El Perú desde la intimidad

Aprueba Su Ilustrísima la reserva que observa Usted respecto a este asunto, desde que se obligó Usted a guardarla empeñando su palabra. En la remesa de fondos he tratado de proceder con la mayor actividad, tanto por que estuviera Usted en posesión de ellos lo más pronto posible, cuanto para evitar los perjuicios consiguientes al desmejoramiento progresivo del cambio. A este respecto he llegado hasta el punto de comprometer mi crédito particular por más de doscientos mil soles, que me adelantaron en el Banco del Perú, contando con el producto de las ventas de las alhajas. Las especies las hemos remitido con conocimiento a la orden de Usted, no por error, como Usted presume, sino por orden del ministro de Hacienda, quien dispuso, cuando le pedí permiso para exportar las barras y la moneda sellada, cuya extracción del país estaba prohibida, que los conocimientos fueran a la orden de Usted. Todas las remesas han sido aseguradas aquí, y no porque no le encargué al Sr. Marcó del Pont que las asegurara en París, debía suponer que había omitido esa medida de seguridad; lo que debía haber supuesto era que el seguro se había hecho en Lima. En punto a operaciones de guerra, nada importante tengo que comunicar a Usted; pero es probable que bien pronto tendrán lugar graves acontecimientos. Los chilenos preparan una expedición, y aun cuando no se tienen datos respecto al lugar a que se dirigen, puede asegurarse que es sobre el departamento de Tacna. No atacarán Arica por mar, porque no tendrán objeto para ello; pero desembarcarán por Sama, por Ite y tal vez por Pacocha. Lo que suceda a este respecto lo sabrá Usted antes del recibo de esta comunicación, pues tendré cuidado de anunciárselo por telégrafo. El orden interno se conserva felizmente en toda la república, y el gobierno se ocupa activamente en la organización de los ejércitos. El cambio sobre Londres es de 8 ¼ peniques por sol. Soy de Usted atento y seguro servidor, M. Candamo *** 751

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