El Perú desde la intimidad

de Santo Toribio, y en 1889 fue designado arzobispo de Lima (Tauro 2001, 2: 294). 555 La apreciación negativa sobre Piura podría tener su origen en los problemas que vivió cuando su esposa e hijos pequeños pasaron un tiempo en esa ciudad, antes de la ocupación chilena de Lima. 556 El tratado se acordó en el balneario de Ancón, y fue firmado en Lima el 20 de octubre de 1883. 557 El 23 de octubre de 1883 José Antonio de Lavalle, ministro de Relaciones Exteriores del Perú, envió una comunicación al ministro de Relaciones Exteriores de Chile, en la cual manifestaba que habiéndose firmado el tratado de paz entre ambos países, debía liberarse inmediatamente a los desterrados, para que pudieran regresar al Perú (El Bien Público, 25.10.1883). 558 Vestida con elegancia. 559 Juan Luis Pacheco de Céspedes fue un coronel cubano que se incorporó al ejército del Perú durante la Guerra con Chile, participando en la campaña del sur y en la campaña de la Breña (Barrantes Arrese 1993). Sobre este personaje, véase Parodi (2001: 101-105). Su apodo cordial era «el cubano». 560 Manuel Marcos Salazar (Lima, 1829-1912). Hijo de Mariano Salazar y de Francisca Cárdenas, fue un notable profesor del colegio de Guadalupe y de la Universidad de San Marcos, y fue autor de diversos textos de enseñanza escolar que fueron muy difundidos en su tiempo y tuvieron varias ediciones. Estuvo vinculado al Partido Civil (Tauro 2001, 14: 2334-2335). 561 Luis Felipe Villarán (Lima, 1845-1920). Abogado y político. Fue profesor de Derecho en la Universidad de San Marcos, de la cual llegó a ser rector. Asimismo, fue parlamentario y ministro de Estado. Dejó importantes estudios sobre Derecho Constitucional (Tauro 2001, 17: 2753-2754). Fue uno de los deportados por el gobierno de Iglesias en 1884, junto con Manuel Candamo (El Comercio, 16.8.1884). 562 Probablemente se refiera al coronel Manuel Gómez de la Torre, quien en 1911 fue presidente de la Junta Departamental del Partido Constitucional en Arequipa (Millones 1998: 58). 563 En El Comercio (28.8.1884) aparece una interesante crónica de cómo fue «El combate de ayer», refiriéndose al ingreso de las fuerzas de Cáceres a Lima. La descripción que se ofrece sobre la situación en que quedó Lima después de los combates, merece transcribirse: «El aspecto de la ciudad, después de las dos de la tarde de ayer, era conmovedor hasta no más. Despojos humanos empapados en sangre por todas partes. Más de cincuenta caballos muertos en diversas calles, han permanecido ocupando la vía pública, de la cual han sido levantados en la mañana, poco a poco. El pavimento de las calles, tinto en sangre, el terreno removido por el tráfico constante de caballos y hombres. Las basuras esparcidas, las aceras sin barrer, las puertas y paredes agujereadas y salpicadas de sangre; las lunas de ventanas y balcones despedazadas; todo acusa que Lima ha sido teatro de un drama sangriento y escandaloso y que las escenas de ruina y desolación han sido numerosísimas». Sobre este combate véase también Cáceres (1973: 263-265). 564 Coronel Pedro Mas. Es aludido por Cáceres como uno de los jefes de las fuerzas de Iglesias durante la guerra civil entre ambos caudillos (Cáceres 1973: 272). 565 En La Opinión Nacional (22.9.1884) se registra la proclama de Cáceres explicando los sucesos del 27 de agosto y justificando su retirada al interior del país. El ejército de 877

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