El Perú ilustrado: semanario ilustrado para las familias familias
2 EL PERU ILUSTRADO. rior de Justicia de ese departamento y la -se exclusivamente del ejercicio de su hon- distin<Yuida matrona señora Buenaventura rosa profe.;;ión. Land~ ambos naturales tambien de Are- En 1867 fué elegido diputado al Con- quipa. greso Constituyente, por la provincia de En 1842 ingresó al colegio nacional lla- Areq1lipa, y desempeñó la presidencia de mado de la Independencia Americana, en esa Cámara en el último periodo de ella; aquella misma ciudad, y habiendo concluí- y en Agosto de 186.S fué nombrado Mi- do los cursos de Filosofía y Matemáticas, nistro de Hacienda por el Presidente Bal- en cuyos exámenes dió á conocer lo nota- ta, y desempeñó ese cargo hasta Dici~~ hle de su clara inteligencia, fué nombrado bre del mismo año, con enteco beneplac1 profesor de ambas asignaturas para el mis- to del Gobierno y de todos sus compatrio- mo establecimiento, en 1849, consagrán- tas, que vieron en él al Ministro laborio- dose, al propil 1 tiempo, al estudio de las so, inteligente y honrado. leyes. Ya en 1874 había sido elegido Decano Ea 1850 recibió los grados de bachiller, del "Ilustre Colegio de Abogados de Li- licenciado y doctor en Jurisprudencia, en ma," y Presidente del "Club Literario" Ja Universidad de Arequipa, y despues de única asociación de esta índole que por en dos años y medio en que se dedicó asidua- tónces servía de centro á las principales mente á la práctica forence, sin dejar por notabilidades literarias del país, y que hoy eso de atender á sus deberes del profeso- sigue establecida bajo el nombre de "Ate- rado, fué recibido de abogado en la Córte neo de Lima." Superior de aquella misma ciudad, con la Alejado di? la política por su salida del expresa condición de no ejercer la profe- Ministerio en D-iciernbre de 1868, con- sión mientras no cumpliera los 21 años de tinuó el ejercicio de su profesión de abo- edad, que la ley exije para el libre ejercí- gado, hasta que en 1876 volvió á tomar cio de la abogada. parte en aquella como Senador por Are- En 1854 fué nombrado por el Gobier- quipa. "Sus discursos sobre huano, salitre, no profesor titular de Jurisprudencia del contribuciones, crédito público y especial. mismo colegio, y dictó un curso completo mente en lo relativo á la guerra díce uno <le esta :facultad, contándose hoy entre sus de sus biógrafos, han sido otras tantas pro- discípulos de ese tiempo, muchos jóvenes fesías que hemos visto confirmadas por los que por su ilustración y sobrada campe- hechos: ¡lástima grande que no se hubie- tencia se han distinguido en el profes0ra- sen seguido sus saludables advertencias, y do, en la prensa, como representantes del que solo nos acordemos del profeta al llo- pue1lo en el seno de las cámaras legislati- rar sobre las rninas!" vas, y en las elevadas regiones de la di- Despues de dos años de guerra y de plomácia y la magistratura. Mientras tan- frecuentes desastres, en que el Perú ha- to, García Calderón cordinaba sus origi- bía consumido los recursos del prese11te nales para la publicación de la obra que y descontado el porvenir de una m~nera. H.abía de servi:r: de pedestal á la merecida verdadera.mente irreparable; enlutados fama que ha inmnrtalizado su nombre. los corazones de todos y fatigados los pue- En 1859 se trasladó á Lima para pro- blos á pesar de su entusiasmo y de su ceder á la publicación de esa obra: el Die- amor á la patria; abatidos el comercio, la cionario de Legislac-ión Pentana, y sin agricultura y la industria por tan cono- más recomendaciones que el mérito de su cidas causas, y agrupados para lo futuro poderosa inteligencia y su delicado trato, obstáculos económicos, políticos y sacia- se abrió franco paso por entre todos los les de inmensa consideración, el país pre- hombres de ciencia y gran valía social en sentaba á los ojos de cualquiera un cua- ese tiempo, hasta Jlegnr al círculo de los dro desgarrador y sombrío, desde los pri- Paz-Soldán, Ureta, Pacheco, Tejeda, Lazo, meros dias de la ocupación de Lima por Carpio, Mariátegui, Vigil y otros que su- el ejército chileno. pieron estimar su carácter, su ilustración ¿Quién podría remediar esa situación y talento. Su obra, cuya esmerada impre- extraordinariamente difícil? Necesitába- siór:i. duró largo de tres años, .no solo l"' se para ello de los esfuerzos de un ciuda- dió merecida fama entre los hombres de dano de buena voluntad, abnegado, inte- ciencia sino que lo hizo con'ocer, además, ligente, probo é ilustre por sus propios en las regiones oficiales, recibiendo marca- antecedentes, que para alcanzar el obje- das muestras de deferencia del Gobierno to perseguido estuviera resuelto á poner del General Castilla y del Congreso de de su parte todos los medios precisos, aún 1862 que le otorgó el inestimable premio á riesgo de sucumbir en la empresa, y de u~rn gran medalla de oro en "HONOR .AL por eso Lima invocó á García Calderón MERITO LITERARIO." en sus dias de congoja y de triste cauti- En l 863 publicó un suplemento del mis- verio, y éste aceptó noblemente más que mo diccionario. En 1864 fué nombrado el honor que entónces se le dispensára la oficial 1. 