Anteayer recibí telegrama de Pardo, avisándome que la Convención ad referendum que firmé aquí con el ministro ecuatoriano había sido desaprobada, y hoy elevo mi renuncia, fundándola en razones de carácter oficial y en motivo de salud. Aunque nada sé de lo ocurrido en Lima respecto de ese pacto, dado el laconismo del telegrama de Pardo a que me he referido, créome obligado a darle a usted una explicación, no ya como Ministro, que virtualmente he dejado de serlo, sino porque deseo evitar que por falta de conocimiento exacto de mi conducta oficial, pueda usted formarse juicio equivocado de ella. La citada Convención tenía dos aspectos: ella podía ser un medio de solución en nuestro pleito de fronteras con el Ecuador y Colombia, y al mismo tiempo era un pacto de circunstancias; pero como es explicable, yo no podía recomendarla sólo como esto último, porque eso habría sido desvirtuarla, contribuir yo mismo a quitarle su condición de arreglo definitivo, contrariando así mi más profunda convicción al respecto. Pero si bajo este último aspecto he podido cometer un error, nadie podrá negar que esa Convención, sin producir el menor daño a los derechos territoriales del Perú, salvo aquí una situación embarazosa y que pudo resultar de funestas consecuencias: ante las gestiones de un arreglo directo entre el Ecuador y Colombia, que perseguía con afán el Dr. Baquerizo bajo el apoyo decidido del ministro chileno Herboso, ante la negativa del canciller colombiano para tratar conmigo la cuestión territorial, sin servicio de cable para consultar a Lima; en presencia en fin de estas y otras circunstancias, yo no podía permanecer impasible y permitir estoicamente que los autores de esa confabulación contra el Perú llegaran a la realización de sus planes. A raíz de los pactos chilenos que se celebraron durante la última misión peruana en Colombia, ¿qué se habría dicho, cómo se habría juzgado mi conducta, si Chile hubiera realizado su inicuo plan de hacer la distribución entre Colombia y el Ecuador de los territorios del oriente que el Perú considera suyos? Se habría pedido con razón la horca para mí, por mi ineptitud y falta de valor cívico para impedir a todo trance esa ignominia. Se hacía pues indispensable apartar al Ministro ecuatoriano Baquerizo del lado del chileno Herboso, a quien estaba entregado incondicionalmente, a fin de destruir la trama urdida contra nosotros, y yo 772
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