El Perú desde la intimidad

expectativa de que esa hostilidad haga extensión a otros puertos, han hecho resaltar más la importancia de los servicios que en la actualidad nos prestarían dos cañoneras veloces, armadas con cañones de largo alcance, y sentir más vivamente la imperiosa, la indispensable necesidad en que estamos de que la comisión confiada a la inteligencia y celo patriótico de Usted tenga un éxito favorable e inmediato. De esto proviene el carácter apremiante que tiene el telegrama transcrito y, por esto, a nombre de Su Ilustrísima, ruego a Usted muy encarecidamente proceda con la mayor actividad a comprar, a mandar construir, a adquirir lo más pronto posible la nave o naves que Usted estime más aparentes y que puedan obtenerse con los fondos que hemos remitido. Es probable que de acuerdo con el contenido de mi telegrama del 10 del pasado, a la fecha haya Usted mandado construir dos cañoneras: siendo así, trate Usted de activar la construcción, ofreciendo, si es necesario, una suma extra en proporción a la disminución del tiempo. No dudo que el señor D. Toribio Sanz se prestará con agrado a facilitar a Usted los fondos precisos para ese gasto; comprenderá la urgencia que tendrá Usted de ellos para aplicarlos en servicio del país y, además, como hemos dicho a Usted anteriormente, tiene instrucciones del Jefe Supremo para poner a disposición de Usted hasta cierta suma, que aunque Su Excelencia no ha fijado, no puede ser menor de diez mil libras esterlinas. Repito a Usted lo que en otras ocasiones le he dicho por especial encargo de Su Ilustrísima: proceda Usted como crea más conveniente. No tome Usted mis indicaciones como órdenes terminantes de las que no pueda Usted prescindir; queda Usted en libertad para hacer lo que en su buen juicio considere Usted más oportuno, más práctico y más apropiado a la situación. Hoy hago una remesa con conocimiento a la orden de Usted, por valor de £400 más o menos, en plata sellada y en alhajas de poco valor. En caja tengo veinte mil soles y el gobierno debe aún como cuarenta mil. Espero conseguir una letra de mil libras a 12 [ilegible] de la Junta de exportación, que aun cuando ya ha sido suprimida, tiene todavía algunas letras que colocar a ese precio, y caso de que no lo consiga, remitiré esos fondos al mejor tipo posible. El cambio sobre Londres está a seis peniques, y no hay razón para que ese funesto movimiento de baja se detenga en ese punto; difícil es prever 757

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