El puerto de Santa

| 70 | ATISBO DE LA DIOSA «Ante la ventana peino las nubes de mi pelo. Frente al espejo me aplico polvos de flor amarilla» La Balada Hua Mulan. Poesía China. Confiada una diosa, golpea los cascos de su caballo en tus zapatos de mujer y decidida va a batirse en batalla, aunque frágil su empaque, es ligero equipo con que se bate. Casual no es una palabra que vaya con su ahínco. Ella se define puntual y joven a la vanguardia de la moda. Aunque su indumentaria sea ceniza color, rematada con hilos de oro viejo, su color preferido es un verde tropical o cobalto, para ciertas ocasiones. Esos colores que no la representan parecen tener origen en un proceso de foto retocada, digitalmente, lo cual se contradice con la coloratura y antigüedad de un óleo que la retrata. Hace muchísimos años, caminaba a imitación de los patos, felizmente la pintaron cuarteada y humana. Su rescate fue algo de arte barroco. Una vez curada, camina erguida. Un día ambas salvaron de ingresar a un laboratorio recién fumigado al que vas a trabajar. Cultivada majestad cadenciosa, si logras verla, ha tomado tu vestido, cualquiera de los nuevos. Los luce acalorada, aparecida a carreras entre poetas o un director de cine. Ella sobreactúa para no delatar su vocación de actante, espía vigilante, brizna en un espejo.

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