El Perú desde la intimidad

calcular cuánto deploro no haber estado a tu lado en esos momentos de tribulación para compartir contigo las fatigas de la campaña. No me queda tiempo sino para mandarte un abrazo. Tuyo, Candamo *** Eten. Lunes 7 de junio [1897] Mi querida Teresa: Mañana salgo para Jayanca y te escribo hoy no debiendo pasar por aquí el vapor que llevará esta carta hasta el jueves, porque la excursión durará cuatro o cinco días y no estaré de regreso antes del viernes. De salud sigo perfectamente, lo mismo que Nicanor, Herminia, Edelmira y los niños. Aquí hace calor, pero no como el que tuvimos en Lima y Chorrillos los últimos meses; constantemente sopla viento del sur, el cielo siempre despejado y de un azul hermosísimo. La chica dispone unos menus delicadísimos, y se trata al candidato a cuerpo de rey. Ayer fui a Ferreñafe con Nicanor y unos cuantos amigos de Chiclayo y Lambayeque. En la estación del ferrocarril me esperaban los notables del lugar con acompañamiento de gente del pueblo y la correspondiente banda de música. A son de música hicimos un paseo por el pueblo, pasando por la plaza principal, que es muy bonita y marchando a la cabeza el candidato al lado del alcalde municipal. En el club, que hacía algún tiempo estaba clausurado por no sé qué disensiones entre los socios y que se abrió para recibirme, nos esperaba una mesa de lunch de cuarenta o cincuenta - cubiertos con sabrosas viandas y exquisitos licores. Si yo hubiera comido todas las porciones de salmón, salchicha, pavo y demás comestibles que los amables hijos del lugar me servían, seguro que antes de salir del club habría hecho explosión. Antes de sentarnos y estando todos los concurrentes de pie formando una gran mesa en la sala principal y copa en mano, un señor de alguna edad, 513

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx