El Perú desde la intimidad

París, viernes 8 de abril de 1904 Mi querido Manongo: El martes pasado recibí un cablegrama de Pepe Pardo que decía: «Presidente Candamo hará cura de aguas en Yura. Durante su ausencia de la capital asumirá el mando el vicepresidente Calderón». No tienes idea de la pena y sorpresa que me causó ese despacho. Sabía por lo que me habías dicho en tus cartas del año pasado que habías estado sufriendo de dispepsia, y que esa dolencia se había agravado con los trabajos y agitaciones de la lucha electoral, pero estaba persuadido de que después del tiempo pasado en Chosica y del descanso relativo que entonces tuviste, habías logrado restablecerte completamente y me confirmó en esa creencia una carta de Pardo en la que, refiriéndose a ti, me decía «la salud del Presidente espléndida». Veo con mucho sentimiento que me equivocaba o que has tenido una recaída, debida seguramente a la vida tan ocupada que habrás llevado en los primeros meses de tu presidencia. La dispepsia es una enfermedad fastidiosa, tenaz, que debilita y afecta mucho al enfermo, pero con una buena higiene y un régimen severo se consigue vencerla y curarse completamente. Me dice Althaus, que ha estado en Yura, que esas aguas son excelentes. Ojalá que mediante ellas y algunas semanas de descanso recuperes la buena salud que siempre has tenido. Así lo deseo de todo corazón. Clotilde te manda un buen abrazo y te encarga que des a Teresa mil recuerdos cariñosos. Acabo de recibir tu cablegrama anunciándome el nombramiento de Barrenechea y Rey. Mucho te agradezco esos nombramientos, y espero que los agraciados corresponderán al interés que por ellos hemos manifestado. Te ruego que me escribas a menudo, aun cuando sea unas pocas palabras. Hasta pronto y un buen abrazo de tu hermano, Carlos *** 622

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