Por supuesto los bolivianos no harán avanzar un solo hombre y contando Montero únicamente con sus cuatro mil hombres de línea y la Guardia Nacional, no podrá salir a dar batalla a alguna distancia de la población; se defenderá dentro de ella; se harán trincheras, se armará a la Guardia Nacional y tratará de resistir el ataque cuanto sea posible. Pero es necesario tener en cuenta que los chilenos tienen muy buenos cañones y que sin comprometer un solo hombre bombardearán la ciudad días y días hasta obligarla a rendirse o hasta que las fuerzas salgan a atacarlos en sus magníficas posiciones. Esto es lo que a cualquiera se le ocurre; pero quién sabe lo que sucederá. Puede ser que los propietarios de Arequipa, la gente que tiene que perder y los padres de familia temiendo las terribles consecuencias del asalto de la ciudad después de un reñido combate, obliguen al gobierno a abandonar la ciudad. De todos modos, lo probable es que el gobierno constitucional sucumba pronto y que la acción del Regenerador se extienda por todo el territorio de la República, después de que las armas chilenas lo han limpiado de norte a sur, de toda esa canalla de salteadores, montoneros, civilistas, constitucionales, enemigos de la paz, de Dios y de los hombres. Bueno, pues por mucho que esta última operación militar se demore, no será más de veinte o treinta días, así es que para diciembre estaremos en Lima. Ayer debí haber recibido tus cartas del 3, pero el vapor «Lajo» que las trae no llegó y, según me ha dicho Macandrew, no llegará hasta mañana domingo, proviniendo la demora de haber conducido tropa del Callao a Arica o Pacocha. Como la Casa está cerrada mañana, las cartas no las recibiré hasta el lunes, es decir la que viene por su conducto, junto con la del 6 que traerá el vapor que llegará ese día. De salud continúo bien. El clima está aquí ahora muy agradable, excepto cuando sopla viento fuerte del sur, que es atrozmente fastidioso. No le he notado nada de extraño a la tarjeta que me mandaste de Phelps; dice: Enviado Extraordinario y ministro Plenipotenciario de los Estados Unidos de (of) América; y eso está en regla. Los diplomáticos no tienen en todas sus tarjetas el lugar en que están acreditados, por lo general. Voy a almorzar. 470
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