El Perú ilustrado: semanario ilustrado para las familias familias
• 1 . g Ya salen del aprisco Al pasto los rebaños; .El pescador la orilla Ya deja apresurado; Tambien el peregrino Su albergue momentáneo Y emprende nuevamente Su ruta sosegado. Al fin tambien el nauta Volvió cual triste náufrago, Juguete de las ondas, Al puerto deseado; Y alegre soltó el áncora Al verlo, que olvidados Ya tiene los horrores Del mar alborotado. Y solo tú, mi Filis, (Rigor terrible, extraño,) No quieres devolverme La paz que me has robado. Si alguna vez yo libre Me viera de tu encan to, No más en tus cadenas Caería aprisionado. Cuántas veces tu nombre, Tan dulce como grato, Mi lira entusiasma Con pasion haensalzado. En cambio tú, tirana, De aqueste amor incauto. Los tiernos, castos votos, Soberbia has ultrajado. Mas ya, mi bien, perdpna Las quejas que aquí exhalo: Lamen tos son que prueban Amor, en que me inflamo. Feliz ó adversa suerte Que me depare el hado, Me amas ó me re~hazas , ¡Oh Filis! yo te amo. 't }uAN Jost CALLE. Cerro de Pa.-;co 1 887. ___ _. ..... ~-·--- ¡Nada mas .... ! • La tierra removida; Un ciprés y una cruz es la señal; ~ Con suspiros y lágrimas tejida Una corona pálida de azahar. Sollozando la brisa, lli murmura un himno sin cesar. ¿ ,1e misterio esa tumba simboliza? Una Jn•1erta ilusión y ... nada más! "· II. 'i.,a faz ~esencajada Como marm'ffi.rea esta~ua del pesar, Incierto el pasÓ\, túrbia la mirada Como empañado espejo de cristal; _ _...::.._ En dolorosa guerra ··· EL PERU ILUSTRADO. Do todo 1 y sólo' queda de ilusión tan loca ! humo en el aire y á mis piés ceniza, EL PAPEL El arte de hacer papel ha avanzado tanto, dice el Scientific Amerz"catt, que se pQede cortar un árbol, fabric..ar el papel y 36 horas después repartir el periódico im- preso en él. Como se puede ser UN NADIE. Facilísimo es llegar á ser un nadie. - El Scientific American, toma del Wat- chman la re~eta, que nosotros traducimos Héla. aquí: Vaya U. á los cafés y permanezca en ellos todo su tiempo de descanso. -No es preciso que tome U. mucho. -Un poco de cerveza, ú otra bebida es bastante-á la vez juegue U. dominó ó chaquete; así, co- mo para matar el tiempo y para que no le quede á U. lugar para leer libros úti- les, á no ser que sean novelas libres del día. l De este modo, con su estómago 11eno y su cabeza vacía, en pocos años U. será un nadie de primera clase. - Tambien puede U. llegar á ser un jugador ó un ébrio, estremos ambos peores que el de ser nadie. ¡Cuántos jóvenes (y yo agregaré cuán- tos amigos), hay que viven en los cafes y que muy pronto se graduarán de nadies! El Cautchuc. El N. 0 2 del tomo 2.º de «La Gaceta Científica» de esta Capital, que tenemos á la vista, trae como de costumbre, un material selecto y abudante. En ese núr~1ero comienza á publicarse la tésis leída por el señor Gadea para ob- tar el grado de Bachiller en Ciencias Na- turales. Dicho trabajo .es un estudio del Oaut- chuc, de esa µreciosa sustancia de tan múltiples aplicaciones y que nuestras in- mensas florestas producen en tanta abun- dancia. • p EDRO A. DE A LARCON. De '·El Correo de la Tarde', ¡ ...... ! (1) Golondrinas, jilgueros y gorriones el pico hundían en las turbias .ondas del Rímac, que torcido y tumultuoso corre á perderse en las marinas olas; la brisa que se siente en su~ riberas débil al par que grata y juguetona, diciendo amores, s~ escondía leda de los arbustos en las verdes frondas. En la orilla del río, resguardada de una higuerilla por las anchas hojas, una pobre mujer miraba á su hijo gracioso infante de guedejas blondas, cojer piedras pintadas y bañarse y corretear por la ribera humbrosa, como en el borde del salado abismo rauda se mueve la gentil gaviota. Más ¡ay ! de pronto se enfurece el río, rómpe la valla que sus fuerzas doma, y al niño que en la orilla se bañaba, arrastra en su corriente cenagosa. La madre vé con ojos espantados esta escena de horror, no reflexiona, que 1a. raz6n no existe, es un absurdo cuando el pesar el alma nos destroza; · Con ávida mirada, ve del río la superfiéie oscura y torrentosa .. : . más no descubre á su hijo~ y delirante, frenética, indomahle, muda, loca, se arroja en pos del de::;graciado niño y se pierde como-él entre las ondas ..•• Es ya la tarde, las golondrinas . y los jilgueros que alegres trinan, vienen y tornan tornan y jiran entre las zarzas El Cautchuc está llamado á ser un ren- glón muy importante entre los artículos de nuestra exportación y el señor Gadea, al llamar hácia él la atención de nuestros industriales, llena un deber patriótico.- 1 Todos sabemos que el Cautchuc qu-: pro- 1 duce el Perú, no se exporta hoy en benefi- \ cio del p ·.ís, y tiempo es ya de que nues- tro abatido c01'nercio y la naciente indus- tria nacional, utilicen ese valioso elemen- to y otros que, en variada é inmensa can- tidad produce, nuestro riquísimo suelo. que hay en la orilla del impetuoso violento Rímac. Pálido Febo qua ya declina alumbra triste con su luz tibia de un ser humano la faz marchita. Son de la madre los helados restos que el río en su furor volvió á la tierra, más ¿dónde están del niño los despojos? el maternal tesoro, do se encuentra? ---- El Tabaco. Fumaba yo tendido en mi butaca, cmmdo al sopor de plácido mareo mis sueños de oro realizarse veo del humo denso entre la niebla opaca. Má.s ni la gloria mi ambición aplaca, ni nada calma mi febril deseo, hasta que al fin por el ambiente creo verte mecida en vaporosa hamaca. 1 ¡Cuán terrible y maléfica es la suerte cuando de diosa se convierte en hiena! la madre buscó á su hijo idolatrado para salvarlo de una tnuerte cierta, y el destino á los dos con mano impía arrebató por siempre la existencia; El sentimiento y la raza~stán ¿Qué misterio del hombre alfü. se encierra? Un corazón vencido Corro hácia á tí, mi corazón te evoca, y cuando el humo de vapor me hechiza y van mis lábios á sellar tu boca, Y no contento aún; para cebarse los cuerpos separó, sobre las piedras, dejó á la pobre madre abandonada, y el rio en su titánica violencia al cadáver del niño dió sepulcro 1887. ALEJANDRO B. MEN}})EZ. ' De ellos ¡ay! el cigarro se desliza, en los abismos 'de la mar inmcn.:a! IIERNAN VELARDE. (1) Acaet.•'do el 31 de Enero de 1887:
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