ocupada que no ha podido escribirte. El novio, según creo haberte dicho, es un capitán de dragones, hijo del general de división Conde de Lasalle. El joven no tiene absolutamente más fortuna ni recursos que su sueldo. Es sumamente guapo y espero que sea bueno. Clotilde y yo nos hemos opuesto al matrimonio cuanto hemos podido, pero hemos tenido que ceder ante la inquebrantable voluntad de María Teresa, y por la primera vez de nuestra vida hemos experimentado verdaderos sinsabores domésticos. Dios quiera, y se lo pido ardientemente, que el porvenir dé razón a María Teresa, y que sea feliz. Por supuesto, lo que te digo es en toda reserva, pues aun cuando se sospecha que el matrimonio no es de nuestro gusto, nadie sabe hasta qué punto nos hemos opuesto. La ceremonia será como todas las de ese género y todo el mundo deberá considerar que el casamiento se hace en completa conformidad con nuestros deseos. No quiero que entre en la vida por un camino torcido, y antes bien deseo apoyarla con todas mis fuerzas. Adiós. Muchos cariños para todos de tu Carlos *** 26, Rue Beaujon Junio 15 1888 Mi querido Manongo: Clotilde quería escribirte, pero en la cama no le ha sido posible hacerlo y ha tenido que dejarlo para el próximo correo. Tal vez entonces pueda darte la noticia del próximo matrimonio de María Teresa. No hay aún nada de enteramente decidido pero es probable que dentro de pocos días se pueda dar la noticia oficial. No lo digas a mi tía ni demás parientes hasta que Clotilde escriba. Adiós, cariños a Teresa y a los muchachos de tu hermano Carlos París, 29 de junio 1888 [*] Mi querido Manongo: Desde mi última del 15 del corriente no he recibido correspondencia de 584
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