El Perú ilustrado: semanario ilustrado para las familias familias

EL PERU ILUSTRADO. ga (Bohemia) manifestando notable apro- vechamiento en todas y cada una de las materias á que dedicó sus estudios. el soberano le dió la CRUZ DEL VALOR MILITAR, que Don Cárlos aceptó con sa- tisfacción y con legítimo orgullo. HabiéÍ1dose propuesto últimamente re- correr toda la América Española, se en- cuentra hoy entre nosotros, en la antigua Ciudad de los Reyes, donde tántos y tán agradables recuerdos halla de la noble Es- paña, segun él mismo nos lo ha manifes- tado, el dia que tuvimos el altísimo honor de ofrecerle nuestros respetos en su actual alojamiento. tare1; y con la actividad que permitían trin escas0s elementos, comenzóse á mon- tar, desde luego, cañones ele menor cali- bre en el Morro y tres mayores en la pla- ya, en plataformas de madera y con cu- reñas de mar los primeros, y los segundos en construcciones provisionales de mam- postería y madera. Y así fué como á la llegada del General Prado, entónces Pre- sidente de la República; encargado de l~ dirección de la guerra, el 19 de J\fayo es- tuvieron listos para hacer fuego tres ca- ñones Voruz de á 70 y 2 Parrot de á 100, en el Morro, asi como los de á 150 en la batería de San José, construida para de- fensa del Morro á la vez ciue de la playa. El 3 de Febrero de 1867, se casó en el Castillo de Prohsdorf, con Doña Marga- rita de Borbón y Borbón, hija de Cárlos III de Parma, de cuyo matrimonio ha te- nido cuatro hijas y un hijo: Doña Blanca, Don Jaime, r;>oña Elvira, Doña Beatriz y Doña Alicia. Su pa.dre, Don Juan, r~nunció en él sus derechos á la corona de España, el 3 de Octubre de 1867, y desde entónces púso- se Don Cárlos al frente de sus numerosos partidarios en España, entrando de lleno en la política activa, con entera lealtad y cuerdas disposiciones. Llamado una vez á la Península por mi- llares de amigos entusiastas de su causa, y no queriendo dejarlos pelear solos en las penosas jornadas que con frec~1encia se presentaban, pasó, el z de Mayo de 1872, la frontera, para combatir con ellos y tomó en persona el mando de las fuer - zas carlistas en el Norte de España, don- de llegó á dirijir un ejército de cerca de cincuenta mil liombres, con más de cien magníficos cañones y la correspondiente fuerza de caballería. La hidalga generosidad, la franq!..leza y la dulzura de carácter que distinguen á Don Cárlos de Borbón, son prendas de gran valor que hacen doblemente simpá- tíca y estimable su persona. Dentro de breves dias, continuará su viaje por las capitales del Sur de la Amé- rica, via del Estrecho de Magallanes, debiendo regresar á principios de Setiem· bre á sus residéncias habituales en Euro- pa, que son el Palacio de Loredan en Ve- necia, la Tenuta Reale de Viaréggio, ca- pital de la provincia de Lucca, en Tosca- na, y el Castillo de Prohsdorf en Austria, á una hora de Venecia. La comitiva que acompaña á Don Cár- los en su viaje por estas regiones del Nue- vo Mundo la componen los señores Don Francisco M. Melgar, Gentíl-hombre de Cámara del señor Duque de Madrid-Elio Elió, Conde de Ayanz, oficial de órde- nes, y el .Teniente Coronel C. de Coma del cuarto militar del mismo señor Du- que de l\fodrid, distinguidos personajes de cuya caballerosidad hemos recibido tam- bien galantes é inolvidables muestras de estimación y de aprecio. * * * El Morro de Arica. En los cuatro años que duró la campa- ña, Don Cárlos reinó de hecho en las Pro- vincias Vascongadas y Navarra, donde instaló una administración pública orga- nizada con ferrocarriles, telégrafos, mo- neda, sellos de correos, ayuntamientos y diputaciones, elegidos por sufragio uni- versal, y otras importantes reformas que sería cansado enumerar. Al mismo tiem- po, su hermano, el Infante Don Alfon- so, acaudillaba en Cataluña) Aragón y Valencia oJ:ro ejército de cuarenta mil hombres dispue-stos para la guerra. Mas, despues de cuatro años de lucha, Don Cárlos tuvo que renunciar al éxito fi- Este famoso peñón que en la costa del nal de la campaña, en vista de razones Perú bañan las olas del oceano Pacífico, que no es del caso enumerar. Don Cár- no es un monumento de la naturaleza dig- los entró el 28 de Febrero de 1876 en no por sí solo de llamar la atención del Francia, pasando el Bidassón, vencido por viajero: su celebridadla debe al gran acon- la adversa fortuna, como 'lo comunicaba tecimiento realizado el 7 de Junio de 1880 entónces áL su gobierno el Cónsul español en su cima, por un puñado de valientes de Bayona, y enwrendió el camino del y leales defensores de la patria. destierro, escoltado por veinte mil fieles El Morro de Arica está situado á los soldados. 