El advenimiento de la Gran Guerra sería, en gran medida, consecuencia de los importantes cambios que se dieron en la distribución de poder en Europa en el último cuarto de siglo XIX, especialmente el ascenso de Alemania, por encima de Francia, desplazando a Inglaterra del centro del equilibrio de poder e intentando arrebatarle la hegemonía y acelerar una transición de poder (2014, p. 25). 2. LA GRAN GUERRA Entre 1914 y 1918 se desarrolló la Primera Guerra Mundial con una capacidad de destrucción y alcance sin precedentes, pues dejó más de diez millones de víctimas mortales e incluyó a potencias no solo europeas sino a extracontinentales, cuyo protagonismo empieza a gestarse de modo significativo en este periodo y permanece vigente. La Gran Guerra, llamada así cuando no se vislumbraba que habría una segunda, fue la primera en tener un alcance realmente mundial en la medida en que, como recuerda Thomson: […] fue el primer conflicto general entre los Estados nacionales altamente organizados del siglo XX, capaces de aprovechar las energías de todos sus ciudadanos o súbditos, de movilizar la capacidad productiva de las industrias pesadas y de utilizar todos los recursos de la tecnología moderna en la búsqueda de nuevos medios de destrucción. Se trata, también, de la primera guerra en escala suficiente como para dislocar la economía mundial que, durante el siglo anterior, se había entretejido tan reciamente (1997, p. 69). Pese a lo señalado por las corrientes realistas e idealistas de las relaciones internacionales, ni el equilibrio de poder logrado en las etapas previas a través de las alianzas, ni la interdependencia económica existente debido al importante volumen de comercio intercambiado por las potencias europeas en ese entonces fueron capaces de evitar que se produjera este conflicto sin precedentes. Si, como creían los optimistas seguidores de Cobden en el siglo XIX, el comercio constituía un vínculo de interés y amistad entre las naciones, Alemania y la Gran Bretaña no se habrían colocado en lados opuestos, y aquella habría mantenido las mejores relaciones con casi todos sus vecinos europeos (Thomson, 1997, p. 71). La generalización del conflicto se deriva del sistema de alianzas creado por las potencias en el marco de la competencia por el liderazgo mundial; la rivalidad entre ellas se establecía en función del crecimiento y la competitividad de la economía. La dimensión sin precedentes de la Gran Guerra y el saldo de la misma son explicados fundamentalmente por la búsqueda de objetivos ilimitados. 156
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