V. SEGUNDO DESTIERRO (1884) Mollendo, a bordo del «Totmes» Agosto 16/1884 Mi querida Teresa: Hace poco rato que acabamos de comer. Yo me he desempeñado a las mil maravillas; en el menú figuraba una sopa negra de cerezas no muy seductora a la vista; pero que los proscritos honraron debidamente. Llegamos aquí hoy a la una y media del día sin la menor novedad. Todos los viajeros, inclusive los niños de Manuel, están bien. Dentro de pocas horas continuaremos nuestro viaje y mañana estaremos en Arica. Aquí están fondeados el «Amazonas», el «Abtao» y el «Serena» que partirán luego con la tropa chilena que quedaba en el sur. Ayer salió el «Chile» con parte de ella; la caballería marchó a Tacna por tierra. Lynch está a bordo del «Abtao» y en pocos momentos no quedará un solo soldado chileno en nuestro territorio. Probablemente Arequipa se pronunciará pronto por Cáceres. Nos dicen que el cubano Céspedes Pacheco559 se apoderó de Moquegua hace dos días. De todos modos juzgo que nuestra ausencia será de pocas semanas. Es probable que vea pasar por casa la procesión de las Mercedes. Dile a Coco que no me olvido de que hoy es su santo. Me imagino lo alborotada que ella y sus hermanas estarán con tan notable acontecimiento. De salud estoy perfectamente, lo mismo que mis compañeros de viaje. Estamos bien instalados, sin ningún pasajero extraño y viviendo como en familia. Cariños a los muchachos, recuerdos a todos y un abrazo para ti. Tu M.C. 476
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