El Recreo
Dios es omnipotente Y el dinero su teniente. Aiiaüi endo por nuestra parte. El Diablo en nuestro mal tan dili- 1 gente. No tiene en el mundo mejor agente. RAMON lVIATO. Owzco, Jiilio 13 de 1876. EL CADAVER YEL DESENGAÑO. DIALOGO. Cadc'¿rcr. Somhra qu cruzas la, mansion impul'a Do yn,cen los que fueron, vuelvo atnlS; Yo h e (kj n,do la hueca sepulturJi P or si, rompi-:ndo la neblina oscura, Del mnncto yjenes, ó hácia el mum1o vas . lJesenyu fío. r cngo de allá. Carlcúer. Erns pnos? ...... Dese11ga1w. El desengu,iio ! Yo la estonsion del mum1o rec0rrí, Y si mpre inúi,tigable y e:a su da,üo Lo arnmqué ln,s somillr.,s del cng,tuo, Y aun mi fo,b,l mision no c,:mclní. De 'forto ií, Sé,,ntrion, üo ol híelo impera, De polo á, volo, ol mar y tiorrn juntos Errante atravesó, suelta y ligera; 1Ias, ca,nsóme tan nípic1n, c, aorn,, Y vongu t1. r JpOSl.Lr con los clüuntos. Carlúa,·. Yo que no t 0mo, som bra tu s hericfas, }\fo ·oré el pol'rn Je mi am11.rg; 1, historút: He dejado en el mund o cntristecid~s Promhs del corazon, pr 0 rnl.Ls queridas Que no apa,:t0 jama,s ele la, mellloria. De:;ew¡a lio . No pretendas que tmho eso profundo Sucio en quu yace ta sentido inerte, Hruto quo h,.tcér me resta. aun en el mun- do; Y si aun temor al corazon infunclo, Caclávcr con r ecuerdos, duerme, duerme! Caclúver . Tuve mm esposa tiernn,, encantadora; JU9 am~b- con foror, To la adoni,lrn,! ConrniO'o vive y un mi tumb~i, mora; Dime, fttn ,1,snrn, si rni muorto llora, 8i vive aú ·1 de su infmtnnio esclava. D ese nga ,lO. . Duerme, Cadáver, duermo, te ha olvicfa- üo: :Ni aun por su mente tu memoria pn,'"a; Tu im6'gm1 do su p 2cho se ha bornido, El táhmo nupcia,l c)T ha ocupaclo, Y en nuevo n,mor ·u corazon se abrasa, Cacláver. Ay! :/ mis hijos, mis amantes hiJos ...... . Yu, próximo ~ b u , p_•te_ yo los_ v1, Sns bellos OJO', 0i1 ~ H cielos fiJos, Llanto v rti¿11t~o 1.fü mr1,los tan prolijos. Dir~.e, fantasma 1 1,1e o'l-vit1aron? Descngmio. Si! EL RECREO Y al ruclo golpe ele pesar tan fuerte, Sacudiendo sus huesos pavoroso Y lanzando un gemido doloroso Yolvió á dormir el sueño do la muerte. Nada á la ley del tiempo se resiste; Amor, dolor, placer, tristeza y gloria, Todo on el mundo os pasn,jcro y triste; Si aun el rt=,cuerdo en la m moría exis- te, Mnere pronto ol recuerdo en la memoria. C01 J FERENCIAS SonnE Hrs-roRIA E~ LA CIUDAD DE A~TIOQDH (UoLO".\rnu), ron EL D. D. l~rn_\.ll' o VrLL.L 1872. P;·i111era Conjerenda . SE; ORAS y SEÑORES: D sig:nac1o p r la Junta de Fomento para dictar en est::ts conforoncias ol cmso ele Historie~, he aceptado gustoso tn,n ho nroso e·, l'go, no pOl'qne +Gnga confi.an: -m en m¡s Juerza,s intelectuales y en los pocos conocimieutos que he po– dido adquirir, sino movido por el eles no ele se1· út'l á la, sociedad, procurando instruirla, sobr una de las rnc.1iteriar:; mis impoi'tantes entro los conocimientos hu– m1:1inos. :C11 bs conferencias que dicte no es– perl·is ele mí ni elocuencia,, ni crucliciou; 1:>olo ·voy á haceros una r lttcion sucin– fo, dJ los 'acontecimientos nüs i111p01·– tantes v0riiiüados en el mundo, siguien– do el ónlen cronológico rlo los tiempos, con las reiioxiones quo Re c.1esprenc1an do dicho;:; acontecimiontos , Si en cada unPv de mis conferencin,s loo-ro ·l que R,llgais cun nuen .,s ideas, y sobro todo con cléseos ele ac1'p.liril· nue– vos conocimientos, intores<íncloos on la relacion de los hechos histC1.t·ico1:>, habré correspo1H1ic.lo á la, confiamrn que en mí se Jeposit6, y mi trabajo quedarc.1, am– plia nanto rec: nnpensac1o, Al <lal' principio á mi tar0a, empiezo por hablaros esta noche sobre la His– toria en go11Gral, ó inclicaro-; el phm q 1 .10 seguiré on ln,...; c nforencias posteriores. ¿Qué es la