El Perú ilustrado: semanario ilustrado para las familias familias

2 RICARDO MARTJN ESPIELL. Nació en la ciudad de Lima el día l r de Noviembre de 1843, siendo ~us padres Don Mateo Espiell y la señora Petronila Guillón. Dedica•lo. á la carrera de las letras, hi- Z? sus estud10s preparatorios en el Cole- gio de Musso, pasando después, á la edad d.e doce años, esto es en 1855 al Cole- g10 de San Cárlos. Con buena reputación entre .sus c:omp~ñeros de estudio, por su clara ~n~ehgencia y su aprovechamiento, se recib1ó de Bachiller en Jurisprudencia y Sagrados Cánones, á los 19 años de edad y de abogado en 1878, despues de ha- ber desempeñado algunos destinos públi- cos. En 1864, entró á servir como merito- rio en el Ministerio de Relaciones Exte- riores, puesto que desempeñó á satisfación de sus jefes, que vieron siempre en él al enpleado inteligente y cumplidor de sus deberes. . Verdaderamente patriota y abnegado hasta el extremo, sin reserva de su vida ni de sus propios intereses, concurrió al combate del Callao, el 2 de Mayo de r 866, como bombero fundador de la Compañía Nacional organizada por la Municipali- dad de Lima. Desempeñando la secretaria de la visi- . ta de aduanas y tesorerías del Sur de la República, en 1868, se encontró en el puerto de Arica cuando tuvo lugar el me- morable cataclismo de l 3 de Agosto de ese año, habiendo salvado entonces mila- grosarnen te la vida. . Co~110 escritor público, Espiell se dis- tmgmó desde muy jóven entre sus cole- gas de la prensa, al lado del inolvidable maestr? señor D. Manuel Amunátegui. Hab1endo sobrevenido la revolución S?cial de 1872 que dió orígen á la forma- ción del verdadero partido liberal en el Perú, Espiell fué uno de los primer.os en concurrir á sus filas para tomar en ellas un puesto corno soldado del progreso y de la libertad. Don Manuel Pardo, comprendió per- fectamente el carácter y las cualidades personales del jóven que se iniciaba en la carrera pública como verdadero patrio- ta, lo nombró su secretario íntimo, y compartió con él los laureles y las penu- r.ias de la sagrada misión que los pueblos le confiáran poniéndolo al fr'cnte de la dirección de sus destinos. Entre otros puestos y comisiones de órden administrativo, político, y de ha- cienda, Espiell fué tambien en el Minis- terio de este ramo jefe titular de la sec- ción de Contribuciones en la Dirección de Rentas. Organizada la Guardia Nacional de la República el año de 1872, como el mejor medio de poner al país en aptitud de d~­ fenderse contra las contínuas asechanzrs de los que trataban de trastornar el ór- den público, que recien se había estable- cido bajo bases tán legítimas como segu- ras, Espiell formó una columna de arti- llería con los miembros de la Compañía de bomberos Lima, que por entónces co- mandaba; y llegada la hora de la prueba, cuando la revolución estalló en el Sur de ]a República, ya que no le era posible movilizar inmediatamente su columna, emprendió viaje con el Presidente Pardo, EL PERU ILUSTRADO. en 1874, como ayudante de este, asistien- do, entre otros encuentros de armas que tuvieron lugar en dicha época, á las me- morables acciones de Los Anjeles y Are- qnipa. Habiendo hecho la primera campaña Naval, en la corbeta ccUnion,>J como Se- cretario del Corn andan te General Don Aurelio Garda y García, vino á mandar en 1879, la brillante columna ccGuardia de Honorn, formada por los voluntarios del Departamento de Loreto, y sostuvo la constitucionalidad contra la revolución de 1879. Declarada por Chile la guerra del Pe. rú en 1879, Espiell vistió la blusa de sol- dado del ejército de Reserva, y fué sar- gento segundo de la cuarta compañia del batallón número 2. El trastorno político de Diciembre del mismo año, lo encon- tró al mando de la columna de volunta- rios que anteriormente hemos indicado, siendo, ademas, Espiell representante en el Congreso por una provincia de ese de- partarnen to. El 1. 