El proceso de la independencia en Maynas, 1820-1824 : articulos escritos para El Oriente

-34_.o_. así se lláman á los pobres soldados) y perpet1J0do su recuerdo á los pós- teros erigiéndole al primero una estatua que decoraba el primer pa- tio del local de la Cámara de Di- putados, qtte. no sabemos donde la han refundido al reconstruirlo; y al segundo, un bajo relieve en bron- , ce ·con su busto, que se ha fijado cerca del armero que . queda al frente de la puerta de honor, á la entrada del Palacio de Gobier- no, donde se consumó su sacrificio. La traición es la mas cobarde de las infamias. Vender la patria · al enemigo es un horrendo crímen, que solo puede asirnilarse al pa✓rri­ cidio. I por eso, justamente decía Plutarco; "De todos los c'rimina- les,, los más viles .V despreciables son ]os traidores á · ]a patria~'; y , ·Ferielón, agregaba: ~'Amo á mi familia más que á mi mismo; á mí Patria, más que á mi familia; y á la humanidad más que á mi patria".- Ha de hacérceles, también, narra- ciones militares de la batalla de Pichincha, explicándoles la coope- _ración que prestó á ella el departa- mento de Loreto y comportamien- to de los sargentos moyobambinos Crispín Hidalgo, León Arbildo, José L. Albán y Bernabé Pandu- ro; de la batalla de J unín y bizarro comportamiento del · capitán San- pedrano, José Andrés Ráznri; de la de Ayacucho y . el denonado va- lor de los Generales ·José , María Córdoba, Juan Miller y Máriano Necochea; de la del Dos de Mayo y la bizarra actitud de los corone- les José Galvez Egúzquiza y Mi- guel Zamora, de Cajamarca el pri- mero y de Jeveros el segundo y del adolescente Enrique Delorme; de la de Tarapacá y el heroísmo de los tres jóvenes Meléndez, de los dos Figueroa, de los coroneles Zubia- ga y Stiárez, del soldado Mariano Santos que en su entusiasmo llegó hasta arrebatar al enemigo una bandera, y de los de igual cl_ase, moyobatnbinos Carmen Pinedo, Fructuoso Hernández y Francisco Díaz; de la de Tacna y el brillante comportamiento de los coroneles Víctor Fajardo, Jacinto Mendoza, Belizario Barriga y Sebastián Lu- na, así como de los loretanos, Ju- lío César Cárdenas y Carlos He- rrera~ de la de Arica .v el sublime heroismo del jefe- de esa plaza · Coronel Francisco Bolognesi y los de igual clase Jua-n G . .Moor, Al~ fonso U garte y A{·mando Blondel; de la de Dolores. y el sublime sa- crificio de Ladislao Espinar .v el de los mílites lon~tanos Santos Rengifo, Juan·B. Jaña .v Agustín Matute; del heroísmo sublime de Germán Sepúlveda en la calichera <Germanía» (Tarapacá); de la Ba- talla de San Juan y del sacrifkio de Emique Bolognesi, Pedro Sela- ya, Reinaldo Vivanco, Doming·o Ayarza, J Uan Casti ll~, José . Cha- riarse y Enrique Delorme y los moyobambinos, Juan ,José Alva- rez, Adolfo G6mez--Montalván y Julio BelLido; de la de Chorrillos y el heroísmo ele Alejandro Igle- sias, Juan A. Pinto y José Ochoa; de la de Miraflores y el sublime sacrificio de los coroneles J u~n Fanning, Cárlos . Arrieta, Natalio Sánchez y Narciso de Iá Uolina; de los oficiales FeJipe Valle-Riestra, José Andrés Torres--Paz · y José del Campo y de los subalternos Mariano Arredondo, Melquíse- dec Góngora-Vela, Francisco Vás- quez, Tomás del Castil1o y Pablo Montalván~ habiendo sidu los cua- tro últimos oriundos de Moyobam- ba; de la batalla de Huamachuco y el bril1ante comportamiento de los jefes Pedro Siva, Leoncio Pra- do, Emiliano J. Vila y Daniel A. C~nturión y la de los subalternos loretanos José Ríos y Luis Belti:án

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