Viracocha,hábil y yaliente príncipe. Signienclo la marcha,_ que es Já por terreno ménos quebrado, se Pncuentran soloinfinidad de sepulcros grntilicos que se ven en a1 turas infl.ccesib1es id presPn– te , y al viajero admira ]n,1:5 calzadas he~ chas parn evitar el derrumbe de algu– nos oerros, hácin. el punto llamado Su– ttuccniyoc, hasta 11egn,r á la altura q ne I domina la pt-'queña Villa de Taray, que presenta una vista pintoresca: es un pa– l 1~orarna que no puede deja.r de interesar 1 la atencion de] caminante, por la recti– "-· tud de sus. ca11esi tas, la almnd,mcia clt- 1 sus aguas, y sn vigorosa vegetacion. Allí 1 se enouentran los hermosos sanee::; con $U verde tan agradable, los frondosos piw– náos, e-1 sanco arntLri11ento,. di versos ár– bolc1s frutales y ' la serpeante viña. E ·, genera] el gusto de los habi ta.ntcs p or ¡ él cultivo de las flores, y la.s c;-ts11s tie– nen bonitós jardines y huertos frntales. El benigno c1im11., la abundancia de agnas v el carácter bondadoso de sus vecinos, debian hac-er de r:raray, un punto de verdade,ro reoreo; mas por <le,.~gracia no es así; siendo la ct:iiusa principal L1 falta de tráfico, pnes pa~ando dos caminos rea– les por sus dominios, ninguno atrav-ie-– sa por el poblado. Este inconveni ente seriafáeil de remediar, á nuestro humil– de juicio, construyendo un camino que– desde 11:fallqui-huaycco bajase á, Taray, y condenando los actuales que conducen á r 1sac y Calca. (Continuara.) CLORINDA MATO DE TURNER. - ----- ----· -------- - El f ECREO LA POBRE MADRE. Unu. paloma he1·mos8i. Dejó su nido Por buscar alimento Pa,ra sus hijos; I la, maúana La pasó, i-evola.ndo De rama, en rama. ]\fas no encontró ni un grano La pobre madre, I fué su afan inútil Hasta la tarde; I hasta la no.che Divagó inútilmente De bosque en bosque .. Un c~zador en tanto Se r etiraba, Huyendo c1e ln,s sombras" A su cabaüa: Vió la paloma Que vagaba, en el pra,clo. Perdir!n, y sola; Y una, fJocha cogiendo , •___,on pa-::o ca,uto, Se acercó hr ,-;t;1, ponerse :Frente c1el á.rbol:. Lanzó la fLcha Y cayó la paloma Dd árbol, mnertat Cayó, partido el pecho 1 Teüicb en sttngre,. Sobre el céspeü dd prado La pobre mn,cb:e ... Y entre su pico Guardaba el sulo grá1w Que lrnbia cogido~ Y en tanto que aquel hombre El ave muerta, Se llevaba, apla.udiendo Su mano diestni; Entre su nido. Los polluelos murieron De lrn,mbre y ele friot AREIZIPA. - --------- TRABAJO Y ECONOM IA... I. El trabajo es nna necesidad, una vii·– tucl y un placPr. Es nna necesiclad, por que tal es la conuic-ion huruaua que sin el traba.jo no puede existir ni prosper~r;_ es una. virtnd, poTque es e1 cun:plim1ento d_e un deber y nn preservativo de Jos _vi– cios; es un placer, por~ue nos pnva. ele] fastidio, nno de los males. que mas carcomen la existencia. Es tamhieu una pena impuest,1, ~l. P.stado de imperfe~– cion y de- pecab1hdad en q1:e ha ca1- do e1, hombre, al m 1smo, tiempo que uno de los .mayores bienes de que po– de1nos. go,z11r,. pm;que es lo único que pnede rehahi1i,tftirfü,OS ante Dios y ante los demas hombres.. Tres clases de trabajo podemos dis– tinguir en el hombre-, que corre-spon– . den n.l tr:ipl e flspecto bajo el c1rnl se considera: ~1 físico, el intdectual y e] moral. Por rl trabajo físico d homhre des– arrolla. su c1:ei"l:º y adquiere riq11ezas; por el traba.10 mtelectual el hombre e– j~rc~ta sn inteligencia y adq1üPre cono– c11111ento~; por el trab:-1,jo rnornl el hom– . bre e<lnc:a su cornzon y adí1niere vir– , tudes. ~rodo tra~m,jo sostenido produce un capital: ca1ntal material, capital intel<:'ctnal ó ca.pital moral. Et hombre tiene una inclinncion na– tural á . atesc1r,tr, y á meclieh. qne a(l– quif're <lesc-'a actq nirir mas. Esa i ncli– nacion está felizmente cornuinn.da con · este hecho: que miéntras mn,s i :,c tie– ne fanto mRs fácilmrnte se adr¡uiPre. El rico desea serlo mas, y con mé– nos trnbnjo gana nrns qne el pobre; el instruido nspin1, á au menb i.r sus co– nocimientos, y con mR.f:'. rn.pi< l<:Z puede al<;:111zar lu. ciencirt que el c1 ne apénas !· Pmp:eza sns cst.rnli ¡ - el virtnoso npe- 11 · tece la perfrccio11, _,· '&i11 afan y rnn pin- il cer puedo l !t•gn.r hn,sta dorn10 no · ai'- 1 ca uzan 11i _los clescos del vit.:ioso. Riq ne- za ]lama riq nezn., Lien sea físic~1., iuo- ral ó jntelectm1,l. La pena principa1 del trabrijo no es– U en continuar, sino en empezar; · . por esto la base primordial de · una lrn ena edn cacion, está en j11fondir el hábito d.3l trabo.fo, qne es. tambien el q ne lo hace amar. El h ombre corre 1 entónces tras la ocnpacion, ,·omo los rios hácia los oceanus : busca ansioso los depósitos soñad.os de ]c1, riqueza, de la ciencia ó ele la santidad. Erns tres trabajos son nec2sarios al hombre, y no pnede sepHarlos sin trun- ' ear sn existencía. N\'cesita de pn.n pa– rn vivir, de virtudes para ser dichoso, ele conocimientos para ensanchar su es- píritu. - • Pero hay uno que tiene la prefcren- ! cia sobre los otros, ~egun este precep- 1 1 to del Ernngelio: "Bnscacl prímero el ' reino de Dios, y todo lo demH.s se os dará por aüadidnrn." Esta promesa di– vina está fundada, t<n el desenvolvimien- to lógico del trabajo. El hom bre q ne ecl nea Rnt.e todo su cora.zon y prnct.1.ca las virtudes, l>u::;cn. la ocn pacio11 y ape– tece la. ciencia, como nneva lnz q ne puede guiarle en s11 vida terrenal. La virtud hnye ele la ociosidad, ama el tra– bajo y se ejercí ta en él. No hay estado ni c:1ndici.on que pue– da excusar del trlibajo. El moral obliga siempre y á todos; el físico pesa pa:·ticuln.rmcnte sobre el pobre· el intelectual es una consecuenci~ de la vida. Estos tres trabajos se ar– monizan, y p.e,rfeccionan al hombre con 1 el desa.rro,1 lo simu] táneo de sn cuerpo, de su. coraz.on y de su espíritu. 1 El exceso. en el tra,bAjo. fí.sico debili– ta la org:iniz.acion y aniquila. la exis- IJ , tencia ;. el exceso. en el trabajo intelec- , ~~====================-=====-===========~

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