El Perú ilustrado: semanario ilustrado para las familias familias

2 toda invasión extranjera y unificadas sus opiniones bajo la acción de un gobierno constitucional y patriota, entra de nuevo en el goce de sus derechos, con toda h serenidad y la reftección madura de las personalidades aleccionadas en la escuela de la adversidad y el infortunio. El espíritu se reanima con el presenti- miento de la nueva vida de prosperidad y de gloria qne el porvenir nos traerá en sus alas de progreso; mas, es condición indispensable para alcanzar esos dones, á la vez que un deb.er ineludible y sagra- do d~ todo buen crndadano, la perseve- rancia en el verdadero amor á la patria y en el respeto á los principios de justicia, que son la base de todas las convenien- cias sociales y el único VL·rdadero equi- librio entre los gobernantes y el pueblo. Descubrámonos; pues, reverentes para saludar al GRAN DIA DE LA PATRIA, y de- mos á nuestros corazones todo el ensan- che posible para que quepan en él la imá- gen siempre, triunfante, de nuestras anti- guas glorias y la esperanza legítima de nuestro porvenir grandioso . LA DIRECCIÓN. Lima, Julio 28 de 1887. Nuestros Grabados. Corno una ofrenda de veneración y res- peto debidos á la memoria del Gran Li- bertador del Perú, General Don Tosé de San Martín, tenernos la satisfacc.ión de publicar hoy, en el sexajésimo sesto ani- versario de nuestra emancipación políti- ca, el retrato de este ese larecido perso- naje, acompañado de los lijeros c:tpuntes biográficos que la reducida extensión de nuestras columnas permite; y ojalá que este esfuerzo de nuestras pequeñas facul- tades contribuya en algo á alentar el pa- triotismo peruano en una época que, co- mo la presente, está llamada á marcar la verdadera regeneración de la patria. Debido á la galante generosidad dél se- ñor Alcalde Municipal de Lima, General Don \é~ar \anevaro y á la solicitud del señor Zegarra, oficial archivero de las ofi- cinas de ese Concejo, podemos tambien ofrecer hoy á nuestros abonados el facsí- mil de la acta de la Jura de la Indepen- dencia, cuya cópia lit'ográfica ha ejecuta- do con la mayor limpieza y precisión nuestro amigo, el acreditado artista perua- no, señor D. Evaristo San Cristoval que, por la perfección de sus trabajos ejecuta- dos últimamente para nuestro semanario, será premiado, en la sesión pública de hoy, por el Concejo Municipal de esta Capital, con una medalla de plata. EL PERU ILUSTRADO. bilidad artística de nuestro amigo y com- pañero de labores señor Luis J. Sobenes. Ese trabajo representa la parte principal de la nueva fachada del Palacio de Go- bierno; y hay en ella un méritr:i sobresa- liente, atendiendo á la dificultad que ofre- ce copiar el original, valiéndose para ello de tipos de precisión inalterable, como son los de la imprenta. El señor Sobenes es un tipógrafo maes- tro, cuyos trabajos perfectamente ejecu- tados hacen honor á su patria. * * * EL GENEkAL SAN MARTIN. Hay un hombre de quien la historia se ha ocupado hasta ahora con diversas y hasta encontradas opiniones, aunque sin perfecta conciencia de los hechos que, por sí solos, engrandecen esa alta figura que crece más cada dia á medida que los años enfrían las pasiones de con temporáneos y rivales, que el crisol de la justicia depu- ra los actos de la guerra de la Indepen- dencia Sud-americana y la historia asume el aspecto filosófico que la corresponde, para llenar legítimamente su misión en el progreso y bienandanza de los pueblos. Ese hombre es el General San Martín, el fundador abnegado de tres Repúblicas y vencedor en San Lorenzo v en Chacabu- co y Maipú, cuya vida pública es imposi- ble encerrar en los reducidos términos de una biografía, y que, no obstante, vamos á bosquejar ligeramente en estas líneas. El 25 de Febrero del año q78, nació Jo~é de San Martin de padres españoles, Don Juan de San Martín y doña Francis- ca Matorra, en el pueblo de Yapeyú, si- tuado en la provincia de Misiones de En- tre Ríos que hoy forma una de las de la Confederación Argentina. Su padre, ca- pitán veterano de las milicias españolas, era allí Gobernador y, por su matrimonio, relacionado con D. Gerónimo Matorras, famoso comerciante de aquellos tiempos en la ciudad de Buenos Aires. Manifestando el niño desde sus más tiernos años una grande inteligencia, tra- tóse de darle una esmerada educación en la Península; y habiendo llevádole alli cuando solo tenía ocho años de edad, en r 786, obtuvo el privilegio de ser admiti- do en el Seminario de nobles de Madrid. Mas, decidiéndose por la carrera de las