sucedía en todos los países de América Latina, o que incluso se convertían en fervientes nacionalistas en sus países de adopción. Quizá tiene sentido relatar una pequeña anécdota que ocurrió en Tacna. Allí un hijo de inmigrantes que había combatido en la Primera Guerra Mundial, Luis Banchero (el padre de Luis Banchero Rossi), increpó públicamente a un joven oficial chileno que estaba de paso por dicha ciudad, gritándole «devuelvan Arica». Ese joven oficial chileno era Augusto Pinochet. En 1939 un exponente del régimen italiano reconocía que la batalla por la conservación de la italianidad de los emigrados estaba perdida, se trataba del embajador Cantalupo, quien escribió un informe al respecto en el cual se sostenía que solo el retorno de los emigrados y de sus hijos podía devolverlos a la italianidad. Esta política, iniciada en 1939, comenzó con la creación de la «Commissione permanente per il rimpatrio degli Italiani all’estero» (Cantalupo, 1939). La política del régimen italiano frente a la migración en América Latina tuvo una orientación diferenciada: para los casos de Brasil, Argentina y Uruguay, los representantes del régimen eran conscientes de que no se podía evitar el proceso de desnacionalización de los millones de italianos allí emigrados, a lo sumo podían retardar ese proceso y usarlos como instrumento de difusión de la ideología fascista en la opinión pública local. Esta política estaba dictada, además, por la distancia geográfica respecto a estos países, así como la debilidad militar italiana y la presencia hegemónica de la potencia adversaria, Estados Unidos. Definitivamente, en América Latina los representantes del régimen fascista enfrentaban una realidad que difícilmente podían cambiar. Aquí se habían afincado comunidades de inmigrantes desde la segunda mitad del siglo XIX y estaban en su gran mayoría en proceso de asimilación e integración social. Policario fue uno de los que no pudieron quedarse. En relación con Chile y Perú, se aplicó una política de búsqueda para aumentar la influencia, por la presencia de partidos políticos favorables al fascismo. En el caso del Perú, había una reducida pero enriquecida colectividad inmigrante, que tenía buenas relaciones con el gobierno de Bustamante. 5. CAMBIOS EN LA POLÍTICA PERUANA FRENTE A LA INMIGRACIÓN También en el Perú, luego de la Primera Guerra Mundial se dio un cambio en las políticas inmigratorias, aunque esta medida cobró fuerza en la 152
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