El Perú desde la intimidad

testimonio personal de Eusebio Quiroz Paz-Soldán sabemos que en esos días se hacía referencia allí a nuestro personaje como «don Candamo». 86 El «certificado municipal de defunción» precisa que falleció a causa de «dilatación del estómago y estenosis del píloro», y la autopsia se refiere a «una degeneración esclerosa o cancerosa», atribuyendo a una insuficiencia hepática la causa inmediata de la muerte (Olano 1914-1915: 152-153). 87 «Nuestra inexperiencia y lo oscuro de la enfermedad nos impidieron ver lo inminente del peligro; pero Dios, misericordiosamente, dispuso las cosas de modo que, cuando sobrevino el vértigo de la uremia, él mismo se dio cuenta de su estado y pidió al sacerdote. (...) Tuvo pues el tiempo para recibir los Sacramentos de Penitencia y de Extremaunción. No hubo lugar a la Comunión. Nos hizo acercarnos a él para abrazarnos, y al poco rato expiró» (Candamo 2000: 38-39). El secretario de Candamo, Francisco Tudela y Varela, quien viajó también con él a Arequipa, envió varias comunicaciones desde allí a José Pardo, advirtiendo de la extrema gravedad del presidente, y aludiendo a la dedicación y diligencia del doctor Larré, pero también a su nerviosismo por la gravedad de la situación. Larré estuvo el 28 de abril en Tingo, entrevistándose con el médico norteamericano Jacobo Hunter, el cual recomendó agua de los baños de Jesús como tratamiento. Tudela y Varela afirmó que «la familia no cree en la gravedad del presidente». Agradecemos a su hijo Felipe Tudela y Barreda —quien conserva el archivo de su padre— el habernos permitido acceder a esos documentos. 88 Quizá por las contradicciones de los médicos en cuanto al diagnóstico de la enfermedad, su viuda envió a Francia las vísceras, con el fin de que fueran examinadas para verificar las causas de la muerte. Por carta fechada en París en diciembre de 1904, Carlos Candamo le comunica a su cuñada la remisión a Lima, por valija diplomática, de los resultados del examen practicado por especialistas franceses (AMC, Carta de Carlos Candamo a Teresa Álvarez Calderón de Candamo, París, 16 de diciembre de 1904). 89 En las exequias celebradas en la catedral de Lima, Agustín Obín y Charún tuvo a su cargo la oración fúnebre. Se celebraron honras fúnebres en otras ciudades: en las de Arequipa pronunció la oración José A. Valencia Pacheco; en las de Iquique lo hizo Pedro Pablo Drinot, y en las de Valparaíso Mateo Crawley-Boevey Murga, sacerdote arequipeño, de la congregación de los Sagrados Corazones, quien posteriormente adquiriría gran fama como promotor de la consagración de las familias al Sagrado Corazón de Jesús. 90 El compositor fue el maestro José Sabas Libornio Ibarra, de origen filipino, que había llegado al Perú en 1895, contratado por el gobierno de Piérola para enriquecer los conocimientos musicales de las bandas militares. Fue también el compositor de la célebre «Marcha de Banderas» (Torres Arancivia 2004). 91 En sus inéditas memorias, José Pardo pone de relieve el hecho de que la muerte de Candamo perturbó el panorama político, responsabilizando de ello al Partido Demócrata (Martin 2004b). 92 En el archivo de Candamo se conservan más de treinta cartas oficiales de Jefes de Estado americanos y europeos, felicitándolo por su elección como Presidente. 93 En cuanto a los retratos al óleo, podemos mencionar los realizados por Luis Madrazo, Luis Astete, J.G. Samanez, Raúl María Pereyra y Carlos Baca Flor. 94 «Su presencia, según quienes le conocieron, predisponía a su favor. Era de gallarda figura y pulcro en el vestir. Caballeroso en sus actitudes, pero sin afectación. Afable y 821

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