armas, en q89 era Cadete con destino al servicio de España, y en 1793 se le en- contró ya de Subteniente en los ejércitos del Rey. Luchando contra la invasión de la Pe- nínsula por las armas francesas, distin- gnióse por su arrojo en repetidos encuen- tros; en Junio de 1808 ganó en Arjonilla una acción contra los mismos franceses, á la cabeza de sus guerrilleros; el 19 de En la última página damos uno cópia Julio combatió brillantemente en la lla- litográfica del monumento consagrado nura famosa de Bailen y, en Setiembre del por la Nación peruana á la memoria del mismo año, tenía el grado de Teniente General Bolívar, que consumó la gran- Coronel, siendo despues ascendido á Co- diosa obra de nuestra independencia; ronel efectivo. y cierra esa página un juego de cari- En l8II llegó á sus oídos lo voz de su caturas debidas á uno de nuestros hábi- patria que reclamaba sus servicios en la les colaboradores, y que representan los colosal empresa de su emancipación polí- percances de un artista. tica y, abandonando la brillante carrera Pero no es posihle dejar de llamar la que se le abría en España, voló sin trepi- atención de nuest~os abonados hácia el im-1 dar para ofrecerle esos servicios y sus co- portante trabajo tipográfico que damos en nocimientos prácticos en el arte de la la carátula de este número, de~ido á la ha-1 guerra, embarcándose para América, en 1812; y el gobierno argentino, compren- diendo desde luego la importancia de aquel jefe, le encargó la organización del ejército independiente. San Martín no desmintió la alta idea que de su talento político y milita1 había hecho concebir hasta entónces, en vista de sus hon~osos antecedentes, y fijando, desde el pnmer momento, su escrutadora mirada en el insuficiente ejército de lapa- tria, comenzó á organizar el famoso regi- miento de Granaderos á Caballo, prime- ra creación de su génio militar, geníza- ros de la lihertad que, rompiendo las ca- denérS que aherrojaban á cinco Repúbli- cas hermanas, atravesaron al galope de sus corceles desiertos inmensos y eleva- dísimas montañas, deteniendo solamente su rápida y triunfant~ carrera, cuando no quedaba un palmo de tierra americana en poder de la corona de España. Sirviendo la ciudad de Montevideo de base á los españoles. para frecuentes irrup- ciones en la ribera opuesta, que tenían en constante alarma á la Capital, impe- dían el comercio y d1ezrnaban las pobla- ciones del I'itoral, allí fueron á recioir el bautismo de sangre los vali ': ntes granade- ros de San Martín que, el 13 de Febrero de l8i:3, destrozaron, sable en mano y á la carga, un fuerte destacamento español que había desembarcado y marchaba tam- bor batiente á sorprender el punto llama- do San Lorenzo, como antes había sor- prendido otros muchos. Desde aquel dia, las poblaciones del li- toral descansaron; el vencedor ocupó su merecido puesto, como el primer militar de sn país, y el triunfo que conqui:,tára con la punta de su espada, se llama de San Lorenzo. Montevideo cayó al año si- gui en te en poder de los argentinos man- dados por Al vear, despues de algunos sangrientos pero afortunados combates. Desde el año l 8 l 4 hasta 1817, una sé- rie de acontecimientos fatales vino á mar- car la época más funesta en la historia de la América española, en la cual la liber- tad, que tan brillantemente comenzó á lucir el 19 de Abril de l8IO en la ci~dad de Caracas y el 2 2 de Mayo del m1s1:10 año en la de Buenos Aires, fué extm- gu iéndose gradualmente en ella, excepto en esta última capital, pues el resto del Continente había vuelto al yugo de la Metrópoli. El fruto de aquellos grandes esfuerzos, de todos los sacrificios, estaba enteramente perdido; pero ¿dónde hallar un brazo suficientemente poderoso para hacer cambiar la faz de los sucesos y le- vantar de su sepulcro á la vencida liber- tad americana? El mal estado de su salud había obliga- do al General San Martín á separarse al- gun tiempo del mando del ejército argen- tino oasando en calidad de Gobernador ' ~ d á las provincias de Cuyo; y fué allí QD· de creó una milicia que organizó confor- me á la severa disciplina de los eur~peos, y atrajo á todos los emigrados clnlenos que huían de su patria despues del <lesas; tre de Rancagua, quedando formado as1 el famoso €jército de los Andes, gue pa- seó triunfante la bandera de la hbert~d desde Chile hasta las regiones ecuatoria- les. Entre esos ernio·rados chilenos se halla· b .• ba el General O' Higgins, y el pe~sp1caz San Martin, adivinando en el vencido pa·

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