0 de una de las secciones de la Di- labor de sacrificio que se imponía, con to- rección General de Hacienda, y en 1865 das sus trascendentales y funestas conse- pasó á ser jefe de sección en· el mismo Mi- cuencias. nisterio. En 1866 ejerció el cargo <le Di- El dia 18 de Marzo de 1881, instalóse rector de Administración en la Secretaria en el pueblo de Magdalena el Gobierno de Hacienda y Comercio, que en ese tiern- Provisorio del Dr. García Calderón, que po servía el malog ádo ciudadano D. Ma- trabajaba sin descanso por corresponder nuel Pardo, cargo qne renunció á. fines del dignamente al objeto de su elevación al mismo año, para a~ rir su estudio de abo- mando supremo de la República. gado; y aunque no pudo contraerse á él Mas, está en la conciencia de todos el asíduamente, por los cargos públicos que móvil que indujo á los jefas de la ocupa.- desempeñó en 1867 y 1868, lo conservó ción chilena, no solo á manifestar opo- en cuanto le fué posible, ".Olviendo des- sición á la existencia de ese Gobierno si- pues de su salida del r-, no á reducir á prisión al ciudadano pací- fic9 que lo representaba, extrañándolo en seguida del territorio peruano. El 6 de Noviembre del mismo año 81 fué conducido, pues, á Valparaiso y Qui- llota en condición de prisionero de guer- r!:.\, y pnmaneció en Quillota, pasanao despuPs á Rancagua en la misma condi- ción de prisionero, hasta que pudo obte- ner su salvo condncto parct dirigirse á Buenos Aires, en Mayo de 1884. En la hermosa Capital de la República Argen- tina fué objeto de especiales manifesta ciones de a precio de los hombres públi- más notables y de lo más distinguido de la sociedad bonarense, permaneciendo allí nueve meses hasta que en Marzo de 1885 pasó á visitar Enropa, antes de re- gresar á su patria. París, Bélgica, Italia y España han sido los paises en que residió más tiempo durante su permanencia en el Viejo Con- tinente, habiendo visitado de paso otras importantes capitales y recibido innume- rables muestras de estimación y de apre- cio hasta Julio de 1866, fecha en que re- gresó al Perú con su familia. En su carácter de miembro correspon- diente de la Real Academia Española, nombraclo pam el Perú desde 1879 asis- tió en Madrid á la ses}ón de recepción del célebre Padre Amir de la Compañia de Jesús mereciendo del Presidente de dicha ac~demia, Excmo. i:ieñor Conde de Ch&ste, la alta distinción de haberlo sen- tado á su derecha, como una muestra elo- · cuente de su estimación especialísima. Como Senador por el Departamento de Arequipa, es el Presidente de esa Cámara.. Y además, hállase al frente del Rectora- do de la Universidad Mayor de San Mar- cos de Lima, cargo para el que fué ree- legido en Mayo del presente añO, por ha- berse encontrado con la elección á su re- greso de Europa. Tal es aunque ligeramente trazado con el perfil 'de nuestra insuficiente pluma, d eminente ciudadano cuyo rttrato ofrece- mos hoy á nuestros abonados, y que por su inteligencia, sus méritos personales y sus virtudes está llamado á regir próxi- mamente los destinos de la patria. Los versos de cabo roto. (Historia trágica de un poeta.) Cuando (y ya hace fecha) eramos en el colegio estudiantes de literatura castella- na, cascabeleábanos no poco la estructu- ra de esta y otras espinelas que se encuen- tran en el QuJJ-OTE del gran Cervantes. Advierte que es 1lesati,- siendo de vidrio el teja,- tomar piedras en la ma- para tirar al -veci.- Deja que el hombre de jui- en las obras que compa- se vaya con piés de plo;- que el que saca á luz pape- para entretener donce~ escribe á tontas y á lo.- En ese siglo, en que los poetas derro- chaban ingenio, escribiendo acrósticos, abu- snndo de las paranomasias é inventando combinaciones rítmicas, más ó ménos es- trafalarias, cupo á Cervantes, á la vez que pretendía ser nombrado por el rey cor~e gidor en Chuquiabo ó Potosí (Alto-Peru), póner á la moda los versos llamados de
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