0 de Enero de 1881 pasó á co- mandar la guarnición de la fortaleza del ccCerro de Vasquez,» cuya artillería era servida por la Compañía de Bomberos Lima N. 0 l. En las Cámaras legislativas, á los que en varias ocasiones perteneció lo mismo que á los Concejos Municipales, Espiell fué firme sostenedor de los sanos princi- pios y defensor infatigable de las prerro- gativas populares. Fué en Lima uno de los colaboradores más entusiastas de la administración ini- ciada por el Doctor D. Francisco García Calderón; mas, habiendo fracasado ésta de la manera que á todos nos consta, Es- piell marchó á ponerse al lado del Gene- ral Montero en Arequipa, abandonando familia y comodidades, asistió al Congre- so allí reunido, salió con dicho Contra- Almirante y volvió nuevamente como Se- cretario del General Canevaro, cuando éste restableció en el Sur el imperio <le la constitucionalidad. El 27 de Agosto de 1884, Espiell com- batía como un valiente, desde la torre de la iglesia de la Merced, contra los soldados de Iglesias. Pacificado el país, Espiell volvió al al seno de los suyos ocupando una poltro- na en el Senado como representante por el Departamento de Puno y otra en el Concejo Provincial de Lima, desde 1881, en cuya corporación prestó muy impor- tantes servicios, distinguiéndose de una manera especial en la comisión doble- mente patriótica y humanitaria de hacer recojer, sepultar é incinerar los cadáve- res de los combatientes en las memorables y sangrientas jornadas de Chorrillos y Miraflores, dispersos en los campos de batalla y entre las ruinas y los humeantes escombros de esos pueblos horriblemente sacrificados. El Doctor Don Ricardo M. Espiell contaba apenas cuarenta y cuatro años de edad, cuando la muerte ha venid0 á sorprenderle, arrebatándonos un ciudad<:- no inteligente, honrado y laborioso que, por mil títulos, estaba llamado á ser uno de los más importantes hombres público~ de su país y á prestarle servicios de in f. mensa consideración. Muchas asociaciones de carácter .i.Ti- manitario, político, científico y literario le contaron en su seno como miembro ya activo ya correspondiente ú honorario, prestándole repetidas ocasiones de hacer públicas y manifiestas sus aptitudes, sus sus nobles sentimientos y sus elevadas ideas. · La casi repentina desaparición de tán estimable ciudadano, ha contristado pro- fundamente á toda la sociedad de Lima, en la que Espiell contó siempre numero- sos y verdaderos amigos, observando en todo tiempo una conducta verdaderamen- te irreprochable y distinguiéndose por su consecuencia y lealtad, para con todos y por el amor casi fanático que profesaba á sus ancianos padres sirviéndoles de apo- yo y de legítimo orgullo. *** ALMACEN DE GENEROS DE FEDERICO POHTA. Este establecimiento, aunque de muy reciente instalación, pues solo se abrió al público que tanto lo favorece, en 13 de Enero de 1886, es uno de los de su ramo que más bien surtido se halla y que cuen- ta con numerosa y selecta clientela. En géneros blancos, de hilo y de algo- dón hállase en el almacen del señor Por- ta, desde las más ricas estopillas, hreta- ñas, irlandas, bramantes, etc., etc., hasta las telas que sirven para forros y otros di- versos usns. En géneros de lana, algodón y raso de seda negro para vestidos> el surtido de esta casa es tán inmenso como selecto y variado; y tiene además constantemente otros artículos, como adornos, encajes, blondas, tiras bordadas y perfumería fina que no dejan que desear al comprador más exigen te. *** EL PUEBLO DE MATUCANA. . A más de 54 millas de ]a ciudad de Li- ma y 7,788 piés de elevación sobre el ni- vel del mar, se halla situado el pueblo de S:m Juan de Matucana, capital de la pro- vincia de Huarochirí una de las seis que forman el departamento de Lima. Dicha provincia confina por el Norte con la de Canta; por el N. E. y por el Este con las de Tarma y Ja11ja del depar- tamento de Junin; por el Oeste con la de Lima, de donde comienza á cinco leguas del cercado; por el S. E. con la de Yau- yos y por el S. O. con la de Cañete. Mi- de 30 leguas de largo, de S. E. á N. E. y 24 de ancho, comprendiendo diez dis- tritos, cuarenta y cuatro pue'.:>los, cinco haciendas minerales, cuatro chacras de pan llevar, catorce estancias, sesenta y seis huertas y catorce curatos. El Rímc;c tiene su cuna en esta provin- cia que bañan las aguas de otros pobrísi- mos ríos; y cerca del pueblo de Yauli, á 4, I 72 piés de elevación sobre el nivel del mar, hay aguas termales que curan mu- chas enfermedades. En su clima como la configuración del terreno. que se halla todo en la misma cordillera y en sus vertientes hácia el Oeste, se producen algunos granos, le- gumbres y frutas; y el ganado~ que tam- poco constituye una riqueza, se trae en su mayor parte á Lima. La provincia de Huarodiirí es, eso si,

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