fueran rentables. El sentido del equilibrio militar se había tornado inestable, con los Estados tomando ventaja o quedando relegados, lo que afectaba las percepciones y las actitudes de los gobernantes, lo que hacía más difícil evaluar las posiciones relativas de poder. En dicho contexto, la superioridad demográfica y territorial rusa llevó a los generales alemanes y austriacos a recomendar el recurso a la guerra preventiva. Al mismo tiempo, esa percepción de superioridad dio pie a la creencia en una posible victoria rusa sobre Alemania y Austria-Hungría, pese a las limitaciones materiales intrínsecas de la economía rusa. La carrera armamentista ofrece así una sugerente explicación a la combinación de urgencia y fatalismo en el intercambio diplomático entre Berlín y Viena (Stevenson, 1997, pp. 126-161). Adicionalmente, parece haber un consenso en la historiografía en sostener que la carrera armamentista naval progresivamente enemistó al Reino Unido y Alemania, los dos Estados europeos más desarrollados económicamente, pese a la simpatía recíproca de buena parte de sus élites, y generó en Londres un temor tan grande que llevó al país a integrarse a la alianza franco-rusa, que conformó la Triple Entente (Williamson & May, 2007, p. 342). Sin embargo, la Gran Guerra no se puede explicar en una conspiración de industriales armamentistas —aunque es cierto que los técnicos hicieron lo posible para convencer a los políticos y a los generales de que la nueva versión de un cañón o una nave eran indispensables para la defensa nacional—. La acumulación de armamentos en el lustro previo a 1914 hizo la situación más explosiva, pero fue la situación internacional tensa y ríspida la que llevó a las potencias a una carrera armamentista. La causa es política, el efecto es bélico; y no al revés. 5. LA CRISIS DE JULIO DE 1914: HACIA LA GUERRA EN DIEZ DÍAS En esta sección se hará una detallada revisión del proceso de toma de decisiones en los gobiernos involucrados en la crisis que desembocó en la Gran Guerra. Así pues, se prestará especial atención a las percepciones y al condicionamiento que ejercían sobre el manejo de los eventos y las acciones estatales. Por ello no se tratan los casos de Italia, Rumania, Bulgaria y, especialmente, EE.UU., actores sin mayor influencia en 1914. En línea con la bibliografía más reciente, en particular Clark, también se considera el caso serbio, a la vez origen y punto focal de la tensión y por donde debió pasar cualquier intento de distenderla. 25
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