todo el fango y han fomentado las traiciones, la anarquía y los más vergonzosos escándalos. Ellos no tienen la culpa y lo mismo habría hecho cualquier otro país en su caso con un enemigo como nosotros. Dejémonos de tanta cosa pública; me ha servido para llenar estas cuatro carillas y basta por hoy. Después de almorzar te escribiré por correo. Estoy bueno y sano y fastidiadísimo con la enfermedad de Mañuco. En tu carta del [Incompleta] *** N° 202 por Correo Valparaíso, sábado 6 de octubre/1883 Mi querida Teresa: Ayer recibí tus dos cartas del 25. Por acá no ha ocurrido novedad. De salud sigo perfectamente y confío en que me conservaré lo mismo hasta el día del regreso a Lima, que ya no está muy distante. Todo hace creer que muy en breve flameará en la hija del partero Rímac nuestro glorioso pabellón y que Su Excelencia el Regenerador hará su entrada triunfal con toda la solemnidad y aparato que corresponda a su grandeza y gloria. Pero no creo que apenas él llegue a Lima se nos ponga en libertad; siempre transcurrirá algún tiempo, tal vez hasta que quede definitivamente resuelta la cuestión de Arequipa. De todos modos, nuestro regreso no está muy remoto y es posible que para noviembre estemos por allá. ¿Con que el virtuoso señor Tovar 553 se ha asegurado con su deanato? Ya me imagino la furia que se habrá apoderado del santo señor Bandini 554 y cuánto habrá dado que hablar a las beatas esa cuestión. Recuerdo que ahora meses La Tribuna publicó un largo artículo, que parecía de la pluma del doctor Cervantes, censurando durísimamente al gobierno de Arequipa porque había nombrado deán al señor Tordoya y se había dirigido al Papa presentando a no sé qué señores para no sé qué 468
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