IIi:·.,toria? Esttt ciencict 011 su sentido , 1ás extenso, os Lt rcbcion de todos los hechos YOTificaclos en 1 mundo y dignos de reconfan30. Ya dobeis suponer cuúntos aconteci– mientos me-morn,blos habrán tenido lu– gar en nuestrn globo, b cliYe1·sidacl ele pueblos y ele 11aciones que habl'á.n exis– tido, las transformu,ciones 1,orr1uc lrnl>r:in pasado, los diferentes gobiernos y leyes que hab1·án regido á los homhres, hi,s religiones clistintn,s que los habrán guia– do, las guerras innumerables que habr-✓ u trastornado á las naciones, los c.lifoi:en- 105 ~ tes pueblos que habrán aparecido y des- 11 aparecido sobrn la faz de la tierra, los ,, hombres célebres que habrán ilustrado 1 ¡ nuestros fastos, los monstruos que ha- ti brin mancillado nues+ra espe0ie, las gran– des virtudes que habr;in santificado al munclo. Pues bien, de toc1o esto so ocu– pa h1, Historin,; p ero al hacerlo, no €S sin discernimiento, aglomerando unos hechos sobro otros, no: ella los refiere en ónlen, :::egun los tiempos y segun los paises. ' ru.1a nos nseüaria la Historia si no vinieran en su n,uxilio otras dos ciencias: la Cronologfa y líli Geografía. La primera titno por objeto hacer ?º– nocer líli clivision clel tio11po, y clasifi– car on órclon todos los h echos pasados; la segunda nos cla á conocer la tierra con sus divif,jones polít,icas, esto os, las di– ferentes naciones que existen y las que han existido en el mundo, y aclemás sus ma1·cs, sus ríos, sus montaü:1s, &, &; de manera que nJ tcnr 1 1· conocimiento ele un hecho ó do nn homlJre célcbrn, el "hornos saber tnimbien el tiempo y el h1 <~, r 011 que so yerificó eso hecho ó exif.rti(> oso hombre. Est!.ts dos ciencias se lrnn llanrnclo con mucha razon los dos ojos ele fa Historit1, p rg_ue con ellas ve y discierno toclo lo sucecliclo. Sobre llas os habLué tambic 1 11 á, su tiempo. El o1)jeto c1o la, Historüt no ·es solo sn.tisfacer u11a curiosic.1acl, corno los cnelltos con que se entrctiono á la ni– üez; ella tiene llil fin más ckvaclo : la onse11ílinza de los hombres. La Historia t1l rccog01· los hechos parnc1os y rcfe– l'Írnoslos, nos in (1ic[t )as canFas que r,roclnjeroa los acontecimient os, y nos ad– vierte qu.., ctrnndo Ycanrn:3 cf!,Uf:H1S igua– les, pockmoG pronostic~1,r acontecimien– tos idénticos. El asunto principal ele L Historia es el hornh1·0, el sér pú,:ilegia,do de la crea– cion, pon.1uo cr.i el úntco que conoce su existenciíli y á su Cn,aclor, que sn,be ele , dóm1e Yieno y aüéncle ,a, qne oln·a li– !JTementc, CU) a suertv d,,pendo de su volnnfad y que en su pa~w por ln, tie1·– rn pnolle elegir el c:1mino ele Ja pcr– fecci011 ó el del envilocimim1to. Por eso la Historia es como un inmenso spejo donde Re reprocluce ht imágcn ele la hu– manic1ac1, con su anclar penoso nl t:rn– YOS clo los siglos . Allí yernos su marcha, c2,ycrnlo mu1,8 veces, como el 11i110 ele · trémulos p sos, le ·a,ntúndosc oÜ'tLR con 1rncv0s brío·, p oro entre contn1l'iec1ac1es ttwtas, Eogrcmndo siempre . L:1 Historia,, al ocu1 ruso dd homLre, 1 lo considera en su triple aspecto ele lo físico, de lo moni,l y ele lo intelectual. Desde los tiempos m iís remotos, la, or- ' ganizacion y ol desn,nollo corporal del hom1Jl'O han siclo atendidos por las ins– tituciones y J)Or ]os gr andes legisl ado– r es. El hombre se ha consiclorac.lo in- 1 completo si su cuerpo no está do tado '. ele los at:i:ilmtos de la robustez y do Ja ' s, lucl. Llli Historia, fijáincloso en estas cualic1ac1es, nos hace notar que los hom– bres más fuertes han siclo tambien los Quedó el espectro muelo y silencioso, tt!,'V. ~ =========--======~===-,.;===-e: ~ft --=-==-==-==--===-==--==-======----=----=--=:....:.::--= ~0]'(
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