| 71 | Experta es en combate cuerpo a cuerpo. La estrategia en su ataque es silente. Ella se airea. Es ágil, hiere sedosa, movediza zigzaguea entre mallas y espadachines. Si tú te distraes a breves pasos das cuenta de las hilachas en que abandona el abrigo del adversario que yace vencido. Como ahora, antes de partir aprecias su fina textilería y sigues el ritmo de puntos tejidos. En la calle de su nombre tu lengua reza: «hay que salvarlos a todos» y a cada paso sientes resonar los tambores primordiales de su telar, cual latidos suyos en tu pecho. Una vez cumplida su labor se marcha, suelta todos los hilos, en tu corazón marca huella. Ella es la misma monarca que posara en tu mano de copiloto una mañana, fue su despedida. Ahora sueña en una pupa, artefacto simbólico colgado, cual araña de cristal, en el techo abovedado de un convento. Duerme muchos años hasta que llegue la hora de un nuevo vuelo en atigradas alas. Ella, así, cede su turno a la siguiente camada. Así es esta diosa, que viaja de una mariposa a otra, como cuando trabaja con un guardapolvo blanco o baja aprisa de un taxi al que olvida pagarle.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx