En tu carta del 13 abril me decías que los Zuloagas ya empezarían a pagar el próximo vapor. Temo mucho que esto sea una nueva burla y francamente no veo la razón para consentirla. La rebaja que les he hecho en el capital de su deuda, etc., etc., ha sido tan grande que siquiera deben cumplir lo que hasta ahora está pactado. Sobre Eten y lo demás hace una eternidad que no dices nada y preveo que todo se irá en nada. Te quejas con razón y te duele ver el estado de las cosas, pero por cierto querido Manongo que lo merecemos, pues nada de serio se hace para salvarse uno. Este negocio de Eten nunca debió haber sido una pérdida, pero por falta de energía y condescendencia está como está. En fin, ya me había propuesto no molestarte sobre negocios y no escribirte más sobre ello, pues veo que es un poco predicar en el desierto; pero sí veo que las cosas están peor de lo que jamás se podía esperar, y así como a ti te asusta el porvenir, te aseguro que me asusta a mí y mucho, no solo por mí y mi familia sino por ti y muchos otros, pues con todas estas pérdidas ya no puede uno ayudar y hacer como hasta ahora se ha hecho. En cuanto al rancho, 718 es cierto, me da pena venderlo, pero sí deseo sacarle algún interés al capital. Como lo has habitado estos últimos años, me da pena tomar esta determinación pues sé que te gusta, pero repito, de no venderlo no es sino justo que le saque algún alquiler. No te puedo dar instrucciones fijas para decirte lo que debes pedir, pero creo que cuando menos tengo derecho a pedir lo que saca el rancho de Freyre, pues el mío tanto como tamaño, situación y muebles es cuando menos tan bueno. Pero en el caso que tú quisieses seguir habitándolo, de preferencia te lo daría y en tal caso me contentaría con sacar un cinco por ciento sobre el valor de £5,000, sea unas 250£ al año. Puede ser que esto te convenga más que el haberlo comprado por £4,000. Adiós, querido Manongo. Tu Arturo *** París, 16 marzo 1879 646
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