El Recreo

. ~ 120 EL RECREO - {/i j a~b=a=r=c=a=n=]~a=:H_~i=s=to=1=·i=a=,.=e=l==or=i=s=ti=a=n=is=m=o=. y=e=.1 1 ====~~~~~~~~~=========== ========== = 1 Papado los C l t d . noches fÍ la cauecera de la cama de Ire- Al dia siguiente se levantó al ama- ' , ua es merecen un es u 10 ne, prodürándo1e los cuidados mas ti'ei·- 1 · l !-..! b 11 h bl · '--' necer, se 0 au11 su costumbre, !)ara ver si especia . µO re ~ os. espero a aros más n_os, y á falta de los socmTúS ele los hom- tarde. · b • 1 d - en la noche pasada había ocurrido algu- ( Conclitirá) ., ___ ..,, _____ UN ADI0S. CONFIDENCIA A MARIA.. (INEDITO.) res,rn;1,p ora 1'\ .o con la oracion los socor- na desgracia en la playa; y al poner su ros ele Dios. pié descalzo en la escalera taJlada rn la A pesar de sus do lorosos temores roca, retrocedió llena de sorpresa á la Dionisi~ n 1 o descuidal.rn. el sagrado faro~ vista de una gran cantidad de pellejos pero ve_rn fe g ar co n desesperacion el mo- amontonados con simetría, como las mento mevitable en qne por falta de to- muestras de un 'bazar. do recur ·o e3a estreJla de las malas no- Fácil era conocer por su forma que ch~s tenclria. q u~ .ªpagarse para siempre, esos pellejos guardaban una buena pro– deJando en las hm~blas los pelio-rosos es- vision de aceite, y preciso era creer, á collus vecinos. b lo ménos por el momento, que habían Era la. noche tenebrosa y fria, . Así ~asar~n los dias y. fas sP.ma.nas; bajado del cielo como una limosna en- Era la h_orrible noche del dolor , Lene ha.bia sahdo ya del peligro de mui>r- viada por Dios; pues nada indicaba que Que enti:e los pliegues de su negro ~anto ' tt>, gracrn.s á los cuicladus de sn hi_jn., ninguna criatura humana hubiera esca– Sofocaba mi t_riste corazon! q ur. f~~eron los que la sal varon de la_ tnm- lado durante la noche las altas mura1las ba. SLn emba rgo, la convalescenGrn era que cercaban el jardin. Espera~a · ¡·1.y! siquiera la esperanza, Es un rayo de luz, y en mi afliccion, En la prueba tremenda de mi aliento, . La esperanza tambien me abandonó! »Moriré m_oriré desesperado ..... . «Ay me falta la vida que es su amor; «El momento se acerca ...... y la distancia <1Ya vá á abrir un abismo entre los dos. «Errante, sin consuelo ...... ¿qué me r esta? «La vida .. ,¡y qué es la vida sin el sol! <1Mi sol es la que adoro; el sol me falta ... »¡miserable de mi que olvido á Dios» Así sumido en desgarrante duelo Sollozaba mi pobre corazon: Solitaria violeta destroz ada Al soplo de huracan abrazador! Y ví la luz!- la luz de mis amorAs, La luz de de su palabra me inundó; »Parte y vuelve»-me dijo-((yo te adoro» »Parte <¿onfiado en tu r egreso-Anros!» ¿Luce pias bello el sol para el esclavo Que la querida libertad cobró? ¿Goza mas el m onarca al coronarse? ¿Ni tanto el reo perdonado?-No!! Yo he probado una célica ventura, Inoonprencible y única fruicion; ¡Es mi p:;t,rte tal vez de paraiso Que me otorga en la tierra el Hacedor! Por eso mientras torno á su regazo Inmutable llevánclole mi ~mor, Es á mi ah;ua, grato y delicioso El recuerdo sublime• ele su «A:\:IoR!1> Lurs DEL LAGO. 1876. . CRONICA DEL B0SFORO, POR MERY h•nta _Y penosa; rl trabajo sufría sit-' mpre Por otra parte ¿á qué proveedor ca– las mi smas in terrn pciones rninosag · se ha- ritativo y t errestre se le habria podido bian gwq.il: 'n<lido las ventas en los 'merca- ocurrir traer tan á tiempo este auxilio, dos; la s provi:--:io nt->s casi agotadtt s no n.l- siendo así que nadie en el mundo cono– canzaban ya 11i para el diario sustento, cia el secreto de las dos muj e1·es, ni el ni p ara el alumbrado del faro, voto legado por el pescador de la torre? Las pobres muj eres se hallaban en Dionisia se arrodilló sobre la roca