Adiós, hasta el próximo. Tu hermano Carlos *** París, marzo 16/1877 Mi querido Manongo: Tu despacho referente al asunto de las obligaciones de Eten lo recibí hace pocos días. Mañana te lo contestaré diciéndote que entres en el negocio, tal como me lo explicas en tu carta, siempre que con ello no sólo me liberte del desgraciado compromiso que firmaste, sino con tal que alguna ventaja se pueda reportar. Te doy las gracias por tu larga carta sobre guano y por los pasos que has dado cerca de Prado 636 y Araníbar para conseguir que cambien su modo de proceder con la Compañía, y obrando de un modo justo no se corten los únicos recursos que por ahora tienen asegurados. Mucho he reflexionado sobre los motivos que han impulsado al Gobierno a proceder con tanta falta de previsión y buena fe. Las intrigas y la influencia de Dreyfus 637 no hubieran podido obtener un resultado tan completo si el Gobierno no hubiera tenido algún otro plan. Tu carta, por lo que he visto que Prado miraba con tranquilidad el caso posible de que la Compañía tuviese que abandonar el contrato, y lo que aquí se ha traslucido de la comisión encomendada a Palacios y Basagoitia, han arrojado un poco de luz sobre incomprensibles procedimientos de Prado y su ministro. Parece que esos comisionados venían con encargo de levantar un empréstito de £50’000,000. De los que 30 debían servir para amortizar el actual empréstito y 20 para reembolsar a los salitreros y para las necesidades del fisco. En cambio ofrecían 7’000,000 de toneladas de guano y no sé si el salitre. Por absurdas que parezcan, me han asegurado que éstas eran en bloc las propuestas que esos señores debían provocar en estos mercados. Dicen que los poderes venían firmados por Prado y sin decreto autorizado por el Ministro. Algunos otros detalles habrá que no han podido conocerse, pero cualesquiera que hayan sido las salsas que 557
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