El Perú ilustrado: semanario ilustrado para las familias familias
4 Un niño de jeve. EPISODIO VERÍDICO DE LAS MISIONES EN EL ÁFRICA CENTRAL. ( T-raducido libremente del "New York . World''.) Hubo en un tiempo un buen misione- ro anglicano que se internó con su fiel esposa en el Africa Central donde comen- zó la noble tarea de convertir á los indí- genas. Antes de la llegada del intrépido pas- tor, los indígt:nas eran caníbales de la pe0r especie. · . . . Las prédicas del buen Ministro no lo- graron hacer abandonar á los salvajes su repugnante apetito; pero al cabo de al- gunos meses, hacían ver ya ménos fero- cidad en las fiestas que se celebraban pa- ra devorar á ]os enemigos apresados y aún se contentaban con solo los trozos delicados, arrojando las demás presas á los perros. . . La conversión era muy paulatma; pero ya hácia sentir su benéfica influencia en los salvajes y el abnegado pastor podía felicitarse de su obra. Mientras tanto, su esposa había dado á luz un niño; pero el Ministro tuvo la desgracia de perderla á la~ dos semanas .. Como los salvajes no cnaban vacas 111 cabras, la carne de las cuales no era de sus gustos, fué grave el problema de la alimentación del niño. Pero el misionero era hombre de re- cursos y apeló á un medio botánico, en- teramente nuevo y que recomendamos para casos análogos. Recurrió á la sávia ó leche del árbol «G UT'fA-PERCIIA. )l . Esta inesperada é inagotable fuente láctea suministró al niño sus primeros alimentos y con ellos, progresó admira- blemente. Cuando llegó á la edad de cal- zones, el "palmerv" dió sus fibras que los salvajes tejieron sencilla; pero fuerte- mente. El chico crecia tan robusto como pu- diera desearlo el padre mas exigente. Nutndo con la sávia de la gutta-percha era de una sorprendente agilidad; sus mo~ vimientos podían llamarse elásticos. Ape- nas de seis años y daba sal tos de 16 va- ras largas. En esta época de su ;da, tuvo lugar el incidente que ilustramos en seguida. Un día, Joab, que este era el bíblico nombre del niño, jugaba en el corral de su cabaña, cuando· un enorme gallo co- chinchino y un pato no ménos tremendo se le acercaron á la vez cada, uno por su lado. * Contó el niño á su padre despues, que ambos animales "tenían sangre en los "ojos y que sus intenciones belicosas se "conccian desde luego' '. Un instante titubearon y en seguida se lanzaron á un tiempo sobre el niño Joab se sorprendió; pero no se¡;,armó. * EL PERU ILUSTRADO. ~·, ~~.j!~", " ; ; ~ ~·-r~- ~ -~~~ ~ Niño religioso, como debe serl? t<;>d,o hijo de misionero, aµeló á su f~:. n.i .g:1to, ni se movió; pero, in ment~, dmg10 a s_us verdugos. estas fraces: ' 'sigan no mas, "carambltas, que cuando. Uds. acab~n_, y~ "sé á las cabezas de quienes van a ir a "parar todas las piedras que hay por "aquí". * El niño razonaba y el ataque seguía obstinado; terrible. El gallo tenia al chi- co por la cabeza; el pato por los piés. El propósito evidente de las aves era des- membrará su víctima y luego hacer un festín de sus restos.-Pero no contaban con la huéspeda-Estaban predestinados á sufrir un desengaño, como tántos y tántos que nos procura este mundo. * La lucha seguía récia, constante.-Los atacantes se esforzaban, jalaban, sacu- dian, hasta que algo extraordinario, inu- sitado, sin precedente, se realizó en ese rincon del Africa Central -El niño prin- cipió á estirarse, estirarse y estirarse,... . !Era maravilloso, indecible aquello! ... . * El chico se alargó hasta alcanzar 34 piés ingleses.-Parecía una enorme ser- piente, un hilo telefónico con cabeza y piés-Pero ni el gallo, ni el pato solta- ban su presa; al contrario, tiraban y ti- raban á cual mejor. * Pero cuando mas empeñados estaban, cuando ya creian dividir ~.u presa, tuvie- ron que soltarla. \ ~~"'"~ \~ :>.~~ ' ~\ ,"1 "' ~·, ~-~~~- ~ .......I,..; ~~ ~ * Ambos cayeron para atras y el chico donde estaba? .... • * Perfectamente bien, se habla rehec como un resorte y se reía, la boca abi ta hasta las orejas, de las aves ca y patas arriba. Y entonces, antes, que ellos se pusi ran de pié, fuese al montoncito de p' dras y lleno de inocente é infantil grac' principió, como lo había ofrecido, á rojar sobre sus enemigos una buena nizada de guijarros, haciéndoles peor rato que el que ellos le habian p curado. ¿Y cómo fué que el tierno hijo del iru sionero escapó ileso del salvage ataq de esas malas aves? ¿Cómo, esa vez no se rompió la p' jalando tanto? ...•. ¡'Buen Dios! ¡Cuán grandes son tus obras provid ciales! Ni profundos estudios, ni n bastará al hombre para entorpecerlas realizarlas por si. ..••....••.•.• Estadística. De cada cien solteros, Noventa son piratas callejeros; De cada cien maridos, Noventa y cinco son unos perdidos; De cada cien viudos Los ciento son viciosos testa.rudos. No olvid11 la mujer nunca estos dat Y se ahorrárá frecuentes malo• ratDI· De cad a, cien solteras; Noventa y tres jamás aman de veras; De cadn. cien casadas, . Noventa y nneve al hombre hacen taJ De cadtiL cien viudas, Las ciento s/on tan falsas como Ju Mocitos quei jurais amor eterno, Y a sabeis ~·z camino del infierno. I ,ANÓNIMO• f \
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