la hora suprrma de la dcsgrncia ; hora y dirigió al cielo una de esas ardientes decisiy&, en que la ProYicléncia viene siem- oraciones que r esúmen la mas fervi ente pre en ayL1da, del que qno n o h a deses - accion ele gracias, y en seguida corrió perado de Dios, y que corno el salmis- á anunciar el prodigio á sn madre con ta ha lanzado al cielo este verno: In ]os rodeos y precaucíones debidos á. la de- te, Domine, sp erai:i! Lilidad de una convaleciente. A los últimos rayos del cr epúsculo, Irene juntó las manos y un lij ero Dionisia apoyada en una vcnt:. na <le ln, movimiento de sus labios <lió á conocer tone, hoj eaba el libro de los Evangelioi,; la 0 .1. .. ~ciou mental en que daba gracias líbro divino, donde el creyente afligido á Dios. En seguida volviéndose hácia encu :ntra todos los 1·emedios, todos los sn hija, la dijo: consuelos . -Tú has visto con frecuencia en los Un pasaj e sobre todo, llamó la aten- libros santos que una ave mensajera del cion ele la j óven; parecia que se clesprcn- cielo llevaba en su pico todos los días dia del libro como si cada letra hubie- el pfLn á los anacoretas de la Tebaida. ra r esplancldcido con una aureola. La Providencia vela constantement e por Si Dios cnida, tc1,nto de la yerba a gres- aquellos que oran en el desierto. La cria- 1 te qne hoy está 1 1:erde, y maiiana es arro- tura solitaria i goza de la asistencia de jada éi 1.m horno iqué no hará Él por Dios, porque los hombres no pueden ver- vosJ la y socorrerla. Los mas grandes filósofos del mun- -De manera, mi buena madre, dijo do nunca hubieran hallado una excla- Dionisia, que u sted cree firmemente que macion tan sublime como ésta; ella ha todo esto nos Yiene del cielo como el pan venido del cielo, sin pasar por los labios del anacoret a? de los hombr es; es el eco directo del - Todo nos viene del cielo, hija mia. pen samiento ele Dios . E l corazon, oiclo Si la mano de una criatura humana ha 1 del alma, se estremece al oír esta. frase colocado est os odres de aceit e al pie de ' conmoYedora, y el pié que v::tcila ad- la torre, fué porque Dios guió esa mano. quier e fuerza y mar cha por el sendero El milagro es el mismo. Cuando el hom– )rovidencial, sin t emor de tropezar en bre hace nna buena accion, está inspi- ü s piedras del camino. rado de Dios; nadie ignora quien es el Dionisia. cerró el libro santo, y su bienhechor. rostro que h as ta entónces t enia la belle- -Pero, madre, nosofras no conoce– za de las hijas de los h ombres , tomó esa mos á. nadie; con excepcion de nuestro expresion ser áfica de las vfrgenes del viejo Y pobre marino, nosotn\.s no he– cielo. mos descubierto nuestro secreto á per- Su pobre madre acababa de dormir- sona alguna; de manera que .11ws tro 1·eco– se; la n oche se acer caba; sordos mm·- nocimiento n o podemos concedérselo á mullos venian de la playa y se desliza- nii gun ser humano. ban como quejas, al t raves de las r en- -Si eso es así, continuó la madre, (Continuacion.) dijas de la vieja torre. agraclezecímoslo á Dios únicamente. Dionisia subió á la cúspide, le echó Pasada la Pascua, la madre ele Dio- al fanal los últimos r estos de aceite que ,Una buena noticia es el mejor re- nisi~ fué atacada de una grave enferm.e- l e qúedaba, y desp1Y s ele hacer su s orn- med10 para acelernr lfL convalecencia de dad. Con este mo.tivo se suspendieron los ciones, se durmió al pie de la cama de los enfermos y r establecer la salud de 1 trab,ajos de ~guja y los cuiclatlos de1 huei:- su madre, con el corazon Heno de espe- de los convalecientes. i, to; porque lajóven pasaba losdias y las ranza. Irene ensayó sus fuerzas y se sin- I} ~============= =-======~

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