El Perú desde la intimidad

I. ISAAC ALZAMORA Lima, julio 2 de 1903 [*] Señor don Manuel Candamo Chosica Mi querido amigo: Estaba lejos de suponer cuando ayer dije a usted que no haríamos locuras, que pocos momentos después me iba a encontrar ni más ni menos que en una loquería. Todo iba pasablemente con las impresiones que usted había dejado, cuando llegaron Villarán y Chacaltana, en circunstancias que discutíamos los pormenores del arreglo proyectado. Villarán se pronunció inmediatamente contra él, sosteniendo que se sacrificaba ciertos principios legales, y Chacaltana hizo lo mismo, por creer incompatible con el decoro ingresar a la Cámara y a la Presidencia de ella cuando lo quisieran los demócratas. Esto bastó para que Pardo Figueroa, Almenara 732 y Aspíllaga se disgustaran; y me quedé solo con Antonio Miró Quesada, 733 que me ayudó en la discusión, y con don Vicente Delgado, que no dio opinión alguna y a quien prudentemente yo tampoco quise pedírsela. En la noche vinieron Osma y Normand, 734 y les dije con franqueza la disposición de ánimo en que estaban nuestros amigos, insinuándoles que podía provenir del modo como el mismo Osma y los suyos se habían conducido durante el día. Después entramos a considerar el proyecto de acuerdo para el caso en que los nuestros se tranquilizaran y surgieron algunas divergencias que no logramos aclarar. Quedamos en que volverían a verme el sábado. Me he ocupado en la mañana de allanar obstáculos por uno y otro lado, tarea en que me ayuda eficazmente Miró Quesada (José Antonio), y me parece que al fin y al cabo todo concluirá bien. Pero para todo evento no deje usted de venir el sábado en el tren de la mañana. Su amigo afectísimo, Isaac Alzamora 672

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