La credencial para Inglaterra me llegó cerrada y sin la copia simple de costumbre, de modo que no pudiendo yo aquí sacar dicha copia no habría podido solicitar el ser recibido por la Reina. Hoy en la nota pido que se me mande esa copia y supongo que no se olvidarán de enviarla a vuelta de correo. El otro día que estuve en París vi a Canevaro, y hablando con él sobre el Perú y los hombres políticos de la actualidad me dijo que las personas que tendrían más probabilidades de llegar a la Presidencia de la República en el próximo periodo eran: Rosas, tú, Aurelio Denegri y César Canevaro, y luego añadió que había llegado a sus oídos que tus relaciones con Rosas no eran de lo más cordial. No sé lo que haya de cierto sobre el particular y no le habría dado gran importancia al dicho si no conociera a Canevaro. Tú sabes que don José no es un mal hombre, al contrario, tiene buen corazón y es capaz de rasgos generosos, pero es italiano, y si hubiera nacido en otros tiempos y no hubiera tenido que ocuparse de ganar el vil metal, habría podido dar muchos puntos a Maquiavelo. Dividir para reinar es su divisa, y teniendo que lanzar a César es posible que desde ahora trate de hacer la tarea más fácil dividiendo a los competidores de su hermano. Observa pues bien y defiéndete sin darte por entendido. Desearía que se nombrase a mi secretario, don Óscar Schmid, 649 canciller de la Legación en Francia. Un secretario no puede hacerlo todo, especialmente si, como Zevallos, tiene mala letra. Schmid es activo y conoce bien a los peruanos. Además como yo lo pago podría contentarse con un pequeño sueldo mal pagado a la moda peruana. Ten cuidado con esta carta. Muchos cariños a tu familia y a Othon, de tu hermano Carlos *** 26, Rue Beaujon París, diciembre 14/1886 Mi querido Manongo: Junto con tu carta del 6 del pasado recibí una larga nota del Ministerio de Relaciones Exteriores, de fecha 13 de noviembre, acompañando copias de 569
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