Poco le conocía y no le había tratado sino en ésa, pero la comunidad en la desgracia acerca mucho. Considero lo que será esta desgracia para la familia de Real, y cuánto sufrirán cada una de las nuestras, temiendo que nos toque igual suerte. Le hice hacer un cablegrama a Jesús para que suspenda su [viaje] [roto] y aun cuando el cable [roto], espero que le [llegará] a tiempo para impedir su viaje, que según me dice [debía] efectuar más o menos el 14. Ya debe de estar en movimiento el coronel del Brasil y creo que no pasarán muchos días sin que sepamos algo. De aquí han escrito también en el mismo sentido unos caballeros de Santiago, que he conocido y que se muestran muy atentos y amables conmigo. Ellos espontáneamente ofrecieron poner en juego sus influencias y yo les agradecí su iniciativa. Agregado a esto lo que puedan haber hecho los compañeros, creo como usted que podemos alcanzar que se nos deje residir [en Valparaíso]. Yo esperaré [roto] todas estas gestiones hasta [fin] del presente y si hasta entonces no hay nada, tomaré [el tren] y regresaré a tocarle a la puerta de nuestro palacio y a compartir nuevamente con usted la suerte que allí nos esté reservada. He tenido que hacer uso de la letrita que usted me dio por precaución, pero con las indecisiones del viaje de Jesús, no me han mandado aún las letras que tengo pedidas, y supongo que no viniendo Jesús, me las mandarán pronto. Le aviso a usted para que también lo diga a Graham Rowe. [Se la envié] al dueño del [hotel] [roto] pasó la cuenta [roto] hasta el 9 y era de [roto] pesos, lo que no deja de ser carito. Es verdad que cobra 4 pesos diarios por tener un cuarto grande de dos camas, y que no he querido que me pongan compañero, y que en eso está comprendido el té por la mañana y por la noche. Sale realmente don Francisco [García Calderón] con una pata de banco. La reunión habida en casa de usted no fue con el objeto que él indica, sino para tratar de la tregua y mal podíamos entonces haber dicho lo que él asevera, cuando después trabajamos con ahínco por conseguir esa solución, y que con tal objeto nos empeñamos [roto] después en el viaje del [roto] con Ribeyro. Aquello a que se refiere de lo dicho por mí en Angol confidencial y reservadamente, es simplemente un abuso de confianza, y si el señor García Calderón lo hace público, tendré el sentimiento de decirle públicamente también, con la franqueza que 699
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