18º, 28', 55" d€ latitud Sur, l~vantándose Poco despues, el General Prado fué conductor de gran parte de lo que falta- ba, de mucho de lo que era necesario y, sobre todo, el poder y la posibilidad pa- ra la consecución de los elementos de eje- cución inmediata; mas no por esto se des- plegó mayor acüvidad en los trabajos que la que hasta entónces habían manifestad<:> el Comandan te Mesa y el Coronel Panizo encargados respectivamente de las obras de fortificación en el Morro y en la pla- ya, pues el mencionado General no s~ empeñó, como debiera, en exijir el p1an general de defensa, el programa de los trabajos y su posible presupuesto, ni re- solvió autorizar ámpliamente la ejecución de los gastos.que demandase la obra. Y así trascurrieron los meses hasta que, en Noviembre del mismo año, la defensa del l\Iorro consistía únicame1ilte en un ~añon Vavasseur de á 250, bien montado, dos de á loo Parrot y cuatro Voruz de á 70, en la batería baja, y dos cañones más en la baterí::t alta: en todo 9 cañones. Plata- formas, ligeras de madera; montaje, de marina, ménos el Vavasseur, y todo esto imperfecto é incompleto; tiro á barbeta, enteramente descubierto; campo, lo mis- mo, solo sobre el mar; parapeto, dos sa- cos de tierra á lo largo de las cortinas; polvorín, un depósito subterráneo; paño- les, uno de saquetes; comandancia, lige- ra; habitaciones, de madera, y cuartel, un salón estrecho de lo mismo. Nada preve- nido para una defensa posterior; ni alma- cenes de víveres, tanques para agua, re- cinto, prevención, pañol de bombas, maestranza ni repuestos indispensables. Desde la terminación de la guerra, su 268 pli:és sobre el nivel del mar en actitud ocupación predilecta es via¡.ar por todo el dominante y hasta cierto punto inaccesi- mundo. Aquel mismo año, visitó Méjico ble. En diversas ocasiones se colocaron y los Estados U nidos de América. Euro- en él pequeñas piezas de artillería, para pa la conoce toda, desde Rusia y los Pai- resguardar la plaza de aquel puerto de los ses Escandinavos hasta la Turquía y la ataques de embarcaciones piratas y de las Grecia, así como todo el Norte de Afri- que contra ella pudieran dirijirse, con mo- ca, Argel, Túnez y Egipto. En Asia ha tivo de las dicidencias políticas de los· go- visitado las Indi~s Inglesas y la Isla de biernos del Perú; mas, no por esto puede Ceilán, recorriendo todo el interior del decirse que alguna vez hubiera sido con- Indostán y las córtes de los príncipes in- vertido en un poderoso baluarte, pues dios independientes, hasta ~alir por el Hi- cuando en r879 se pensó en la construc- malaya á las fronteras de la China, por la ción de una verdadera fortaleza que .sir- parte del Tibet. . viera de defensa á las legiones que, por En 1877, cuando estalló la guerra tur- mar y por tierra, debían rechazar la inva- co-rusa, acompañó varios meses á los ejér- síon de los ejércitos r.hilenos y sus formi- citos rusos y rumanos, siguiendo las ope- dables escuadras, apenas se notaban en el raciones ya con el cuartel general del Em- Morro, lo mismo que en la playa y en la .perador Alejandro II, que tenía por él un Isla, insignificantes despojos de aquellas ascendrado cariño, ya al lado del entón- antiguas fortificaciones. ces ·Príncipe y hoy Rey de Rumania Cár- Fué, pues, el 9 de Mayo del año que los Hohenzollerns. Asistió á la toma de hemos citado, cuando el Contra-almiran- ,Nicópb 'l.is y á las tres famosas batallas de te Montero salió del Callao llevando una 1 l)IetJirn, viéndose en una de éstas preci~a- porción desordenada de elementos de de- o á cargar con la caballeríaj por cuya fensa y un grupo de jóvenes entusiastas, i:~le acción y bizarro comportamiento, 1 destinados á ayudarlo en tan importante ¿A qué ocuparnos en este lugar de las baterías de ((San José,>i <<Dos de Mayo>Í y ((Santa Rosa>» que, á pesar de estar llama- das á ser una der:ú;nsa positiva de la ciu- dad y del Morro, corrían la misma suer- te de éste. Si se hubiera obedecido á un plán y á un programa acordados, qué distinta habría sido la suerte de los entusiastas y valerosos defensores de Ari- ca, que supieron sacrificarse en aras del patriotismo, antes que retroceder un pa- so al frente del enemigo! Habiendo llegado á Arica los distin- guidos ingenieros peruanos Teodoro y Augusto Elmore, despues de la pérdida del departamento de '.I'arapacá, el Contra- almirante Montero ordenó verbalmente al primero que se agregára á la con\isión que el General Prado había nombrado, antes de retirarse, para llevar á cabo la defensa de esa plaza, y dicho ingeniero, despues de practicar el debido reconoci- miento de las obras que se hallaban en ejecución, presentó al señor Contra-almi- rante u~ memorandzmi en el que,. de una ,

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