enemigo; pero hasta ahora no tenemos noticias del resultado. Esa división tiene orden terminante de no abandonar sus posiciones, y aun cuando en los ataques que haga llegue a desalojar a los contrarios de las que ocupan, no debe ocuparlas ella sin regresar a su campamento. Para dar el ataque definitivo se espera que la división de Montero haya llegado a las alturas de Torata por el lado de Puno. Según las medidas que se habían tomado esa división debía llegar muy pronto al término de su viaje; pero hoy se han recibido noticias de que todavía no había podido salir de Puno. Hace pocas horas acabo de recibir la orden de partir para esa ciudad. Mañana a las seis de la mañana debemos estar en la estación del ferrocarril. Los negros y zambos de Lima tienen que divertirse con el frío de esas regiones. Creo que nuestra permanencia allí no pasará de cuatro o cinco días. Hoy estuve con Pardo y algunas otras personas en Tingo y Sachaca, lugarcitos de campo y baños bastante bonitos, y en donde en esta estación están muchas familias de Arequipa. Hoy me mandó una tarjeta la señora de Canseco, y esta noche estuve en su casa con Ramón Pacheco. 169 Conocí a la familia de este en Tingo; el padre estuvo muy amable conmigo. Me acaba de mostrar Manuel un párrafo de la carta que escribe a su padre llena de mozenadas [sic]. He visto hace dos o tres horas la carta de Jesús a Manuel. Supongo que tú me habrás escrito y como puedes calcular, deseo ardientemente recibir algunos renglones de tu mano. Es probable que antes de partir reciba tu carta. Mi salud buena, lo mismo que la de todos los oficiales. Son las once de la noche y estamos en los preparativos de marcha. En la habitación en que estoy escribiendo los oficiales están haciendo un bullicio infernal con las maletas, los cojines de pertrechos y demás arreglos. Estoy apuradísimo y apenas he podido disponer de unos cuantos minutos para ponerte estas cuatro letras. Recibe un fuerte beso de tu marido que te quiere con todo su corazón. A 68
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