aquellos factores no existía ninguna institución que controlara el sistema monetario, ningún medio para equilibrar la estructura económica del país y regularizar las finanzas públicas (1932, p. 95). Según esta visión, la existencia de un ente emisor habría producido la liquidez necesaria para continuar con las operaciones financieras y comerciales corrientes y habría evitado la profundización de la crisis. Un problema con la recomendación de las políticas monetarias contracíclicas es que no toma en cuenta los beneficios sociales por dejar que el mercado opere libremente sin mayor intervención estatal. En ausencia de un ente emisor y de una política monetaria expansiva, las empresas peruanas se habrían ajustado eventualmente a los cambios en los precios relativos. Optar por una política expansiva retarda el necesario ajuste y lleva a una asignación socialmente menos eficiente de los recursos. En agosto de 1914 el gobierno prohibió la exportación de oro. Pocos días después, permitió que los bancos emitieran cheques circulares con una garantía de al menos 35% en oro y 65% en activos especiales. Estos cheques fueron dinero bancario que los bancos comerciales podían usar para repagar sus obligaciones. La ley establecía un máximo monto para aquellos cheques43. Además, los bancos tenían que prestar 100 000 libras peruanas al gobierno nacional. Esta ley establecía que los bancos comerciales podían emitir cheques circulares bajo la supervisión de la Junta de Vigilancia, un supervisor del gobierno. El dinero bancario o papel moneda fue mayor en monto que el oro en las bóvedas de los bancos: el monto visible de oro en las bóvedas de los bancos comerciales y en la Junta de Vigilancia fue alrededor de medio millón de libras peruanas. Como resultado, poco después de abandonar el régimen del patrón oro la moneda peruana se depreció. 91
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