El Perú ilustrado: semanario ilustrado para las familias familias
EL PERU ILUSTRADO. . • 1 triota los ·néritos y cualidades que hoy le engañó en sus cálculos y previciones, pues, reconoce la historia, le asoció desde el en seguida, Pezuela propuso negociacio- instante al pensamiento de su empresa. nes, las mismas que fracasaron ante la Ambos se comprendferon entónces y, se- lealtad y entereza del General San Mar- llando su amistad con un fraternal abrazo, tin, que comenzó por exijir el reconoci- emprendieron aquella admirable campa- miento de la independencia de Buenos- ña cuyo resultado inmediato fué la resur- Aires y Chile. rección de la cautiva patria chilena. Desvanecida enteramente toda esperan- El ejército libertador estaba dividido za de arreglo, San Martín procedió segun en tres columnas, al mando de Soler la sus propias inspiraciones, empleando una primera, de O'Higgins la segunda y San táctica especialísima; y los acontecimien- Martin á la cabeza de aquella que consti- tos se sucedieron de tal modo que no pa- tuía la reserva. Entre ese puñado de hom- só mucho tiempo sin que se hubiera obte- bres y el objeto de su marcha estaban nido nn brillante resultado.-El Cabildo aquellas profundas gargantas y los hela- de Lima salió á las puertas de la ciudad á dos ventisqueros de la· región de los An- recibir al redentor, que entró en ella sin des, la cordillera más alta del mundo hacer ostentación de su grandeza y tran- despues del Himalaya, nunca hollados por quilo y sereno como siempre. El. Perúju- ejércitos invasores y más difíciles de atra- ró su independencia, el 28 de Julio de vesar que esos Alpes, en comparación 1821, y San Martín asumió el mando de pigmeos, que agigantaron los nombres de la República con el título de Protector Anibal y Napoleón, en siglos y naciones que la Municipalidad le acordó, el 3 de apartadas) mas, nada pudo arredrar en Agosto siguiente. su paso á esos valientes que atravesaron, La administración de San Martín fué con aliento sobrehumano, ochenta leguas grandemente liberal, pues, en el corto es- de montaña por dos quebradas paralelas, pacio de tres meses, halló tiempo suficien- las de Patos y Uspallata, marchando, du · te para promulgar la más absoluta liber- rante.diez y ocho días de fatigas inaudi- tad de imprenta, para crear bibliotecas, tas, sobre un suelo erizado de peligros al fomentar la instrucción pública hasta en- borde de los abismos y respirando un aire tonces temerariamente restringida, corre- frio y delgado que, fatigando horriblemen- gir el sistema penal de nuestras leyes, abo- te los pulmones, mataba hombres y ani- lir los odiosos tributos que ·pesaban sobre males en el curso de tan penosa campaña. los indios y para decretar la libertad del El ejército había perdido ya la mitad de esclavo, salvando de ese modo á la patria sus vagajes y casi todos sus estenuados ca- de aquel virus corrul•tor y repugnante y ballos; mas, el 4 de Febrero de l 817, se á la justicia de esa violación nefanda de unieron otra vez las vanguardias de sus los eternos principios de toda ley divina dos primeras Divisiones, en las faldas oc- y humana. c\dentales de esos Andes formidables y No obstante, sus gratuitos enemigos, los vencidos por sus gigantes esfuerzos, y sor- envidiosos tal vez de su merecida aureola, prendiendo el l 2 á los españoles, manda- se atrevieron á acusarlo de haber que- dos por el General Maroto, cayeron rido introducir la póh1pa y algu'lrns de las valerosamente sobre ellos, como el rayo mezquindades del régimen rnamárquico desprendido de las nubes el dia de la tor- de los estados de Europa, absurdo inca- menta, y los destrozaron del todo en la lificable, calumnia víl y rastrera que, ha- batalla de Chacabuco. ciéndole comprender que su persona era El dia 5 de Abril de 1818 tuvo lugar un estorbo para el desenvolYimiento po- la jornada gloriosísi.na de Maipú, una de lítico del Perú, decidió al Protector á con- las más reñidas de América y que, á pe- vocar inmediatamente un congreso, en cu- sar del pasajero desastre de Cancha-Raya- yo seno resignó·la autoridad de que ha- da, afianzó eficazmente la independencia bía sido investido, y á ausentarse definí- . de Chile, ahuyentando, por la última vez, tivamente para no volver jamás á la Re· á los españoles de la extremidad meridio- pública, á pesar de los honores qu~ se le na! del continente. dispensaron y de los homenajes de grati- Entónces, el General San Martin se- tud y respeto que se le tributaron por ese cundado dignamente por O'Higgins, qui- acto, único tal vez en los anales de nues- so traer tambien la libertad al Perú, po- tra revolución, en identidad de circuns- deroso centro, en esa época, de