El Perú desde la intimidad

mandado a otro puesto, yo prefiero que no me nombren otro adjunto y que me faculten para tomar un empleado como amanuense mediante un sueldo de 200 ó 250 francos al mes. La otra pretensión es de mi secretario don Gustavo de la Fuente, en favor de su hermano Edmundo, a quien yo no conozco pero que tú, según él me asegura, conoces perfectamente. No pretende don Gustavo nada especial para su hermano, pero dice que tú podrás juzgar qué puesto podrá desempeñar mejor. Otra cosa tengo que pedirte, y eso no por encargo de nadie, sino espontáneamente y porque así lo deseo; es que cuando don Juan Mariano Goyeneche mande su renuncia, como es de estilo hacerlo, no se la aceptes y hagas que le den las gracias por sus servicios, pidiéndole que continúe prestándolos. No me gustaría que te pusieses mal con él, y por otra parte no creo que sea fácil encontrar una persona tan aparente como él para el puesto que ocupa. No creas por esto que yo sea gran amigo de Goyeneche, ni mucho menos, pero de ninguna manera convendría hacerle un desaire, ni tampoco merece que se le haga. Oficialmente te escribo sobre cuentas, y mucho desearía que las cuentas pasadas quedaran canceladas antes de que tú subas al mando. Cariños, recuerdos para todos los tuyos y un fuerte abrazo para ti, de tu hermano Carlos *** París, 28 de agosto de 1903 [*] Señor don Manuel Candamo Lima. Mi querido Manuel: Aunque en una de tus últimas cartas me anunciaste que se había dado oficialmente la orden de enviar un coupé para el servicio de Palacio, te diré que esa orden no ha venido. A pesar de esto, no sólo he mandado hacer el 613

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