Nosotros estamos ya de regreso en ésta, Jesús ha pasado dos meses y medio en la hacienda de la Compañía con la familia de José Gregorio Correa, 770 y yo he estado allí, en Valparaíso y en esta capital, según ha sido necesario por las atenciones del servicio. La «influenza» está aquí en toda su fuerza; [a] Jesús la ha tenido tres días en cama, pero en forma muy benigna; hoy se ha levantado, pero va a cuidarse mucho, porque el doctor nos dice que las recaídas son muy fáciles y casi siempre fatales. Yo voy salvando, tomando diariamente quinina. Esta mezclada con la antipirina se dan para cortar la fiebre, pero cuando sobreviene la pulmonía, que es ahora lo general, la cosa es seria. Mucho deseo que me oriente usted sobre lo que allí pasa, porque las noticias que me dan son muy contradictorias. ¿Cómo andan las negociaciones para [la] fusión y quién va llevando la ventaja en los trabajos preliminares de las elecciones? Dígame usted todo lo que sepa, que como usted lo comprenderá, mucho me interesa saber exactamente lo que ocurre. Piérola no puede creer en que legalmente el Congreso lo proclame presidente constitucional y todos sus trabajos deben encaminarse a hacer alarde de popularidad, que sin duda la tiene, en Lima sobre todo, a organizar bien sus huestes, y esperar un momento propicio, aprovechando de las divisiones y faltas de todos sus contrarios. ¿No cree usted lo mismo? Desde luego aquí don Juan Martín, que parece estar en mal predicamento respecto a sus personales pretensiones, no se oculta para decir que él espera sucesos decisivos en el Perú para después de las elecciones, y que éstos no podrán ser sino muy adversos para el orden de cosas que actualmente predomina allí. 771 Nada me ha dicho usted respecto al protocolo y a lo que le pareció, y bien sabe usted que su opinión es para mí de mucho valor. Ahora estoy todavía en las dificultades para su cumplimiento, y sobre todo para la pronta entrega de las covaderas que, como es natural, la desean los tenedores de bonos. Pero estos señores hacen todo muy despacio, en estos meses de verano, la administración pública anda poco menos que a la diabla, y también resulta que hay pendiente un contrato con la Compañía Comercial Francesa, para consignarle el guano y que debía ser rescindido 705
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