los recur- tancias. · sos bélicos de España, y el dia 20 de La expedición de este renombrado Ca- Agosto de 1820, estaba -reunida en Valpa- pitan de la Independencia sobre las cos- raiso la flota que debía conducir á nues- tas del Perú es, pues, un episodio del gran tras playas al Ejército Libertador, manda- poema de la revolución de América, es do por el Capitán General de los Andes un admirable romance en que las realida- Don José de San Martin. La flota se corn- des ocupan el lugar de las fantásticas ponía de veinte buques de vela y, el ejérci- creaciones, de la imaginación fecunda y to ele desembarque, en su mayor parte de vigorosa del Ariosto. Pero es otro episo- argentinos y chilenos, de poco más de dio, si cabe, aún más admirable que éste siete mil homhres decididos por la causa el resultado de la conferencia que San de la libertad de América . Pocos dias des- Martín tuvo en la ciudad de Guayaquil pues, ese ejército ponia el pié en tierra con BoHvar, el Libertador de Colombia . peruana, el pueYto de Pisco, á pocas le- Comprendiendo el General San Mar- guas del sur de la Capital de Lima. tin la importancia de una convinación San Martín acampó cerca de la costa, de operaciones militares en el Perú entre y, deteniéndose en ese punto ante la pro- el ejército de su mando y las tropas del pía consideración de que la dominación héroe venezolano, marchó personalmente española estaba he'rida de muerte, espe- en busca de éste á Guayaquil, y la confe- raba que, con solo 5n presencia en el ter- rencia habida entre esos dos génios de la rit01:io peruano, comenzase á desmoro- gran revolución americana, <lió por resul- narse y hundirse completamente. Y no se tado que San Martin cediese á Bolívar la gloria de consumar la libertad del Pe- rú, retirándose él del teatro de la guerra y dejando, bajo las órdenes del Jefe de Co- lombia, una parte del ejército chileno-ar- gentino y muchos de sus más valientes jefes, cuyas tropas figuraron, más tarde, con brillo en las famosas batallas de Junin y Ayacucho. A su regreso al Perú~ fué cuando con- vocó el Congreso de que anteriormente hemos hablado, y ante el cual dimitió el mando supremo, embarcándose al día si- guiente y sellando su vida pública con estas palabras de una superioridad subli- me: «En cuanto á mi conducta, mis com- patriotas, como en lo jeneral de las cosas, dividirán sus opiniones; pero los hijos de éstos darán el verdadero fallo». Después cerró para siempre sus labios sobre los actos de su vida, buscando la tranquilidad del alma en el seno del hogar y la fami- lia. El héroe de· los Andes abandonó, pues, el suelo de América para ir á establecer- se en Francia, donde su vida fué tan mo- desta como silenciosa y tranquila; y el 17 de Agosto de 1850 falleció en Boulogne á la edad de 72 años, precisamente la vís- pera del aniversario de la partida de la escuadra libertadora de la rada de Val- paraiso, en l 820. Sus funerales tuvieron lugar al siguien- te día, con los honores privados que sus compatriotas y amigos pudieron otorgar- le en ese acto; y sus restos depositados en Notre Dame de Boulogne, durante ca- torce años, reposan juntos con los de su nieta Magdalena en la capilla que la pie- , dad filial ha erigido á sus manes en el pin- toresco dominio de Brunoy, no léjos de aquel humilde albergue de Grand Bourg, donde el grande hombre había pasado sus mejores horas durante su ostracismo voluntario. *** LA ACTA DE LA JURA DE J,A INDEPENDENCIA. Nada tenemos que agregar á lo dicho anteriormente sobre el mérito artístico delfacsimile de la Acta de la Jura de la In- dependencia del Perú, que en otro lugar publicamos; y solo nos resta manifestar la satisfacción de c'.lmplir, por nuestra par- te, el deber de trasmitir, de este modo, á las generaciones futuras la existencia de un documento q¿e, aun deteriorado en gran parte por el trascurso de l?s a.ños, servirá para comprobar en cualqmer tiem- po la solemnidad de un acto de tan tras- cendental importancia para los fueros de la República. *** LA ESTAT_UA ECUESTRE DE BOLIVAR. Por resolución legislativa de l 7 de Fel brero de 182S, el Con.g~eso Constituyen - te del Perú dispuso eng1r en la P laza d la Constitución de Lima, una estátua ecues- tre de Simón Bolívar, en pago de la in- mensa deuda de gratitud que la Repúbli- ca le debía como á uno de sus principa- les libertadores de la dominación españo- la. Pero, por razones que no es del caso referir, la ejecución de la obra se poster- gó largos años, hasta que en 1853, siendo Presidente de la República el General D . José Rufino Echenique, C~)l~1isionó al _Dr. D. Barto1-mé Herrera , M1111stro Plempo- /
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