En cuanto a Barrenechea, creo que no debe pensar más en el puesto de secretario ante la Santa Sede porque Goyeneche, a quien fue a ver sobre el particular, le contestó categóricamente que si el Gobierno lo nombraba espontáneamente lo aceptaría, pero que él no quería proponerlo. Por consiguiente, ve si es posible colocarlo como 2º secretario en cualquier nueva Legación en Europa o, si eso no fuese posible, en América. Mucho he sentido que no hayan tenido buen resultado las dos últimas gestiones de que estaba encargado: la compra del crucero al gobierno francés y el nombramiento de Uribarri como árbitro en el incidente con el Ecuador. En vista del aspecto que iban tomando las cosas en el Extremo Oriente, temí que el gobierno francés no quisiera ya tomar en consideración la propuesta de compra de uno de sus buques, y mis temores resultaron fundados. En cuanto al arbitraje, desde el primer día en que incidentalmente toqué el punto con León y Castillo, me persuadí que el gobierno español no consentiría en que fuese árbitro, en un asunto entre dos Estados, el representante suyo acreditado ante uno de ellos. El cablegrama de Pardo a su pariente Guillermo Osma 701 no produjo ningún resultado, como no lo produjo tampoco el viaje especial que hice hacer a Althaus para que viera en mi nombre a dicho señor Osma, de quien soy amigo. Algo me consuela del mal resultado de sus gestiones la noticia que me ha dado el Ministro del Ecuador, Rendón, de que su gobierno y el del Perú han acordado someter en su integridad al arbitraje del gobierno de España la cuestión pendiente con el Ecuador. A mí nada me han dicho de Lima, pero debo suponer que la noticia es exacta. Yo también te he escrito hoy una carta bien larga, pero me propongo lo mismo que tú, escribirte más corto y con más frecuencia. Espero cumplir ese ofrecimiento mejor que tú lo has cumplido hasta ahora. Con recuerdos muy cariñosos para Teresa y tus hijos, te abraza Tu hermano Carlos París, viernes 18 de marzo de 1904 619
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